Mariano Borgert, Director de Dimarbo

«Quienes no inviertan y solo se dediquen a achicar costos van a quedar atrás»

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Dimarbo. Fábrica de casas industrializadas y naves avícolas.

2025: 7 puntos  / 2026: 9 puntos 

Mariano Borgert

El año fue bueno para nosotros dentro de cómo está el contexto de las metalúrgicas. Tenemos una capacidad de fabricación mucho más grande de lo que se vendió, pero aun así estuvimos bien. Se cumplió con lo previsto y seguimos invirtiendo: compramos once vehículos 0 km y avanzamos con la llegada de máquinas desde China para ampliar nuestra capacidad productiva y reducir compras a terceros, que es algo que siempre busco minimizar.

Las inversiones estuvieron orientadas a sumar tecnología para panelería, cámaras de frío, viviendas para galpones avícolas y techos con aislación. Eso nos permite abrirnos a otros mercados y agilizar la producción. Hoy armamos un módulo de vivienda de unos 60 metros cuadrados en dos días, lo que nos da una velocidad importante. En lo comercial se vendieron tanto viviendas como galpones, y otra unidad de negocio que arrancó hace dos años siguió creciendo con buen ritmo. Los márgenes se achicaron mucho y el desafío estuvo en no “reventar” precios. Competimos contra materiales como la madera y contra productos importados, y ahí la estrategia fue sostener valores razonables sin entrar en una guerra de precios que después es difícil revertir. Ajustarse a competir implica mirar qué precios marca el mercado y decidir rápido: si algo no sirve, hay que cambiar de rumbo.

Lo que sí veo es que para competir de verdad hay que procesar acá, traer materia prima y trabajar con tecnología y velocidad, porque ahí hay un diferencial posible frente al producto terminado importado. Es un momento para reinventarse y mirar el panorama. Hay un cambio muy brusco en todo en el cual necesitamos adaptarnos. Y después, entender que los márgenes no serán los mismos que en épocas anteriores de inflación. Hoy está el menor poder adquisitivo de la gente y los productos que ingresan de afuera. Eso es abrirse al mundo.

El resultado de las elecciones no lo analizo desde supuestos. Prefiero esperar a que las cosas estén escritas y definidas, tanto en reforma laboral como impositiva. Hasta que no estén claras, todo lo demás es hacerse la cabeza. Una y otra deben ir de la mano, y si se quiere terminar con la economía informal hay que digitalizar la moneda. 

Las decisiones de inversión no se frenan. Siempre hay que darle para adelante. Los créditos, aún con tasas altas, se manejan según la necesidad y la estrategia fiscal. Para mí, la clave es no parar, invertir cuando hace falta y acomodarse después.

De cara al año que viene, lo veo muy bien. Estoy convencido de que quienes no inviertan y solo se dedican a achicar costos van a quedar atrás. La competencia va a ser fuerte y la única manera de sostenerse es con tecnología, materia prima y velocidad. Con eso se puede salir a competir al mercado. 

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