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Cremigal – General Galarza
Cremigal. Industria láctea con producción de leche fluida, quesos, yogurt, dulce de leche, postres y leche en polvo.
2025: 8 puntos / 2026: 8 puntos

El año fue bueno en términos de volumen y facturación. Crecimos alrededor de un 14-15%, aunque con una rentabilidad menor en comparación con otros períodos. En este contexto, el foco estuvo puesto en mirar hacia adentro y trabajar sobre la eficiencia productiva. Empezamos a aprovechar un escenario que nos dio más tiempo para planificar, mejorar procesos y ordenar la empresa internamente. Incorporamos tecnología, inteligencia artificial y avanzamos en una reorganización que venimos trabajando desde hace un par de años.
El crecimiento se explicó por varias decisiones concretas. Incorporamos una nueva línea de leche UHT, ya que antes sólo contábamos con el sachet de larga vida. También aumentaron las exportaciones de leche en polvo, que el año pasado eran muy bajas y este año crecieron. Además, logramos un hito importante: estar presentes en todas las provincias del país. Siempre nos faltaba alguna y la última en incorporarse fue La Pampa, con lo cual hoy tenemos presencia en todo el territorio, aunque sea a través de un distribuidor.
En la parte de tambo también hubo crecimiento. Incorporamos nuevos tamberos y la producción de leche aumentó alrededor de un 15-17%. A eso se suma la finalización de una inversión clave: el tambo propio, que arranca en enero y cuya ejecución se fue consolidando durante este año.
La adaptación al nuevo contexto implicó negociar más con proveedores, buscar alternativas de insumos y analizar variables que antes no mirábamos con tanto detalle. También hubo que resignar precio porque el consumo cayó a nivel nacional y hoy hay más producción de leche con menos demanda, lo que genera una competencia más fuerte, especialmente en quesos, donde se perdió rentabilidad. La exportación de leche en polvo tampoco fue favorable por el nivel de precios internacionales.
El resultado de las elecciones me generó esperanza. Sentí que, por lo menos, seguimos por el mismo rumbo y no hay un cambio brusco de dirección. Para nosotros la clave es la previsibilidad, la posibilidad de proyectar y definir estrategias con cierta tranquilidad.
Que se empiece a hablar de reforma laboral e impositiva es positivo si apunta a la simpleza y a reglas claras. Hoy muchas veces no se termina de entender bien qué se paga, cómo y por qué, y eso genera mucha incertidumbre.
En materia de inversiones creemos que es el momento de hacerlas, pero lo que falta claramente es el crédito. No se puede seguir invirtiendo solo con recursos propios. Necesitamos financiamiento de largo plazo, con años de gracia y previsibilidad, tanto para la industria como para los tambos, que quedaron muy atrás en inversión justamente por la falta de crédito. Aun así, seguimos invirtiendo: en mejoras de planta, en nuevas máquinas y en proyectos que ya están en carpeta.
Para el año que viene lo veo bien sin esperar un boom. Seguimos planificando nuevas inversiones para aumentar capacidad productiva y desarrollar productos nuevos, como líneas de yogur y posibles ampliaciones en secado. La expectativa es que se active un poco más el consumo y que empiece a ordenarse la microeconomía, con más crédito y más movimiento en el interior. El 2026 será un año de crecimiento, pero de manera gradual y ordenada, que no está mal. Ojalá que sea “el año de la micro” y se comience a generar más trabajo, más crédito y se pueda mover más todo el interior.




