
Cooperativa Arroceros Villa Elisa – Villa Elisa.
Cooperativa especializada en la producción e industrialización de arroz bajo la marca Noble.
2025: 8 puntos / 2026: 8 puntos

El año productivo fue muy bueno. Los rendimientos acompañaron y eso permitió que creciera significativamente el acopio respecto del ciclo anterior. Productivamente ha sido un año muy bueno, aunque comercialmente la situación resultó más compleja por valores deprimidos a nivel mundial y un mercado “sobre ofrecido”. Aun así, logramos sostener nuestra posición con el fortalecimiento del arroz “doble carolina”, que mantuvo mejor valor en un contexto adverso.
Durante el año trabajamos en distintos destinos: en Turquía logramos un negocio importante al inicio del año; después con Chile y Brasil como destinos permanentes y la posibilidad de que Costa Rica vuelva a convertirse en un mercado relevante para nosotros. La inclinación del productor hacia el doble también ayudó a equilibrar la balanza, especialmente con nuevas variedades de mayor rendimiento como el “doble carolina”. En nuestra zona terminamos con más de 5.000 hectáreas sembradas entre administración y productores, impulsadas por el crecimiento de la variedad del “doble” sobre el “fino”.
El resultado electoral generó expectativas positivas. Sentí un poco de tranquilidad respecto al rumbo económico, con la esperanza de reglas más claras y un marco laboral y fiscal más razonable. Esa misma lógica motivó una revisión interna: veníamos de años sin inversiones por falta de rentabilidad y financiamiento y ahora pudimos retomar mejoras en la estructura de recibo y molinería. Ya adquirimos una selectora por color nueva y otros equipos para optimizar la calidad y la eficiencia del proceso. El retorno del crédito productivo fue clave para recuperar áreas que habían quedado relegadas.
Pensando en la dotación de personal, el escenario futuro nos exige incorporar gente, tanto por el crecimiento esperado como por el recambio natural de trabajadores con muchos años en la cooperativa. No se trata de grandes volúmenes, pero sí de cubrir necesidades operativas y más especializadas que se habían ajustado en tiempos de menor acopio.
De cara al año próximo mi visión es optimista. Más allá de que el mundo está con mucho arroz, vemos oportunidades de re abrir mercados como Centroamérica y México, siempre que logremos un ajuste de costos internos —logística, puertos e impuestos— que hoy nos impide competir. El mundo no se va a adaptar a nuestros costos caros internos y por eso esperamos que la nueva gestión avance en ese sentido.
Con la incertidumbre electoral ya resuelta y mayor claridad en el rumbo económico, proyectamos un 2026 mucho mejor, con más crédito, más estabilidad y mejores condiciones para producir, industrializar y comercializar con previsibilidad.




