Una industria sin techo
Videojuegos

La industria de videojuegos es sumamente alentadora y no frena su expansión, siendo hoy más grande que la industria del cine, la música y el deporte profesional, todos juntos. Argentina se encuentra en un lugar expectante con un caudal creativo demandado a nivel mundial.

 Por Paola Ponroy

El 40% de la población mundial ya puede considerarse gamer y la región de América latina se proyecta como la de mayor impulso, en una economía que no para de crecer y con proyecciones cada vez más altas.

En Argentina, la industria de videojuegos viene creciendo, no solamente en la magnitud de negocios, que, si bien es todavía muy bajo comparado con las industrias tradicionales, hoy está por sobre los 80 millones de dólares de volumen anual y más del 70% son exportaciones; esto demuestra que en la industria nacional hay una oportunidad que se abre hacia el mercado internacional, por competitividad y por el talento humano que existe en el país.

La industria de los videojuegos es el sector económico involucrado en el desarrollo, la distribución, la mercadotecnia, la venta de videojuegos y del hardware asociado. Abarca y engloba a docenas de disciplinas de trabajo y emplea a miles de personas alrededor del mundo.

Actualmente, alrededor de 2.000 profesiones de diversas áreas están vinculados directamente con la industria, abarcando la parte técnica, artística, de producción, comercialización; y muchas otras personas involucradas que no desarrollan videojuegos, pero en algún momento del proceso brindan sus servicios.

Hay técnicos en la parte de programación, otros dedicados al arte y a la gráfica, y están quienes los producen coordinando grupos internos y externos; también está la industria del sonido vinculada con los efectos visuales, personas que se ocupan de la vinculación con industrias tradicionales, otros que proveen servicios a la gamificación (uso de elementos de juego con el fin de complementar los procesos educativos) para generar nuevas experiencias con usuarios.

Así, en este enorme negocio confluyen gamers, comunicadores sociales, locutores, profesionales formados en bellas artes, diseño, licenciados en administración o en marketing, programadores, músicos, traductores, en marketing, sonidistas, guionistas, community manager y hasta autodidactas.

Las oportunidades son infinitas en una industria que a nivel mundial tiene una dimensión más importante que la suma de la música, el cine y deporte profesional; donde cada año crece el impacto económico de la industria y la cantidad de usuarios a los que llega en todo el mundo.

La industria del videojuego se consolida como una comunidad muy bien comunicada, que tiene buena predisposición al trabajo en conjunto y se impulsa con un mismo objetivo.


Posicionamiento nacional

Si bien la Argentina es competitiva por costos, también su talento humano es muy importante, aunque la complejidad de una empresa que tiene que exportar con las dificultades económicas que tiene nuestro país siempre son obstáculos adicionales. De todos modos, se está convirtiendo, al menos en la región, en un jugador importante que provee servicios. De hecho, en Sudamérica, es clave transmitiendo su saber al resto de estudios en Latinoamérica y ese es el camino que pretenden continuar quienes están en el negocio.

Esta es una industria que tiene un enorme potencial para la Argentina, pero sobre todo para quienes van a ingresar en el mercado laboral en los próximos años y que hoy son consumidores de los videojuegos.

Los gamers comienzan a introducirse con más intereses y dan los primeros pasos en programación comprendiendo el lenguaje de estos entornos virtuales. La música y la filosofía pueden aportar mucho al mundo virtual. Es una nueva economía: la economía virtual.


Mercados

Los principales destinos de la industria argentina son Estados Unidos, Canadá y Europa, posicionándose en los principales mercados que utilizan las últimas tecnologías y donde los usuarios marcan tendencia para el resto del mundo.

La cercanía cultural con estas regiones facilita el desarrollo, a diferencia del mercado asiático donde está la mayor cantidad de usuarios, pero las idiosincrasias son muy diferentes y eso hace más complejo comprender esta industria y poder llegar a un público que consume otro tipo de productos.


 


Hay algunos “grandes jugadores” que se llevaron una porción muy grande de la torta del negocio, un ejemplo de ello lo representa Fortnite, que concentra el 3% de la facturación de la industria a nivel mundial; le sigue Tencent, que es el holding de videojuegos más grande del mundo y está de China. 

Sin embargo, hay subsectores de entrada relativamente baja y accesible donde se puede ingresar con una buena idea a un equipo independiente. Paralelamente, sucede que algunos de los grandes jugadores de videojuegos se vuelcan a apoyar a emprendedores más pequeños.


Perfil de los emprendedores

En la actualidad, quienes emprenden este tipo de proyectos presentan un amplio grado de informalidad. Generalmente son amigos o conocidos del ámbito académico o jugadores que se reúnen y comienzan con una idea a la que le van incorporando conocimientos técnicos (hoy todos pueden formarse en cualquier plataforma audiovisual de manera gratuita). Pero llega una instancia en la que necesitan asesoramiento y es ahí donde se pueden insertar profesionales de entre 25 y 30 años, que han transitado la formación académica o tienen alguna experiencia de formación técnica improvisada y son quienes, en la mayoría de los casos, terminan formalizando el equipo de trabajo.

Si bien los adolescentes son un gran potencial para esta industria, una cosa es ser jugador y otra es pasar a ser emprendedor para generar una empresa dentro de esta industria. Están quienes se van vinculando en nuevos equipos o algunos recursos humanos que deciden independizarse y forman una red en la que nadie deja de ser parte, y eso contribuye a que la empresa se renueve.

La mayoría de los estudios más antiguos no tienen más de 10 años. Esto describe a una industria nueva en el país donde sus directivos son jóvenes y esto facilita la transmisión de conocimiento y la elaboración no tiene la competitividad agresiva que existe en otros sectores, es mucho más amigable y todos están predispuestos a ayudarse entre sí.
En consonancia con ello, es fundamental subrayar que el cordón central de la Argentina (Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Mendoza) tiene como particularidad ser la región donde más crece la producción del videojuego, más allá de que, por una cuestión de densidad poblacional, Capital Federal y el AMBA tienen concentrada la mayor cantidad de estudios.

“La radiografía que observamos es la de un público que tiene mucho para dar en el ámbito laboral, donde se incorporan jóvenes a nivel operativo y no tanto en las decisiones empresariales y ahí hay necesidades de todo tipo: capacitación, gestión (porque en algún momento se convierte en una empresa y necesita de otro tipo de proyección y de visión); y por otro lado están los grandes jugadores que han podido internacionalizarse de manera sostenida y que están mirando hacia afuera para ver dónde pueden arribar con oficinas propias o bien encontrar aliados que los puedan impulsar hacia nuevos públicos”, graficó Javier Brunet, Director de la Incubadora The Rabbit Hole.



Este es un emprendimiento de base tecnológica que se viene multiplicando de manera exponencial. La transición surge a partir de la curiosidad y, si bien es una industria de alto riesgo, los retornos económicos de los proyectos exitosos son muy altos.


Incubadoras de ideas y proyectos

Si bien los adolescentes tienen una adaptación digital casi naturalizada, presentan como falencia la falta de disciplina para estructurar una organización y llevar adelante las etapas de un proceso. Son el principal activo que tiene la industria, pero necesitan del resto para poder encaminar su trayectoria.

En este contexto, las incubadoras de ideas son una alternativa que posibilita darle forma al proyecto, formalizarlo, convertirlo en una unidad de negocio rentable y sólida, con visión de futuro.

“Nosotros con el proyecto de la incubadora queremos insertarnos y posicionarnos en ese ecosistema para poder ayudar a los que están iniciándose y acompañar a los que ya tengan experiencia en esto”, explicó Javier Brunet, director de la incubadora instalada en la ciudad de Santa Fe, desde donde hace más de una década empezaron a relevar a partir de los datos que provee el Observatorio de Videojuegos de la Universidad Nacional de Rafaela, creada en 2014.



Trabajan en las dos puntas del proceso: por un lado, analizando qué es lo que desea el usuario y, por otro lado, qué es lo que demanda el estudio del desarrollo siendo el fusible que los lleva hacia un nivel superior; sobre todo porque el sector tecnológico ya tiene el interés de grandes capitales.

The Rabbit Hole realiza anualmente un seguimiento de los principales indicadores del tamaño de la industria y a quiénes emplea y es ahí donde van hallando algunos desafíos: como la escasez de recursos humanos calificados para incorporar a los estudios, la dificultad para acceder a financiamiento ( es un emprendimiento relativamente nuevo que muchos desconocen y hay reticencia para inversiones o destino de fondos privados o públicos para desarrollar la actividad), y la gran demanda del talento argentino que estaba desaprovechada. 

Identificadas esas necesidades tienen dos canales principales de trabajo: uno es de tipo educativo o de formación profesional, que es la incubadora donde se asiste a los emprendedores que tienen un proyecto en etapa temprana y los acompañan con mentores especializados, tratando de que su idea se transforme en un prototipo.

El otro plan de trabajo es el de aceleración, donde reciben proyectos en estado más avanzado que tienen definida su estructura básica con un equipo experimentado y les brindan asistencia financiera y comercial.
Generan un fondo de inversión específico para impulsar la industria y así poder destinar dinero para que ese prototipo pueda llegar al mercado, o bien consiguen un aliado estratégico, o realizan la gestión comercial a partir de la red de contactos.

“Ponemos a disposición todo nuestro conocimiento y trayectoria en la industria del videojuego para que los que vienen llegando o se inician, puedan tener algún soporte y acelerar su proceso”, resumió.
La última convocatoria que hicieron, el año pasado, contó con proyectos de Argentina, España, Méjico, Estados Unidos, Bolivia, Perú y Chile, lo que deja en claro el interés por la propuesta.

“Hicimos una selección de iniciativas incubadas que necesitan un acompañamiento de consultoría y formación de su equipo de trabajo, y a otros que tenían muy buena elaboración y ya estaban lanzados, les inyectamos fondos para que puedan dedicarse de lleno al proyecto; en otros casos acompañamos a un consultor especializado y a otros les planteamos la posibilidad de financiar el capital de trabajo. Fuimos canalizando a aquellos que podían aportar valor”, detalló el Director de la Incubadora.

“Ahora estamos transitando el acompañamiento del prototipo para llegar al mercado, para que el producto terminado pueda ser de interés para los principales intermediarios que tiene la industria”, enfatizó.


Modelos de negocios

Con el paso de los años, quienes se desempeñan en esta unidad de negocio confirman que el aprendizaje es a prueba y error, por lo cual la experiencia fue moldeando los modelos de comercio que se pueden encontrar en esta industria que, por cierto, son muchos. 

“Hay variadas maneras y modelos de negocio dentro del mundo del videojuego. Hay empresas que desarrollan un producto, otras que se especializan sólo en programación, consultorías de diseño, o bien ofreciendo servicios como nosotros, que amalgamamos toda la serie de producción”, explicó por su parte Mariano Obeid, director de Killabunnies, firma dedicada a la producción de videojuegos, con 13 años de experiencia en el rubro.



“Esta es una industria de la economía del conocimiento y no existen las fronteras. Empiezan a darse otros conceptos de ventajas competitivas que no tienen que ver con el lugar en el que se está ubicado sino con el huso horario y esta es una de las ventajas competitivas que tiene la Argentina”, advirtió.



Sucede que este rubro se potencia a través de Internet y sigue siendo una industria muy chica, donde quienes están encargados de cerrar negocios participan de ferias mundiales y rondas de negocios en Estados Unidos, Alemania, Brasil y Argentina, siendo espacios en los que surgen ideas y proyectos que se van concretando con el tiempo.



“La pandemia nos obligó a quedarnos en casa y eso propició oportunidades para todos, sin importar donde estés viviendo. Y en eso la diferencia horaria de Argentina nos beneficia porque está en un punto estratégico donde, en el peor de los casos, tenemos que irnos hasta la costa oeste de Estado Unidos, que está a cuatro horas de diferencia o hasta el borde de Medio Oriente que está casi cinco horas hacia adelante. Eso nos posibilita trabajar con los tiempos de Europa y de los Estados Unidos casi indistintamente, y es mucho más fácil”, valoró.

“El potencial en la región es que todavía no nos terminamos de enterar que no se puede, está todo muy incipiente. La parte técnica está más clara que la visión de negocio. Hacer videojuegos es algo mucho más simple de lo que las personas creen, pero hacer un producto vendible es otra cosa”, advirtió, haciendo hincapié en el potencial de lo que aún no se ha explorado y de las oportunidades que hay hacia adelante.
Ciertamente, la industria no es tan grande, por eso hay una fuerte intención de sumar a más personas.

“La oportunidad está en que existe un grupo de gente dispuesta a ayudar, una posición geográfica estratégica y una capacidad técnica por arriba del promedio”, resumió Mariano Obeid.


Formación 

En nuestra región hay un muy buen nivel académico. Hoy, las Universidades Públicas tienen carreras específicas (siempre hubo carreras afines como Ingeniería en Informática, Diseño, Bellas Artes) como la Universidad Nacional de Rafaela que ofrece de manera gratuita la licenciatura en Producción de Videojuegos y Experiencias Interactivas y dura cinco años; además, la Universidad Nacional del Litoral ofrece dentro de su plan de educación a distancia la Tecnicatura en Programación y Diseño de Videojuegos.

“En la Argentina tenemos una pequeña porción de esta torta del negocio, por la formación con la que contamos y los estudios realizados que nos están posicionando muy bien. En cualquier parte del mundo en la que te metas, hay un argentino, talento es lo que nos sobra”, garantizó Obeid.
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