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Prácticamente reciente. Es un hecho relevante. Es increíblemente inusual. Y, por su trascendencia, se convierte en un hecho digno de ser comunicado. Es noticia: La economía argentina empieza a ser previsible.
Después de la década del 90 y la Convertibilidad, el país se sumió en una carrera inflacionaria que trajeron aparejadas una crisis tras otra. Solamente un par de años de grandes producciones agrícolas con precios internacionales por las nubes, dieron un respiro y sirvió para que el Estado se apropie de esos fondos y los dilapide escandalosamente. Era el comienzo del kirchnerismo.
Después, historia conocida. Inflación creciente, incertidumbre, volantazos, crecimiento elefantiásico del Estado, imprevisibilidad, etcétera, etcétera, etcétera…
Hasta que la sociedad se cansó. Votó un outsider. Una motosierra. Sin “formas”, pero con objetivos claros: Liquidar la inflación, reducir el gasto público y devolver la competitividad del país insertado en el mundo. No se hace en dos años, pero sí desde el primer día. Y así lo está intentando hacer. Y el país volvió a decir “que siga por ese camino, no queremos volver atrás, demos la oportunidad”.
Y un día específico (el 26 de octubre) llegó la previsibilidad. De pronto todo se aclaró. Y se tranquilizó. Y hasta parecería que hay hasta certidumbre. Al menos por un par de años el camino está trazado. Y si sale bien, posiblemente serán más que dos.
Y la sensación fue de alivio. De tranquilidad. Se respiró profundo. Se miró para adentro de cada empresa y se organizó la planificación para ver cómo adaptarse a un nuevo contexto que está muy lejos de ser calmo. Más bien es tremendamente desafiante. Novedoso. Complejo. Y también es peligroso para la supervivencia de muchas empresas.
Pero cualquier problema, incluso hasta la teoría cuántica, es menos complejo que enfrentar la realidad argentina que veníamos trayendo hasta octubre de este 2025.
El reflejo es la palabra que pone el título de este Anuario: Tranquilidad. Así se sienten los responsables de las principales pymes entrerrianas a fines de 2025. No porque lo que venga en 2026 sea sencillo. Muy lejos de eso.
La tranquilidad es solamente para sentarse y analizar cómo va a desenvolverse cada empresa en un escenario bastante más previsible y con los problemas conocidos que afectan de manera particular a cada actor.
Esa tranquilidad era inusual en Argentina. Es reciente. Es más que relevante. ES NOTICIA.




