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Redengas – Paraná
Redengas. Empresa concesionaria de la distribución del servicio de gas natural en la ciudad de Paraná.
2025: 8 puntos / 2026: 8 puntos

Para nosotros fue un año positivo enmarcado en el proceso de revisión quinquenal de tarifa. Si bien el proceso no terminó de manera totalmente satisfactoria, entendemos que hubo una decisión clara del Estado Nacional de sostener el compromiso y no volver a utilizar los precios regulados como ancla antiinflacionaria. Desde ese punto de vista, el balance institucional del año es bueno.
En este contexto tuvimos que reorganizar el esquema financiero para poder soportar el plan de inversiones y el cronograma que habíamos propuesto. También trabajamos fuerte en mejorar la eficiencia interna, especialmente en los procesos administrativos, buscando agilizar todo lo que tiene contacto con clientes y matriculados y no depender únicamente del crecimiento de la estructura de personal. Uno de los hitos del año fue concluir el proceso de revisión tarifaria y cumplir con el plan de inversiones comprometido hasta el 30 de junio de 2025, que había comenzado con las tarifas de transición de 2024. Al mismo tiempo, planificamos el nuevo plan de inversiones para el quinquenio 2025-2031.
En términos de consumo la demanda de gas se mantuvo estable. Es una demanda muy inelástica, que no responde de manera significativa a los precios salvo ante saltos muy bruscos. Aun con el aumento del año pasado, luego de un largo período de congelamiento tarifario, en términos nominales el impacto no fue significativo frente a la evolución de los ingresos y en comparación con otros servicios, no afectó la demanda. Además, el gas natural sigue siendo el combustible más económico tanto para los hogares como para la industria.
El resultado de las elecciones me generó sorpresa, pero también esperanza. Creo que hubo un voto muy cargado de expectativa de mejora y ojalá la dirigencia política esté a la altura de esa responsabilidad.
Respecto de las reformas impositiva y laboral, veo señales de avance. El camino tiene que combinar reducción de gastos improductivos y una mejora en la recaudación, incorporando sectores que hoy están en la informalidad. Si ese gran porcentaje de la economía en negro, que no pasa por las grandes empresas, pasara a la formalidad se daría una mejora en los ingresos públicos. En el caso de las tarifas públicas, cualquier baja de impuestos como IVA, ingresos brutos o tasas municipales impacta de forma directa e inmediata en la factura, porque esos impuestos se trasladan explícitamente. En la medida en que bajen, la tarifa también va a bajar. A eso se suma que, con más inversiones y mayor producción, el precio del gas en la Argentina también debería tender a la baja.
De cara a lo que viene, el plan de inversiones está dividido en dos grandes rubros: confiabilidad y mantenimiento del sistema, y por otro lado el crecimiento del sistema. En esta etapa estamos priorizando alternativas de financiamiento para facilitar que más vecinos puedan conectarse a la red, y en los próximos años avanzar con ampliaciones, una vez asegurada la infraestructura necesaria. El objetivo es claro: mejorar la seguridad y confiabilidad del sistema y luego universalizar el acceso al servicio.
Para el año próximo soy moderadamente optimista. Creo que va a ser un año positivo con impacto de las reformas que se están discutiendo y con sectores que pueden traccionar actividad. Habrá una baja en los precios de los vehículos. Considero un gran acierto eliminar el impuesto a las ganancias para el alquiler de inmuebles destinados a vivienda, al igual que la eliminación del mismo impuesto para la transferencia de inmuebles destinados a vivienda. Estas dos cosas permitirán reactivar el desarrollo inmobiliario. Desde el lado del agro, con las cosechas que se proyectan, puede haber un flujo de dinero importante y una parte tendrá como destino la inversión en inmuebles. Todo esto es una gran oportunidad para la vivienda nueva para asalariados, que estarán apalancados con el crédito hipotecario.
Para nuestro negocio en particular, el 2026 no será un año muy distinto al que termina: dependerá más de nuestra capacidad de gestión, de crecer y mejorar procesos, que de la macroeconomía




