Mario Domínguez, Presidente de DomínguezLab

“Nos estamos acomodando a una nueva situación de producir servicios con un alto costo en dólares”

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DomínguezLab. Empresa de investigación en estudios de bioequivalencias y bioexcención farmacéutica.

2025: 7 puntos  / 2026: 8 puntos 

Mario Dominguez

Fue un año duro, pero en general bueno, incluso mejor de lo que pensábamos al inicio. El mayor desafío estuvo en acomodarnos a una nueva situación: producir servicios con costos muy altos en dólares en relación con el mercado, producto del fortalecimiento del peso o la depreciación del dólar. Nuestros costos aumentaron mientras que los ingresos en dólares se mantuvieron, lo que nos quitó mucha rentabilidad. Esa pérdida intentamos compensarla con mayor producción, aunque el impacto se sintió de manera clara.

La adaptación todavía está en proceso. La rentabilidad sigue bajando a pesar de los esfuerzos por disminuir costos y ser más eficientes, y llega un punto en el que los ajustes dejan de ser significativos. Estamos evaluando si, con esta estructura, somos realmente competitivos para el servicio tecnológico que ofrecemos. En ese contexto, esperamos que el dólar se inserte en un precio real, sin intervenciones como las bandas cambiarias actuales, porque dependemos mucho de esa variable.

En cuanto a los mercados externos se mantuvieron con cierta regularidad. Operamos con dos centros, uno en Chile y otro en Argentina. El centro chileno atiende a la Comunidad Andina y el argentino al Mercosur principalmente. Los mercados andinos sostuvieron su actividad y en Argentina incluso tuvimos un incremento en la demanda. En volumen de trabajo estamos bien; la duda sigue siendo si antes teníamos más rentabilidad por un mercado distorsionado o si hoy la rentabilidad baja responde a una falta de competitividad real. Estamos en ese proceso de descubrirlo.

El resultado de las elecciones me generó esperanza. La idea de avanzar hacia un país más normal y previsible, aunque también persisten dudas sobre la capacidad del gobierno para equilibrar los desacoples. La mayor apertura comercial, con un dólar bajo y sin una baja equivalente de impuestos o costos internos, nos deja en desventaja frente a otros países. En ese marco aparecen las discusiones sobre reforma laboral y reforma impositiva, que son necesarias para corregir parte de esas asimetrías.

La reforma laboral, en particular, puede ayudar a terminar con la industria del juicio y a que tomar personal no sea una carga permanente. Eso podría generar más dinámica y fortalecer el empleo. Algunas de esas prácticas positivas, de todos modos, ya las veníamos implementando internamente dentro de nuestros acuerdos con los profesionales.

Seguimos invirtiendo aunque con más dificultades. Antes lo hacíamos con recursos propios; hoy, con una rentabilidad más baja, necesitamos buscar financiamiento externo que todavía es caro o esquivo. Aun así, mantenemos un plan de inversión y crecimiento. Estamos trabajando en tres líneas de proyectos: ampliación de metros cuadrados y capacidad existente, una nueva unidad experimental animal vinculada a la investigación de medicamentos, y otros emprendimientos complementarios como una unidad de negocio distinta. En todos ellos avanzamos en proyectos de arquitectura y trámites municipales para infraestructura, aunque los procesos burocráticos y los tiempos de autorización alargan mucho los plazos.

Para el año que viene esperamos una demanda alta, pero con la preocupación de que la rentabilidad siga presionada. La inflación continúa -aunque más lenta-, y el desfasaje con el valor del dólar nos afecta porque competimos con mercados extranjeros donde los precios en dólares no se ajustan.

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