Ser empresario en Argentina es adaptarse a todos y a todo
Julieta Gross. Directora de Sucesores de Emilio Gross SRL

General Ramírez. Gross es una fábrica de acoplados, semirremolques y carrocerías con un sistema de gestión y calidad certificado.

 

Fue bueno en el sentido de lo económico. Ser empresario en Argentina es adaptarse a todos y a todo. Este año con el COVID entrenamos más todavía, esa capacidad de sobre adaptación. Fue un año donde supimos aprovechar las dificultades para crecer. Desde el mes de mayo tenemos una sobredemanda sostenida de todos nuestros productos. Esto sucedió básicamente porque nuestros clientes pudieron invertir. Tanto los precios de los granos como la brecha entre el dólar oficial y el billete, fueron convenientes para convertirlos en bienes durables. Fue la desconfianza en el peso lo que movilizó tanto el mercado.

En ese proceso de incrementar los niveles productivos, tuvimos dos variables que nos complicaron la producción, pero que supimos superarlas para concretar la planificación de los procesos industriales. La primera fue la faltante de acero, hierro y chapa, con demoras de hasta 80 días en la entrega. Tuvimos la suerte de que este año estábamos con un stock alto de materia prima y no nos afectó tanto. La segunda, fue el elevado porcentaje de trabajadores con licencia, por ser mayores de 60 años o por ser personas de riesgo, que aún hoy se mantiene. Esa situación nos obligó a mejorar los procesos de comunicación interna porque la planificación cambiaba constantemente. Agregamos horas extras al resto del personal para poder cumplir los tiempos. En algunos meses, llegamos a tener al 30% del personal sin trabajar y la demanda no paraba. 

La pandemia llegó en un contexto muy difícil de la economía; teníamos inflación altísima, sequía, y un contexto macro muy malo de recesión económica. Esta fábrica está totalmente ligada a la producción agropecuaria y sentimos cada resfrío del sector. Pero básicamente, cambió la forma de hacer negocios. La pandemia despertó a nuestros clientes y a nosotros. Fue un shock para alentar en un montón de transacciones, formas de producir y operar. Los cheques electrónicos, por ejemplo: desde julio el 80% de nuestros pagos los hacemos por esa vía. 

En la parte de capacitación estamos mirando y aprendiendo mucho sobre tecnología, nuevos materiales y comunicación, tanto los directivos como los mandos medios.

El 2021 creemos que será un buen año para nosotros. Ya tenemos vendida la producción hasta los meses de junio y julio. Por eso, estamos ampliando con una nueva nave industrial que demandará la creación de entre 15 y 20 nuevos puestos de trabajo. Y en el mes de marzo o abril estaremos lanzando un nuevo producto al mercado, que sigue cumpliendo con las premisas de nuestra empresa, la mejor tara del mercado con las mejores terminaciones. Eso no se negocia. Eso es valor de marca.

Necesitamos menos burocracia, menos carga tributaria, créditos a tasas productivas y leyes en materia laboral que sean para incentivar la contratación de personas y disminuir los conflictos que hay entre las partes. Eso es lo urgente. No da para más. La gran preocupación es si lograremos desarrollar un programa de estabilización, crecimiento y con leyes claras que generen confianza. En 2021 se debería llegar a un acuerdo con el FMI, pero hasta que eso pase, la volatilidad cambiaria para el aparato productivo es pésimo. Además, será un año electoral y con pandemia… quién sabe qué traerán esas dos variables juntas. 

Uno cree que lo peor ya pasó…, pero siempre nuestro país logra cosas que solo suceden en Argentina.

Es la primera vez que vemos fábricas cerrar sus plantas hasta fines de enero por vacaciones
Martin Cabral, Director de Design Center Concepto Muebles