Tras los pasos de repetir el crecimiento avícola
Sector porcino

Nuestra provincia ha duplicado los números de crecimiento del sector que se han registrado a nivel nacional y mejoró mucho más aún en productividad. La mayoría de quienes participan de la actividad son empresas profesionalizadas con planes de incrementar su participación en el mercado, aún en estos contextos adversos para cualquier actividad productiva. 

En el contexto mundial de la producción y exportación de cerdos, Argentina prácticamente no existe. En un mercado que domina ampliamente China con el 42% de la producción total, equivalente a 42,5 millones de toneladas, nuestro país apenas produce 630.000 t. que apenas alcanzan al 1% del total mundial. Porcentajes similares aparecen en el consumo de carne de cerdo. China absorbe el 44% de toda la carne, mientras que nuestro país no llega al 1%.

Con esos niveles productivo y a pesar del fuerte crecimiento que se viene dando en la última década, en materia de exportaciones Argentina aporta el 0,3% al mercado mundial, controlado por la Unión Europea (38%) y Estados Unidos (31%). 

Como vimos, a nivel internacional todavía estamos muy lejos de tener algún peso específico, sin embargo, a nivel sudamericano ya superamos a Chile y somos el segundo productor detrás de Brasil. No así en materia de exportaciones, donde Chile envía al mundo 223.000 T, frente a las 25.000 T recientes de Argentina.


El salto en Argentina

En el año 2000, la ingesta de carnes de los argentinos se componía con 66 Kg de carne vacuna, 27 Kg de carne aviar y 8 Kg de carne porcina. Casi dos décadas después, esos números cambiaron a 51 Kg, 43 Kg y 15 Kg por habitante, respectivamente. Las causas encuentran respuestas en cada uno de los sectores y en la coyuntura del país, pero comienza a parecerse un poco más a la forma de consumo en el mundo, donde la carne de cerdo representa un 39% de la ingesta, la de pollo un 37% y la vacuna un 24%.

Hasta los primeros años del nuevo milenio, Argentina estuvo estancada tanto en la producción como en el consumo de la carne de cerdo, con poca aceptación en el mercado por la baja calidad que contaba. En esos años comenzaron a ingresar las primeras madres de diferentes razas y empezó una nueva etapa que todavía no ha llegado –ni asoma- el posible techo de la actividad. 

El año 2006 fue la primera vez en que la faena total superó los 3 millones de animales, y cuatro años después, el consumo interno traspasó los históricos 8 kilos por habitante. En 2013, con 4,8 millones de cabezas en faena, el consumo superó los 10 kilos por habitante. Tres años después, la faena casi llega a los 6 millones, el consumo se ubica en casi 13 kilos y las exportaciones –por primera vez- casi alcanzan las 12.000 T. La escala de crecimiento no se detiene y llegamos al año 2019 con 6.854.854 cabezas faenadas, 14.58 Kg de consumo por habitante por año y exportaciones por 25.575 T equivalentes a US$ 42,8 millones. En cuanto a Junio de 2020, fue el primer mes en la historia que la balanza comercial del producto fue favorable al país. 


Entre Ríos en el contexto argentino

Esas Unidades productivas están conformadas por 134 que tienen hasta 100 madres (pequeños productores), 22 unidades que poseen entre 100 y 500 madres; 13 entre 500 y 1.000 madres; y 10 unidades productivas con más de 1.000 madres en sus establecimientos. 

Con esa infraestructura productiva, la provincia produce 636.476 cabezas por año y faenó 283.441 en el año 2019, siendo la cuarta en importancia detrás de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Existen 17 frigoríficos habilitados para la faena en nuestra provincia, del total de 173 con habilitación nacional que hay en el país. Carnes del Interior SA (Aldea María Luisa) con el 40% y La Esperanza SRL (General Ramírez) con el 14% del total de la faena, son los principales actores en la provincia. 

Según una encuesta realizada por una revista especializada en el sector y con el objetivo de conocer el interés de los productores por crecer, se observó que –de las 23 provincias argentinas-, el 52.1% de la muestra no aumentará la cantidad de madres en el transcurso del 2021. El principal motivo de dicha postura es que el negocio no es rentable, y en menor medida alegan a la imposibilidad de recuperar el IVA y la falta de líneas crediticias. Cabe destacar que Entre Ríos se encuentra dentro del porcentaje que sí crecerá su producción y lo hará en más del 50%.

Del crecimiento que ha tenido esta industria en los últimos diez años, podemos decir que mientras en el país el mismo se duplicó, Entre Ríos ha logrado cuadriplicarlo. No solo es la provincia que más creció en relación a la cantidad de madres, sino también una de las que ha sido más eficiente. 


La actualidad del sector

En lo que refiere a los primeros meses del corriente año, se observan cifras alentadoras para el sector; las exportaciones totales, en el mes de febrero, tuvieron una variación interanual positiva del 60,7% respecto al mismo mes del año 2020, mientras que en enero la variación fue del 27,7% en relación a enero del año pasado. El principal destinatario de dichas exportaciones es China (70%) seguido por Hong Kong y Rusia (con un 10% cada uno). 

Los objetivos para este año es abrir nuevos mercados para así diversificar y disminuir la dependencia que se comienza a tener con China. Se ha confirmado que Emiratos Árabes es el nuevo destinario que poseen las carnes porcinas argentinas, aunque dicho país es abastecido desde varios lugares, y la cantidad de carne a exportar es reducida, pero representa un avance en la diversificación de mercados. Los próximos destinos en los que se está trabajando son Vietnam y Singapur, ya que poseen grandes cifras de consumo y están sufriendo las consecuencias de la Peste Porcina Africana. 

Se espera que las exportaciones crezcan durante el año un 50% más que el 2020 a precios competitivos, logrando así poder repetir el superávit que se registró el año pasado, exportando más de lo que se importa. Dicho crecimiento se debe, principalmente, a la demanda global de la carne de cerdo, debido al fuerte golpe que ha recibido la oferta mundial de animales debido al rápido avance de la Peste Porcina Africana en Asia y Europa. 


China, entre miedos y oportunidades

En 2020 se lanzó un proyecto en conjunto con China para aumentar la producción de carne porcina en el país, con el objetivo de transformar a la Argentina en un productor de relevancia a nivel internacional, lo que permitiría un alza en las exportaciones al igual que en empleo. En el período de 6 años se busca instalar 25 plantas productoras de carne, lo que ocasionaría alrededor de 900.000 toneladas anuales y generarían exportaciones de US$ 2,5 millones. El principal destinatario de todo ese crecimiento de la industria sería el principal consumidor de carne del mundo, China. 

Actualmente el acuerdo se encuentra demorado, debido a que se decidió agregar un apartado relacionado al cuidado del medio ambiente y el mismo está bajo la observación de Beijing. 

Por el lado de los productores porcinos afirman tener una preferencia de desarrollar el sector a través de los productores locales en vez de realizar convenios con grandes potencias como lo es China. Esto se debe a que en el plan de inversión no se ha incluido a los proveedores locales de insumo y de los mismos animales. Es por esto, que se encuentra latente la desconfianza hacia dicho proyecto, ya que sostienen que si el mismo no se lleva adelante con rigurosidad pasará a ser una desventaja para el productor argentino. 

Lo cierto es que Argentina –y en particular Entre Ríos- cuenta con uno de los mejores estatus sanitarios del mundo, libre de las enfermedades más importantes a nivel productivo y que han hecho estragos en todas partes en los últimos años y tiene a disposición la principal materia prima para la alimentación como lo son el maíz y la soja. 

A esas ventajas competitivas extraordinarias, se suman las características del sector, que, con los niveles de productividad actuales, con 2,4 partos por año y 3.800 kg de carne producidos por madre, ofrece la posibilidad de duplicar la producción nacional en apenas dos años. La alta demanda mundial de proteínas y los problemas sanitarios de los principales países productores, multiplican esta oportunidad. Y todavía no se ha puesto en valor uno de los principales subproductos que genera la actividad como lo es el purín, que puede ser utilizado como fertilizante orgánico o como generador de energía renovable, a través del biogás o la energía eléctrica.

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