Si no capitalizamos lo que nos enseñó la pandemia, seguiremos pedaleando en una bicicleta fija
Héctor Pagnoni, Presidente de Geocimenta SA

Paraná. Geocimenta es una empresa del sector de la construcción que provee ingeniería y equipamiento para la cimentación de obras.

 

La primera mitad del año fue muy difícil para el rubro construcción, que ya venía de un periodo de dos años en caída libre. El año de trabajo siempre comienza en marzo, cosa que por cuestiones conocidas no sucedió en este 2020.

Como somos una empresa familiar, en los primeros días de cuarentena fuimos tomando contacto entre los socios por videollamadas y tratando de crear un programa que nos permita seguir manteniendo a nuestro personal, lo que es loable destacar y agradecer, que por unanimidad y por decisión propia, decidieron acompañar a la empresa ante estas circunstancias.

Entonces, creado un programa alternativo de mantenimiento, hubo que remar muy fuerte contra todo lo que estaba sucediendo. Aportamos nuestros ahorros, y con lo poco que se podía recaudar más el aporte de tres ATP al 50%, pudimos cumplir con los salarios vigentes sin saber hasta cuándo, pero había que resistir.

Todo ese esfuerzo realizado en la primera mitad del año tuvo su recompensa, ya que a partir del mes de julio comenzaron a solicitar trabajos tanto de la obra privada (emprendimientos particulares de desarrolladores locales), como de empresas viales que tenían obra pública.

Creemos que, como es norma en este país, la que primero pone en movimiento la microeconomía es la obra pública, y detrás de eso se encolumnan los privados. Y no fue solo por lo anterior, sino también debido a la corrida que produjo el dólar, ya que en esa moneda la depreciación alcanza al 30% menos lo cual es muy redituable para el inversionista.

Por lo tanto, si el gobierno entiende que es sumamente necesario plantearse un programa económico para que el empresario pueda visualizar un futuro de crecimiento sostenido sin sobresaltos de cambios de reglas fiscales laborales y bursátiles, entonces esto puede ser un comienzo promisorio. De lo contrario, caeremos nuevamente en la incertidumbre y el tan temido fracaso económico.

Al ser esto una empresa familiar y sus socios profesionales universitarios hemos realizado un organigrama donde cada uno de nosotros, y de acuerdo a su profesión (ingenieros, arquitectos y abogados), ocupan un lugar afín. No obstante, utilizamos ciertos programas que brindan la Cámara Argentina de la Construcción para nuestra actualización y capacitación respectiva.

Es importante que resaltemos lo siguiente: tanto yo como mis socios –que son mis hijos-, hemos y seguiremos apostando a nuestro país; aquí nacimos, aquí nos desarrollamos en educación pública hasta llegar a ser profesionales y luego nos juntamos para desarrollarnos como empresa que nos permite crecer en todo sentido, a pesar del riesgo que implica esto en nuestro país, tan desordenado e incierto, y a veces con el agravante de que nuestro dirigentes carecen de sentido común para actuar, como así también desconocimiento del accionar público.

En lo personal no me preocupo por el 2021 sino por el futuro, por la sencilla razón de que si no capitalizamos lo que esta pandemia ha blanqueado seguiremos pedaleando en una bicicleta fija. Es decir, seguiremos como hasta ahora, claro que los que peinamos canas y tenemos algunos años sabemos que esto no es de ahora; se remonta a muchos años y gobiernos de distintos colores políticos y creo que llegó el momento de tomar el timón y realizar un cambio de rumbo que nos permita tener un futuro promisorio, para lo cual será necesario que este gobierno y los que vengan, implementen reglas claras, para que así, nosotros los privados, podamos desarrollarnos con crecimiento sostenido creando nuevos puestos de trabajo y reducir la pobreza, para demostrarles a todos que hay otra manera de vivir en nuestro país.

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José Betancourt, Socio Gerente de Intellymation SRL