Solo les pedimos a los políticos que nos dejen trabajar. Con eso soy feliz
Andrés Sborovsky, Presidente del Grupo Dilfer

Concordia. El Grupo Dilfer se integra con las empresas Consumax (tarjeta de crédito no bancaria), Nexxon (electrodomésticos y tecnología) y Las Rosas (Ganadería).

 

El 2021 fue un año que estresó absolutamente los circuitos, los procesos…, estresó a toda la gente y puso los vínculos a prueba. Si me llevo algo positivo es que todo lo que sembramos durante décadas con nuestros colaboradores y equipos de trabajo, es lo que se puso a prueba y salimos airosos. Desde el primer momento elaboramos nuestros propios protocolos, cuidamos a la gente y la gente se cuidó entre sí. Fue notable ver la resiliencia que tiene la empresa. Después, el desafío grande fue mantenerla operativa. Y ahí tuvimos muy buena llegada con los comercios de proximidad y supermercados de la región para complementarnos. En definitiva, no fue el año que planificamos en enero, pero lo sacamos adelante.

Los cambios que produjo la pandemia fueron muchísimos. Principalmente en los circuitos logísticos. Nosotros tenemos los circuitos para las tarjetas de créditos y préstamos y por otro lado los artículos del hogar. Y la gente responsable de esas áreas no dejó nunca de trabajar. Armamos equipos separados, personal trabajando desde sus casas y encontramos una cantidad de puntos críticos que nunca hubiéramos visto sin la pandemia. 

En los dos principales sectores nuestro negocio viene y seguirá cambiando mucho. Y el mayor impedimento para que terminen de producirse esos cambios son los aspectos impositivos. Hay una nueva Ley de Tarjetas de Crédito en el Congreso. Ha quedado totalmente claro que lo que impide el uso de medios digitales y la transformación en el sector de pago no es la comisión que cobramos las tarjetas de crédito a cambio de un servicio, sino todos los regímenes de retenciones, percepciones jurisdiccionales mezclados y que hacen muy difícil y costoso poder innovar. Nos conocemos hace varios años y sabes que soy una persona muy optimista en los negocios, pero en el caso de creer que se baje la carga impositiva no lo soy. La experiencia me indica que “eso no se toca” y es el gran impedimento para que cambie el sector de pago en Argentina. Nosotros somos una tarjeta de crédito no bancaria, con una cámara sin mucho peso de lobby. Pero recientemente, un informe de las tarjetas de crédito bancarias, demostraron que el costo que tiene un comercio para operar con tarjetas, así nosotros reduzcamos a cero el valor de nuestro servicio, siguen siendo caras por la carga impositiva que tienen. Ahora, los legisladores quieren reducir al 50% nuestra comisión. Pero eso no solucionará el problema, porque la carga impositiva es tanta que a los comercios no le seguirá sirviendo y preferirán el efectivo siempre. 

En la capacitación personal, hubo dos puntos principales. El primero es que desde 2015 participo en un Grupo Vistage, que reúne empresarios de diversas actividades. Dos veces al mes nos reunimos en Buenos Aires (este año fue virtual) para trabajar sobre temáticas específicas. Así, entre pares nos capacitamos y discutimos nuestros problemas con un coordinador que también nos brinda asesoría a nivel personal. Y la segunda capacitación que hicimos este año fue un curso de Fintech que hace la Universidad de San Andrés. Como se hizo virtual pudimos hacerlo. Nos permitió conocer toda esa industria y los diferentes sectores que implica, todo con profesores de primerísimo nivel. Eso permitió también la pandemia y creo que lo aprovechamos bastante.

¿Expectativas? Me gustaría decirlo en forma no muy elegante… pero me voy a contener: solo le pedimos a los políticos que nos dejen trabajar, y con eso soy feliz. Si lo digo de la forma no elegante se puede entender más, pero queda feo… tenemos proyectos hermosos; estoy sorprendido de lo que es capaz mi propia organización, del nivel al que estamos llegando. Seguimos incorporando personal y nuevos gerentes, tenemos más proyectos por llevar adelante… pero en el medio de todo eso te despertaste a las cuatro de la madrugada y no podés dormir más pensando en todos los palos que te ponen en las ruedas que te impiden crecer y generar más cosas… Mi expectativa es que me dejen hacer. No quiero ayudas. Ya está, eso nomás: déjenme hacer. Tenemos por delante concretar los proyectos que no pudimos este año por la pandemia y pueden ser muy buenos.

La principal preocupación es pasar por debajo del radar. En este país, cada vez que las papas queman, la clase política sale a manotear de donde se imagina para sacar algo más de plata. Lamentablemente estamos en un rubro donde hay mucho mito, mucha telaraña en las cabezas y porque somos financieros creen que el efectivo es infinito. Pero nosotros somos una Pyme como cualquier otra. Una Pyme cuyo financiamiento es costoso por todas las trabas que tenemos. Por eso, la expectativas es que no seamos el “pato de la boda”. Porque cuando les falta dinero, para no tener que hacerse ellos ningún ajuste, salen a sacar dinero de donde aparentemente hay. Las tarjetas de crédito no bancarias somos un sector con mucha visibilidad y con poca representación institucional. 

El balance depende de qué vaso queremos ver, si el lleno o el vacío
Javier Folmer, Gerente Comercial de Folmer