Nunca, desde que hacemos este Anuario en casi 20 años, había pasado. Nunca se les escuchó a los empresarios pronunciar la palabra “alivio” ni mucho menos la palabra “tranquilidad” en las reflexiones sobre los balances y perspectivas para el año siguiente. Si la pronunciaban era cómo su gran anhelo. Una utopía. Soñar que Argentina podía empezar a ser un “país normal”. Era ese pedido a Papá Noel, sabiendo que no existe… Y sin embargo ocurrió. Y pasó de un minuto a otro. Fue el resultado de las elecciones. En el momento más caliente político económico del país, sopló la brisa fresca del escrutinio… la calma… y la tranquilidad… Ahora hay reglas de juego claras y que se mantendrán por un tiempo. Y en Argentina, eso es como ganar medio partido de entrada. A pesar de que muchos vienen 0-5 abajo. Llegó la hora de la verdad.
