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Julieta Gross - Directora de Grossteiner

“La construcción tradicional está en jaque por las nuevas formas de habitar”

Grossteiner – Santo Tomé

Industria de arquitectura en contenedores con diseños Premium en viviendas, oficinas o líneas gastronómicas, entre otras.

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Balance 2023
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Perspectiva 2024

Tuvimos un buen año. Cuando pensé la marca tenía el objetivo de que sea un gran shopping de soluciones habitacionales y objetos de vanguardia y diseño. Hoy en gran parte se ha logrado. Este año trabajamos muchísimo para adentro, buscando nuevos diseños y desarrollando más de 10 nuevos modelos. La receta es esfuerzo y tenacidad, pero también constancia. Es hacer las cosas bien. Lo que aprendí de chica está en todo lo que hago, es fabricar como si fuera para mí y no para vender. Creo que ahí radica la diferencia para lograr los mejores productos.

La estética que caracterizó a Grossteiner desde el principio sigue intacta, llegando con viviendas Premium que se enviaron a diversos barrios cerrados de la región, de un mercado ABC1. Este año también logramos productos más industriales, para el sector agropecuario o Vaca Muerta, con una demanda excelente y clientes que volvieron a comprar para campamentos en Neuquén. Y eso me sigue sorprendiendo de esta nueva alternativa constructiva: la versatilidad que tienen. Hemos hecho proyectos especiales para co-working, oficinas y salas gerenciales.

Un gran desafío que tiene el sector son los recursos humanos. Se ha perdido el personal técnico y la calificación para un trabajo industrial, está muy baja. Por eso implementamos programas de capacitación interna y constantes, con la ayuda de algunos proveedores, para mejorar las capacidades. Cada vez se nota más la falta de cultura del trabajo –principalmente en este rubro- porque es necesario recuperar el valor de la persona, que sientan que cada día van para transformar algo. Por eso invertimos mucho en la forma en que las personas están presentes en la empresa. Queremos aportar para recuperar la dignidad del trabajo. Que es plenitud, bienestar, felicidad personal y de la familia. El trabajo es un derecho, pero también es un deber.

El sector de la construcción se encuentra en jaque y en un continuo proceso de adaptación. El contexto social, económico y ambiental hacen que las nuevas formas de construir y habitar evolucionen hacia la sustentabilidad y el mínimo impacto ambiental. Son todos factores claves en estas industrias que llegaron para quedarse. Hoy tenemos hasta una propuesta de construir un shopping nuevo en Rosario íntegramente con nuestros productos. Hace un par de años atrás era una idea impensable, porque solo existía la construcción tradicional.

En este año que termina tuvimos serios problemas con los materiales, por más stock que se tuviera. En varios momentos no tuvimos precios de acero, perfiles, lija o alambres. Era indisponibilidad de insumos que vende hasta un corralón o ferretería, pero además había incrementos de precios que fluctuaban. Sin precios no se pueden sacar costos. Ni hablar la disponibilidad de containers, que es nuestra materia prima básica, por la falta de importaciones que tuvo el país. Dos años atrás sobraban los contenedores en el país; hoy hay que pedirlos dos meses antes y el precio se multiplicó.

Hoy hablar de cómo impactarán las nuevas medidas es complejo porque no hay nada firme todavía. Lo que sí parece es que se está buscando ordenar la economía. Nosotros tenemos todo para crecer hacia adelante. Por eso hemos trabajado muchísimo en tener los procesos controlados y prolijos. Tenemos que seguir ordenando más y buscando mayor eficiencia, para no perder la esencia de la marca que es la calidad. Y en ese contexto, estamos expectantes a que si el gobierno transforma la ayuda social en trabajo genuino; la asistencia necesaria, pero transitoria a un trabajo seguro, registrado y con derechos, no hay forma que el país no pueda salir adelante. Nosotros cumplimos con nuestra parte: cada trabajador que entra a la empresa encuentra una comida, un lugar con aire acondicionado para el descanso, un sueldo en tiempo y forma, un bono por producción, una fábrica ordenada, procesos y planificación claros. Por eso, la preocupación más grande hoy es la parte social del país. Por más que nosotros como empresa cumplamos todo y el trabajador también, lo que gana por su esfuerzo diario no le alcanza para vivir. Se merecen más. Y eso me interpela. Ni siquiera sobre cumpliendo nuestras obligaciones podemos ayudarlos; no les alcanza.

La meta es que cuando vayas a Grossteiner puedas encontrar desde tu casa, quincho, oficina, hotel, shopping y hasta la lámpara. Es la verticalidad del negocio. El ADN de Grossteiner es fabricar todo. Hace dos semanas de la asunción del nuevo gobierno que pretende un cambio total de paradigma, después de más de 20 años. Que nos den las reglas y nosotros nos ponemos a producir.

Paula Engelberger

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