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La ilusión de una gran obra de riego

La siguiente nota es una propuesta que fue realizada por el Ing. Eduardo Barbagelata, el cual dedicó gran esfuerzo y tiempo intentando incluir el desarrollo del proyecto en la agenda provincial, debido al convencimiento que tenía del grandísimo beneficio que significaría el mismo para la actividad agrícola en Entre Ríos, como así también de su consecuente impacto económico. Hoy sus hijos Bruno y Fausto, también ingenieros civiles, pretenden perpetuar aquí sus palabras.
Por Ing. Eduardo Barbagelata (In Memoriam)
Publicado en “Planificar. Infraestructura y Obra Pública”, de CAMARCO Entre Ríos

Esta propuesta tiene el objeto de mostrar la enorme trascendencia económica y social que tendría el desarrollo de un programa de riego complementario en la provincia de Entre Ríos. Intenta ser el tañido de una campana para los oídos de los gobernantes. No pretende ser un programa elaborado ni los números valores establecidos: las superficies a regar son completamente estimadas, el déficit hídrico adoptado es solo una propuesta lógica y los potenciales beneficios una primaria y pesimista estimación.

En toda esta propuesta conlleva una fuerte convicción personal que, de llevarse adelante en la forma que sea, tendrá junto con los caminos rurales, una fuerza transformadora en la actividad económica de la provincia como no la ha tenido desde hace muchísimos años.

Los déficits hídricos y las sequías generalizadas son uno de los factores más importantes que limitan la producción agrícola ganadera en la provincia. En general este factor limitante no se presenta solo aquí, pero lo particular de esta es que existen condiciones ideales para subsanar este grave inconveniente de una manera eficiente.

La provincia de Entre Ríos tiene en su límite este al Río Uruguay con 6.000m3/segundo; al oeste el Río Paraná con 16.000m3/segundo, lo que en la práctica significa oferta ilimitada de agua, con un relieve ideal para almacenarla con gran eficiencia, una población rural idónea, numerosa y bien distribuida, y una cantidad importante de establecimientos con experiencia en riego.

Cuando el mundo está mirando con mucha atención los lugares donde hay cantidades importantes de agua dulce, la provincia sufre graves daños por falta de agua cuando por sus bordes escurren y salen al mar más de 21.000m3/segundo. O sea, el quinto mayor caudal mundial de agua dulce que llega al mar en todo el mundo. Como comparación contrastante, vale recordar que Israel posee menos de 60m3/segundo como recursos de aguas superficiales.

Resulta imprescindible hacer una programación completa e integral del programa, pero indudablemente su concreción debe dividirse en etapas dada las inversiones y magnitud de las obras, la necesidad de organización administrativa, definición pragmática de metodologías de riego, capacitación y otros procesos que requieren de tiempo y maduración.

Entre Ríos tiene en su límite este al Río Uruguay con 6.000m³/segundo; al oeste el Río Paraná con 16.000m³/segundo, lo que en la práctica significa oferta ilimitada de agua.

Superficie a regar

La provincia tiene 78.781 km2 de superficie total; de dicha superficie la agricultura ha superado algunos años las 2.100.000 hectáreas. La ganadería ocupa, sin dudas la mayor extensión de su superficie.

Al solo efecto de una estimación de la dimensión que debe tener el sistema de riego supondremos que se pretenden regar 1.000.000 de hectáreas (casi un 50% del total cultivado).

Los requerimientos de agua son muy diferentes para las distintas explotaciones por lo que se harán estimaciones simplificadas. Se supone, entonces, que se necesita regar una superficie total de 1.000.000 hectáreas, es decir 10.000km2 lo que representa casi un 15% de su superficie total. No es arriesgado suponer que esta superficie podrá estar bajo riego en un plazo de 10 años planificando adecuadamente todas las tareas que deben ir desarrolladas en paralelo

Requerimiento hídrico complementario

Se hará una estimación de los requerimientos considerando el déficit máximo que debe ser cubierto en el maíz y será extrapolado a toda la superficie cualquiera sea la explotación. Se considerará en estos cálculos un déficit anual de 300mm, por las razones que se destacan más adelante.

Estudios realizados al sur de la provincia indican que en los últimos 12 años el déficit máximo para maíz fue de 290mm en el 2010. Este valor implica entre el 60% y el 70% del total de agua que necesita este cultivo desde inicio de la floración que está comprendida entre los 400 y los 500mm dependiendo del rendimiento que se plantee.

Se estima que con esta lámina complementaria de 300mm se cubren las necesidades de humedad en un 95% de los casos y, de producirse un pequeño déficit, no tendrá incidencia en los rendimientos.

Volumen necesario y operación

Se multiplican las 1.000.000 de hectáreas por los 300mm, lo que da un volumen de 3000 hm3. Se estima también que este déficit se produce en 60 días durante el verano. Esta consideración de concentrar el déficit en 60 días permite dimensionar las capacidades necesarias de bombeo y almacenamiento.

Se plantea la extracción de agua desde el río Uruguay (especialmente desde el lago de Salto Grande) y desde el tramo norte y centro del Río Paraná dentro de los límites de la provincia.

Los desniveles a salvar son del orden de los 35 metros -valor mínimo- hasta los 60 metros. Se recuerda que bombear desde una perforación de agua normalmente implica elevar como mínimo entre 60 y 100 metros. A partir de las divisorias de agua con la cuenca del río Gualeguay el escurrimiento se produce por gravedad.

Se plantea que el bombeo del agua se haga durante gran parte del año (9 meses) a un ritmo de 150m3/segundo. Si observamos que este volumen (150m3/segundo por los 84.600 segundos y por 270 días), da un valor de 3.499hm3 valor algo superior al estimado, diferencia que puede ser afectada a las pérdidas.

Esto implica, como se dijo, bombear en forma permanente o discontinua durante 270 días. El volumen que se puede proveer en esos 60 días de bombeo es de 1.166hm3. La diferencia con el volumen necesario es de 2.333hm3.

Este valor de 2.333hm3 debería encontrarse almacenado dentro de la provincia.

Se plantea la extracción de agua desde el río Uruguay (especialmente desde el lago de Salto Grande) y desde el tramo norte y centro del Río Paraná dentro de los límites de la provincia.

Comentarios sobre el almacenamiento

Un relevamiento realizado en el año 2018, detecta que existe un volumen de unos 250 hm3 en represas privadas. Se estima que se puede desarrollar el almacenamiento interno excluido el río Gualeguay hasta un valor del orden de los 1.000 a 1.500hm3. Esto implica la construcción de unas 100 represas de 12 a 15hm3 cada una.

Si se supone que se almacenarán en represas privadas solo 1.000hm3 queda aún una diferencia importante entre la capacidad de bombeo en esos 60 días y la capacidad de almacenamiento privado del orden de 1.100hm3.

Se propone que la diferencia deba ser almacenada en el valle deprimido del río Gualeguay. Estimativamente una represa en el río Gualeguay de 4 a 5 metros de altura media puede almacenar más de 1.500hm3. Con una represa de almacenamiento se subsana esta necesidad. O llegado el caso con dos de menor tamaño.

El valor propuesto para almacenar en el río Gualeguay es de entre 1.200 y 1.500 hm3. Esto es completamente factible en casi cualquier tramo del río Gualeguay. Los valores de almacenamiento interno no necesariamente deben ser provistos por el bombeo ya que el drenaje interno de meses con lluvias excedentes disminuye el volumen de bombeo necesario.

Por otro lado, cabe mencionar que además se pueden paliar los daños por crecidas en las ciudades de aguas abajo si se plantea este objetivo en el diseño de las obras.

Porcentaje sobre los caudales de los ríos Paraná y Uruguay

El caudal módulo (promedio de muchos años) del río Paraná es de 16.000m3/segundo y el rio Uruguay de 4.800 m3/segundo. El bombeo de 150m3/segundo, aun pensando en hacerlo durante todo el año, significa un porcentaje de 0.72%. Considerando estiajes severos en ambos ríos el porcentaje de extracción no superaría nunca el 2% del total que escurre.

Costo de las obras

Si el acueducto Mandisoví que tiene una capacidad de 25m3/segundo, cuesta estimativamente unos U$S150 millones. haciendo una proporción simple pero válida, los 150m3/segundo que se necesitan valdrán unas seis veces más, es decir unos U$S900 millones. Con esta inversión se puede pensar en cubrir la totalidad de la superficie regable de la provincia. Estos valores no contemplan los costos de almacenamiento, los que en gran medida serán realizados por los mismos productores. Y el reservorio sobre el Gualeguay se lo puede evaluar en U$S80.000.000 y los canales secundarios seguramente no superarán un valor total del 25% de los costos de la infraestructura principal, esto nos permite darle un valor del orden de los U$S250.000.000 que como síntesis se puede hacer una aproximación que se está hablando de una inversión del orden de los U$S1.200.000.000.

Las pérdidas de la sequía de un solo año (2017/2018) fueron de 665 millones de dólares de acuerdo a Bolsa de Cereales de Entre Ríos. Este valor es más de la mitad del capital necesario para hacer todas (todas) las obras estructurales para regar la provincia de Entre Ríos.

Cada 3 años se producen, por falta de agua, pérdidas por más de 200 millones de dólares, por ejemplo, el año 2020/2021.

El incremento de la producción por tener agua segura será sin dudas de un 30% a un 50%. Cabe mencionar que este monto representa aproximadamente el 30% del presupuesto provincial de un año. No deben dejar de mencionarse los costos operativos, que de ser optimizados no deberían tener influencia en la ecuación económica final.

Conclusión: el efecto en la producción

Cuando los cultivos dependen de la lluvia los rendimientos están afectados por su cantidad y distribución. La cantidad necesaria de agua que necesitan los cultivos es la variable más importante en los rendimientos, no controlada. Los efectos de considerar la posibilidad de suplir con agua de riego los déficits hídricos son extraordinarios.

No solo se evitan las pérdidas, que se dan en dos de cada tres años, sino que el productor apostará a invertir en semilla de mejor calidad, en fertilizar para todo su potencial y desarrollar nuevas y más intensivas producciones e invertir en el campo dada la nueva rentabilidad que se obtiene.

Todo el panorama de la producción se modifica y la aleatoriedad de los rendimientos desaparece o disminuye en gran medida. Esta mayor seguridad impulsará la economía de una provincia eminentemente agrícola ganadera a niveles difíciles de imaginar.

Paula Engelberger

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