Respuesta privada, práctica e inteligente
Arbitraje institucional

 La instalación del Arbitraje Institucional constituye una de las reformas más importantes del Código Civil y Comercial de la Nación porque establece una alternativa práctica y eficaz para la resolución de los conflictos patrimoniales fuera de los tribunales, abierta para todas las personas y con fuerza de sentencia definitiva. 

Por Julio Federik. Abogado. Presidente de Iana Laudem        

La mediación y la negociación han sido nuevas herramientas alternativas a los juicios que permitieron llegar a un acuerdo de partes. Pero si las partes no acuerdan siguen su camino a los tribunales para que dentro de un tiempo que todos conocemos y luego de varias apelaciones y demoras, llegue a una última resolución que por lo general es impredecible en cuanto al costo final. 

Con el Arbitraje Institucional los casos pueden ser resueltos en pocos meses por árbitros que elegirán las partes. Estos árbitros son abogados con conocida idoneidad y experiencia en la materia, los que una vez que estudien las propuestas, las pruebas y escuchen cara a cara a las partes, dictarán un laudo que es una resolución definitiva del conflicto. 

El código equipara el laudo a una sentencia judicial definitiva e irrecurrible. Esta calidad institucional de resolución final es la que convierte al Arbitraje Institucional en una formidable herramienta de resolución de conflictos. Una herramienta lógica, sencilla, predecible, rápida y con costos conocidos antes de contratarla. 

Para que el Arbitraje Institucional pueda funcionar el mismo Código propone que se realice a través de una Asociación Civil con Personería Jurídica. Será la que acerque a las partes para acordar un contrato que regirá el Arbitraje. Como tal, el contrato requiere la libre voluntad de ambas partes y en su texto se establecerán -separada y claramente- los puntos en disputa, el monto, el costo del servicio, la prueba y la fecha de las audiencias donde se las hará valer y las discusiones, con intervención directa de los propios interesados que lo soliciten. Quedará establecido quiénes serán los árbitros que intervendrán y la fecha en que dictarán su laudo. 

Las discusiones por cualquier indemnización por daños, las disputas contractuales de las empresas entre sí o con particulares o de ellos mismos, las disputas limítrofes, la división de bienes comunes, las disoluciones de empresas, la escisión o retiro en las organizaciones, son algunas de las cuestiones que pueden ser resueltas con este sistema.   

Cuántas veces estos conflictos permanecen sin resolver porque se quiere evitar el juicio -y todo lo que implica- y se paraliza o entorpece gravemente la producción o los proyectos. Cuántas otras es la imposibilidad de prever el tiempo y especialmente el costo que en definitiva deberá afrontarse. Cuántas otras es la incertidumbre de una batalla judicial donde se piensa imposible evitar argucias y verdaderas trampas, que pueden generar incertidumbres o fracasos. En el Arbitraje Institucional los abogados deberán adecuar su comportamiento al estándar de los tribunales internacionales ciñéndose a las cuestiones definidas en el contrato.

 Este sistema conlleva seriedad, lo resuelven profesionales con experiencia en el tema y se sabe de antemano cuánto costará. 


Conflictos patrimoniales familiares

Una de los casos en los cuales el Arbitraje puede funcionar como una herramienta muy práctica es la división de cosas comunes. 

Generalmente, cuando estos casos son llevados a los tribunales, la cantidad de personas, intereses y sobre todo sentimientos que intervienen hacen que la división definitiva llegue demasiado tarde. La naturaleza de este juicio con varias o muchas partes hace que los planteos judiciales para impedir o lograr ventajas de los condóminos, produzcan encarecimientos y malgasten o estropeen el tiempo de vida útil de los litigantes.

Mientras tanto, la indivisión de las cosas comunes es cada vez más inconveniente desde el punto de vista económico y provoca mayores perjuicios para todos y con ello, el mayor distanciamiento entre las partes impidiendo todo tipo de arreglos o composiciones de intereses. Suelen ser casos en que los comportamientos anteriores, a veces hostiles o considerados tales, hacen que se requiera una autoridad que dirima definitivamente el conflicto, en tanto los acercamientos o la búsqueda de consensos son prácticamente impensables. 

Estos casos, mediante un Arbitraje Institucional, pueden ser resueltos de manera práctica y definitiva en muy corto tiempo con una ganancia que puede ser medida mucho más allá del plano económico. 


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