“Sufrimos un ciber ataque que nos pegó muy fuerte”

Andrés Sborovsky, Presidente de Dilfer SA 

Grupo Dilfer integra Tarjeta Consumax (tarjeta de crédito no bancaria), Nexxon (retail) y Las Rosas (ganadería).


En el caso de la tarjeta no fue un buen año. Con los niveles de inflación que tenemos, en las tarjetas se pierde plata (respecto a la inflación). Es imposible en el rubro financiero con tasas reguladas por el BCRA ganarle a la inflación. Y hace poco más de un mes tuvimos un ciber ataque tremendo que nos pegó muy fuerte. El año se divide en dos, la primera parte cuando hicimos todo lo posible por mantener la clientela y que no nos pegue tan fuerte la macro, y esta segunda con el ciber ataque que todavía nos estamos recomponiendo y tenemos varios meses más para lograrlo del todo.

Nos encriptaron todo, lo operativo y el back up por un error interno. Nos quedamos sin nada. Nos ingresó un ransomware, que vos ves que la información está ahí, pero está encriptada y no podés acceder. Quisimos negociar con estos “piratas” pero es imposible, piden rescates en criptomonedas, por millones de dólares y nunca vas a saber si vas a recuperar algo. Es gente que ni siquiera sabes ni quién es ni dónde está. Tuvimos que meternos en la deep web (internet profunda), bajar softwares especiales..., pero pueden estar en Villaguay, Ucrania, Suiza o Bangladesh. Se dedican a esto, al hackeo, y nada es seguro en esas negociaciones. Deben haber creído que éramos un banco grande y nos pedían una pavada de plata, así que nada. Empezamos todo de nuevo.

Tuvimos que arrancar otra vez de cero. Hicimos la red de nuevo. Hubo que formatear la totalidad de las máquinas de todas las sucursales, de casa central y todos los servidores. Redes nuevas con nombres nuevos con switch nuevos con puertos nuevos... ni la página web nos quedó de Consumax. Lo que sí, hemos podido pagar a todos los comercios en tiempo y forma, pagamos todos los impuestos, hablamos con AFIP y salimos adelante.

En el rubro de hogar, Nexon, se buscan versiones viejas, se acomodan las listas de precios y podés arrancar. Pero en la tarjeta es mucho más complejo porque no podemos prescindir de la historia de cada cliente. Bueno, ya arrancamos y lo estamos empezando a recuperar. Nos va a costar, pero ya estamos funcionando.

Estos delitos informáticos están pasando y son más habituales de lo que se estima. Les ha pasado a grandes y pequeñas empresas, al Poder Judicial de Córdoba y muchísimos más. Lo que nos dicen los especialistas es que es mucho más rentable incluso que el narcotráfico. Se exponen menos y no tienen logística física...

En electrodomésticos fue un muy buen año donde consolidamos el comercio electrónico. Vamos abriendo sucursales virtuales, con nuestro e-commerce (que hoy no está por el hackeo, pero vuelve en pocos días), después tenemos Mercado Libre, que tiene sus pros y sus contras, y es necesario entenderlo mucho para que sea sustentable y rentable, y mejoramos con otras tiendas que sumamos como el Banco Supervielle, Banco de Entre Ríos, BBVA... y trabajamos mucho con integraciones logísticas. Con eso crecimos, en un mercado donde grandes jugadores se fueron como Garbarino o Ribeiro.

Este año mantuvimos la cantidad de personal en el balance general. Nos sucedió que tuvimos varias búsquedas que no logramos finalizar, avanzamos hasta determinado punto y después, por una cosa u otra, no se concretó. El problema también es que, en estos contextos, se da un achatamiento de la pirámide salarial y eso quien más lo sufre es el talento. A las empresas de servicios nos pone en una disyuntiva de que si queremos mantener el formato de la pirámide el costo salarial se nos va muy alto. La presión desde abajo hace que cueste mantener el incentivo de la mitad o la parte de arriba de la pirámide. En lo que refiere a rotación, hemos tenido algunos casos de lo que se hablaba de “la gran renuncia” que sucedió después de la pandemia. Es gente que se ha ido a buscar nuevos horizontes, pero sin tener en claro lo que iba a hacer. 

Las ganas emprendedoras las sigo teniendo. Hace un par de días, un profesor de un grupo con el que trabajo, nos dijo: “La felicidad se siente en el cuerpo”. No es un concepto teórico. Sigo con ganas, porque en otros proyectos en los que estoy, chicos y escalables para afuera, me entusiasmo mucho. Por otro lado, en la diaria de un sector que está muy mal visto y castigado (financiero), me está costando y hay mucho por innovar ahí. Estoy con ganas de seguir emprendiendo y veo oportunidades por todos lados. Incluso hoy y con este gobierno. A mí me pesa no poder desanclarme de la diaria de la empresa.

Para el 2023 necesitamos que se encuentre un consenso. Un año electoral es turbulento y sentará las bases para el 2024. Así como las medidas que se tomaron durante el 2019 en el gobierno anterior, cuando llegó el actual dio marcha atrás y fuimos por otro lado, tenemos el riesgo de que pase lo mismo. Marchas y contramarchas siempre perjudican cualquier planificación de mediano plazo y son muy nocivas. El 2023 ideal (pero sé que no va a suceder) es con mejoras de tasas e ir construyendo hacia un país más integrado al mundo para que quien venga encuentre algo mejor, y no la famosa bomba que queda activada siempre para que le explote a quien llega.

Esperemos que sea un año, aunque sea, igual. Pero no deja de ser un año con un 100% de inflación, lo que no es sostenible en el tiempo y afecta el funcionamiento de cualquier empresa. 

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