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Dimaco – Paraná
Dimaco. Distribuidor mayorista de materiales para la construcción en provincias del centro y norte del país.
2025: 6 puntos / 2026: 7 puntos

Para nuestro rubro que es la construcción fue un año malo. Mejoró apenas respecto del anterior, que había tenido caídas cercanas al 30% a nivel país. Este año el cemento habrá repuntado alrededor de un 6% y el hierro algo menos, pero aun así seguimos aproximadamente un 20% por debajo de un año normal, tomando como referencia los últimos tres años previos a la paralización de la obra pública y al cambio de las variables de dólar y costo de construcción. Han sido dos años consecutivos muy duros y eso se siente en toda la cadena: empresas constructoras con muy poca obra, desarrolladores con costos de metro cuadrado muy alto, departamentos terminados que se venden por debajo del costo de reposición y corralones muy caídos porque la gente todavía no recompuso su poder adquisitivo. Las ventas en cuotas casi desaparecieron y recién ahora se empieza a ver algo en tres o seis pagos, pero sin una normalización clara.
En ese contexto pudimos atravesar el año porque tenemos una estructura particular. Somos mayoristas y distribuidores desde Misiones hasta Buenos Aires, con un volumen alto de distribución y una estructura fija chica. Además, llevamos 20 años de empresa y estamos acostumbrados a los vaivenes. Cuando las cosas van un poco mejor, armamos un colchón para los momentos difíciles. Gracias a eso no tuvimos que despedir gente ni achicar estructura y pudimos seguir invirtiendo. Estamos terminando un nuevo predio logístico en el acceso norte, al que esperamos mudarnos a principios del año próximo. Ajustamos el stock porque hoy no conviene comprar mercadería: la poca venta, la competencia y la ausencia de inflación hacen que no sea un resguardo de valor. Ese ahorro lo volcamos a cerrar las inversiones en infraestructura.
El resultado de las elecciones lo interpreto como el reflejo de un modelo agotado. La gente entiende que no se puede vivir permanentemente gastando más de lo que se gana y que hacía falta un cambio. No creo que todos estén alineados ideológicamente, sino que fue más una reacción frente a lo anterior. En un país donde cuesta encontrar grises y espacios de centro, muchas veces las decisiones se toman por descarte.
No veo un boom de inversiones en construcción en el corto plazo. Puede haber movimiento en créditos hipotecarios para compra de propiedades escriturables, pero el fondeo para construcción en pozo todavía no está aceitado. El costo de la construcción está en niveles históricamente altísimos y no hay negocio para construir si después no se puede vender a valores competitivos. Hoy el negocio pasa más por comprar usado o activos que tengan margen de apreciación, mientras el costo de construir necesita acomodarse y bajar.
Para el año que viene espero una mejora gradual. Ojalá pudiéramos llegar a un año normal, pero no lo veo: para eso deberíamos crecer un 20% y no parece factible. Vamos a transitarlo como hasta ahora, consolidando el nuevo centro logístico y trabajando con nuestros proveedores, que son multinacionales, para asociarnos más en los esquemas de distribución. Buscamos reducir costos impositivos intermedios, ganar cercanía con los clientes y avanzar hacia modelos de negocio más directos que nos permitan ser más competitivos en un contexto que seguirá siendo desafiante.




