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Banco BICA – Santo Tomé
Banco BICA. Banco regional sólido, ágil, tecnológico e innovador con una fuerte orientación hacia el cliente.
2025: 9 puntos / 2026: 9 puntos

Hace un año, al cerrar 2024, me preguntaba cómo íbamos a funcionar en una coyuntura de 2025 que no se veía clara con elecciones de medio término y que sabíamos que iban a afectar al mercado financiero y cambiario. El resultado fue un 2025 complejo, atravesado por una fuerte volatilidad de tasas que es el principal costo del banco. Hubo períodos en los que la tasa nominal subió 30 puntos de un mes a otro. El peor momento se dio a la salida de julio con anuncios oficiales que generaron una suba importante, y luego nuevamente en el período electoral, cuando la incertidumbre volvió a presionar las tasas al alza.
Aun así, logramos transitar esos meses con foco en la liquidez y en sostener la asistencia crediticia a empresas y pymes, especialmente en instrumentos de corto plazo como el descuento de cheques, donde funcionamos muy bien durante el año. Pasadas las elecciones la tasa volvió a bajar con fuerza y eso nos permitió retomar el sendero de estar cerca de las empresas y de los individuos. Desde el punto de vista de la rentabilidad, vamos a cerrar un año muy bueno. Hoy, ya en diciembre, estamos nuevamente en un escenario de crecimiento del crédito al sector privado parecido a lo que fue en 2024.
En principio, durante el año pusimos mucho foco en que el banco esté muy líquido, preparado para que si el mercado necesitaba cobertura ahí estuviéramos nosotros para los clientes. La suba de la morosidad fue una variable a la que le prestamos mucha atención. Tuvimos un año híbrido, con momentos de mayor certidumbre que nos permitieron prestar bien y mantener una cartera de muy buena calidad. Nuestra mora se mantiene muy por debajo de la media del sistema; en banca empresa prácticamente no tenemos mora y en banca individuos subió, pero no en los niveles que se observan en el mercado. Fue clave tener una política de riesgo sólida y monitorear de manera permanente para no desbalancear la ecuación. Cuando los bancos salen del esquema anterior de financiar al sector público, se tuvieron que dar vuelta y dárselo al privado. Pero eso no se puede hacer sin planificar, sin calificar y sin tener una política de riesgo sólida.
Uno de los grandes motores del año fue el crecimiento exponencial en el negocio de servicios. Dividimos la actividad del banco entre lo financiero y lo transaccional, y en este último tuvimos un crecimiento extraordinario, de los mejores a nivel histórico. Salimos a la calle, visitamos las empresas, implementamos cambios en la estructura interna, creamos nuevas gerencias, reinventamos sucursales y desarrollamos productos de tesorería que tuvieron una respuesta muy fuerte. Ese crecimiento nos trajo más depósitos, más transaccionalidad y reforzó un diferencial que queremos seguir profundizando: la atención personalizada y cercana.
El resultado electoral nos dio tranquilidad desde el punto de vista financiero. No hubo ruidos que impactaran en los balances ni en los ahorros del público, y eso permitió destrabar decisiones que estaban postergadas. Desde ese momento el mercado se estabilizó, se puede planificar mejor y ese escenario es el que proyectamos hacia adelante. En ese marco, las discusiones sobre reformas laborales e impositivas son necesarias. Como sector altamente formalizado, veo con buenos ojos una reforma laboral que busque equilibrio y fomente la formalización del empleo, siempre acompañada por una reducción del costo laboral desde lo impositivo.
Hemos visto balances de empresas muy complejos después de lo duro que han sido estos últimos años con una coyuntura de suba de costos y caída de la actividad. Hay pocos sectores en la región con viento de cola. Respecto de las inversiones, todavía no veo un escenario completamente claro para un despegue generalizado. Estamos justo en el proceso donde hay cuestiones pendientes como el tipo de cambio y las reformas estructurales, pero el camino es el correcto, aunque más lento de lo deseable.
Para el año próximo espero un contexto muy similar al de 2024, sin ruido electoral y con un crecimiento del crédito al sector privado. Vamos a competir en un mercado más activo, con foco en el crédito, en los depósitos y especialmente en la banca de servicios, estando presentes, escuchando a las empresas y acompañando sus necesidades, pero dependerá mucho de la economía real y del sector en el que se encuentre cada pyme. Será un muy buen año con expectativas de crecimiento ordenado.




