“Somos el sector que ingresa los dólares más importantes al país y el que recibe todos los palos”

Aranguren / COOPAR

Felipe Berruhet: Presidente de Cooperativa Aranguren.Servicios agropecuario y plantas de acopio. Es parte del Frigorífico Pondesur SA.

El balance económico y social positivo. Como destacado pudimos inaugurar la sucursal de Don Cristóbal. Los problemas de la sequía los asumimos con la cooperativa con recursos propios así que fue un buen año para la empresa. La campaña fina nos deja tranquilos porque se viene cosechando bien el trigo y el precio también acompaña. Si a los productores les va bien, a la cooperativa también. Pero no podemos olvidar los problemas estructurales que tiene el sector, como la carga impositiva, entre otros. Entonces, de lo que fue el año y estamos acostumbrados podríamos decir que es de 7 puntos; de lo que debería ser, no creo que lleguemos a 4 puntos. 

Tenemos una presión impositiva; ahora un gobierno que nos interviene los mercados; que nos interviene y plancha el dólar. Son los parámetros que nos tenemos que acostumbrar de acuerdo a la ideología del gobierno que nos maneja. Si el clima nos acompaña será un buen año para nosotros. Si no nos acompaña, se convierte en un año desastroso. 

El 2021 fue rarísimo. Desde lo climatológico, el primer semestre fue malo y el segundo muy bueno. Desde lo económico para productores y la cooperativa, el primer semestre veníamos con problemas económicos estructurales y en el segundo, con la escasez de dólares empiezan las decisiones típicas de este gobierno de atrasar el dólar y que no haya inflación. Esa solución impacta negativamente en nuestro precio. Terminamos la pandemia y no se habla de sacar el impuesto que tuvo el sector agropecuario para solventarla, y que en Entre Ríos solo lo pagamos nosotros dentro del impuesto inmobiliario. Después intervienen el mercado del maíz y ahora una pseudo intervención del mercado del trigo. Es más, de lo mismo. Somos el único sector que trae ingresos importantes en dólares y somos el sector que recibe todos los palos. Es una relación muy conflictiva con el gobierno nacional y provincial. 

En Argentina hace 50 años que nadie piensa en el negocio. Eventualmente la cooperativa destina el 20% para pensar en el mediano y largo plazo, el resto es coyuntura. En este país, para lo legal, económico, monetario, financiero o cambiario el mediano plazo es la semana que viene y el largo plazo son 15 días; entonces, la coyuntura son un par de horas, porque alguien se puede parar frente a un micrófono y te cambia las reglas de juego. Es lo que se reclama desde todos los ámbitos: tener una mirada con proyecciones y señales de confianza y previsibilidad, como en otros lugares del mundo. 

La cooperativa viene creciendo a un ritmo superior a su capacidad. Siempre corremos de atrás, porque el crecimiento en asociados, acopio u operatoria es superior a lo que nos permite la capacidad financiera propia. COOPAR no puede acceder a los sistemas financieros porque hacemos soja. Eso solo sucede en Argentina. Hay una resolución del BCRA y del Ministerio de la Producción que dice que si sos sojero, sos una mala persona y no podés acceder al sistema financiero porque presupone que tenés plata. Entonces, crecemos para dos silos y podemos hacer solo uno. Crecemos para 50.000 Toneladas de fertilizantes y podemos almacenar solo 10.000. 

Si las condiciones son las esperables, con la misma inflación y la misma carga impositiva, calculamos que, de no mediar problema climático o sorpresa económica, seguiremos creciendo en 2022 en estos niveles. 

Las preocupaciones pasan por la rentabilidad del productor agropecuario, que tanto el gobierno nacional como el provincial la están llevando a cero. Cualquier desliz o inconveniente que tengan los productores su caja de resonancia es la COOPAR. Nosotros asumimos el rol y ellos lo saben. El carma del sector agropecuario es que no tiene la posibilidad de tener la suficiente capacidad de ganancia propia como para poder dar un salto tecnológico y vivir tranquilo. Esa es la preocupación más grande. Después, en lo agronómico y económico, va a ser más de lo mismo. 

El 2022 será de transición y el 2023 se gestarán las nuevas elecciones presidenciales. Eso impacta en todo el país. El voto dio un dejo de esperanza. No queremos más de lo mismo. Vamos a un cambio de 180 grados y bregar para que lo que es normal en el mundo sea normal también en Argentina. Que quien trabaje progrese y el que no, no. Que el que arriesgue gane y el que no, no. Que la empresa privada no sea mala palabra. Que lo privado deje de financiar lo público. Que la justicia funcione. Sí, que cada uno de los actores que tienen alguna incidencia en lo social, económico, gremial o político empiece a dar esa idea, hay una posibilidad de cambio. No creo en los líderes. Es una cuestión de equipos. Gente que entienda que la “viveza criolla” es la que nos dejó donde estamos: unos parias a nivel mundial caídos del mapa. Argentina precisa volver a portarse bien durante 50 años para ser confiables en el resto del mundo. Nadie va a creer que nosotros somos serios cuando no lo somos. El mundo normal es el que progresa. Nosotros somos la excepción. Hay un dejo de esperanza, no más que eso.

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