¿Por qué Capital Emprendedor y Capital Privado? ¿Y por qué hoy más que nunca?
Inversiones inteligentes
Por Francisco Rico

Nos encontramos en un mundo sin precedentes producto de la confluencia de distintos sucesos sociales, económicos, políticos y culturales que impactan en la vida de los seres humanos. 

Lejos de mirar esta realidad con un sentido de pesar y lamento, debemos y estamos llamados a actuar, a sacar ideas creativas, poner las cosas en su lugar, transformarnos y cumplir la tan trillada frase de “prepararnos para el nuevo normal”. En este contexto, la industria del Capital Emprendedor (Venture Capital) y Capital Privado (Private Equity), comúnmente resumido con las siglas de VC/PE juega, a mi entender, un rol clave para este nuevo escenario, un rol vital en todo sentido de la palabra. Y tanto Entre Ríos como la Argentina no están exentas de este desafío. 

Es una industria muy incipiente por estos lugares, pero no en el resto del mundo. No sólo tiene un enorme potencial de impacto, sino una agenda aún pendiente para la región en cuanto a desarrollo como industria. 

Se trata de una industria que financia empresas emergentes, compañías de alto potencial de crecimiento en etapa temprana o más avanzadas (generalmente llamadas startups de base tecnológica), y lo hace en forma de inversión de capital o instrumentos subordinados, acompañado de asesoramiento de valor agregado en áreas como gestión, gobierno corporativo y estrategia. Para ponerlo en palabras simples, no es más que un canal que une dos puntas: Capital e Innovación.

Aclaración: en este artículo utilizo el término VC/PE en sentido amplio que engloba a cualquier actividad que implique la movilización de recursos de capital privado de inversores hacia estas empresas emergentes, bien sea que lo hagan a título personal con su propio patrimonio (Inversión ángel o Ángel Investing), o a través de equipos y estructuras profesionalizadas (Fondos de VC, fondos corporativos o CVC o, Family Office, etcétera). 

En Israel, Estados Unidos y Europa el sector se ha desarrollado con solidez; sin embargo si miramos a Latinoamérica y nuestro país, la historia es de una industria incipiente. Tan incipiente resulta ser en algunos lugares, que quienes actuamos dentro de ella nos encontramos frente al desafío de dar a conocer y evangelizar. Mi observación en estos últimos años de trabajar en la industria es que aún resta mucho por dar conocer y comprender en cuanto a:

La reacción en cadena que puede generar y la importancia de promoverla.

La lógica de funcionamiento y los principales alicientes que rigen en su accionar (spoiler: ¡no es solamente retorno!).

Los tipos de activos en los que suele invertir (y en cuáles no), y los distintos tiempos de riesgos asociados.

Las dificultades y obstáculos que solemos enfrentar a la hora de comunicar el impacto que pueden generar las innovaciones subyacentes en cada empresa.

Las distintas propuestas de valor que existen actualmente como oferta para acompañar a los emprendimientos en sus distintas fases de crecimiento y desarrollo.

Los tiempos involucrados en este tipo de operaciones. 

Los procesos y actividades que solemos desarrollar, interna y externamente y cómo alocamos nuestro tiempo para llevarlas adelante.

Las principales instituciones, organizaciones y entes intermediarios y actores directos (públicos y privados) que se desempeñan en la industria.  

Las mejores prácticas que es deseable desarrollar en un ecosistema para un correcto funcionamiento y armonía entre las partes que lo componen.

Las condiciones sistémicas y capacidades (infraestructura y recursos físicos) que deben darse para que la industria aflore, se desarrolle y se consolide.

Las competencias, capacidades y aptitudes que precisan los intermediarios, gestores y también emprendedores. 

Las (macro) políticas y programas que deben existir poner un marco regulatorio y de actuación para promover este tipo de actividad y en su caso, corregir/potenciar externalidades existentes.

Los mitos y realidades que hay detrás de la actividad.

En este sentido es que vengo desarrollando una serie de artículos con el objeto de contribuir y contarles un poco más qué hay detrás de esta industria –que en lo particular me apasiona- con la esperanza que puedan comprender la importancia que tiene desarrollarla, impulsarla, comunicarla y promoverla, y por qué no, terminen sumándose. Lo cierto es que hay un imaginable conjunto de personas, historias, experiencias y aprendizajes mucho más enriquecedoras que estadísticas frías. 

Uno de los aspectos que más me gusta destacar cuando comienzo mis conversaciones de café respecto de la industria de VC/PE es cómo impacta su accionar en una economía creando lo que para mí es una reacción en cadena positiva.

Primer Impacto: Generación de nuevas empresas (y de empleo)

Dado que lo que invierte la industria de VC/PE son justamente empresas emergentes, de reciente creación, incluso en algunos casos crean compañías desde cero dando lugar a lo que se conoce como Company Buldog o Venture Building. Estas empresas son motores de creación de empleo, tanto directamente de sus propios empleados como de estimular el crecimiento y el empleo entre sus colaboradores o proveedores. Estudios de Endeavor y Antoinette Schoar del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) han mostrado que puede generar de dos a tres veces más puestos de trabajo. El impacto potencial de la industria para nuestra región es enorme considerando que estas startups son responsables del 60% al 70% del empleo. 

Segundo Impacto: tracción, incorporación de talento y puesta en valor del conocimiento

Como he mencionado anteriormente, el objeto de inversión de la industria suelen ser startups de innovación, en algunos casos con tecnologías que pueden ser disruptivas, en la frontera del conocimiento y capaces de cambiar los paradigmas en los cuales vivimos y operamos. La mayoría de las startups se enfocan en desarrollar nuevos y mejores productos y servicios a los mercados. En estos casos, requieren la contratación de recursos altamente calificados para continuar con el desarrollo de sus tecnologías e innovaciones, y lo hacen recurriendo a personal técnico y profesional, provenientes de Instituciones Educativas y de I+D+i como Universidades, Centros de Investigación y Desarrollo, con lo cual traccionan la incorporaciones de talento y ponen en valor la función de la generación del conocimiento. 

Tercer Impacto: dinamización del sector de servicios de apoyo

La industria de VC/PE también tracciona para desarrollar proveedores de servicios locales como contadores, administradores, abogados, diseñadores, comunicadores, solo por nombrar algunos. Dada la complejidad de la industria, en muchos casos estas capacidades en primer lugar se aprenden y de otros ecosistemas más avanzados o de otros profesionales que han sido pioneros, pero terminan siendo capitalizados (se aprehenden) en la región.

Cuarto Impacto: contribuyen a los ingresos fiscales y el desarrollo económico

Una vez que se consolidan y empiezan a ser rentables, las empresas invertidas por la industria de VC/PE se convierten en importantes fuentes de ingresos fiscales para los gobiernos por medio de la tributación de sus operaciones de venta, exportación, distribución, etcétera. También, por medio de la formalización de sus empleados promueve ingresos en la seguridad social y previsional. En un auditoría externa realizada por el FOMIN (hoy BID Lab) sobre su portafolio de inversión de Capital Emprendedor para el Development Effectiveness Report del 2012, estableció que por cada dólar invertido por el FOMIN en empresas de alto impacto (a través de fondos de capital emprendedor), se generaba en la sociedad un retorno de U$D 7 en salarios, impuestos, pagos a proveedores, mayores oportunidades para las mujeres, produciendo tanto valor económico como social.

Quinto Impacto: promueve la transformación de un sector productivo hacia una economía más amigable en términos sociales, ambientales y de gobernanza

Este último punto solamente lo menciono para entender hacia dónde está moviéndose la industria, pero dada la importancia que merece voy a estar haciendo un apartado especial sobre este tema. Lentamente, pero a paso firme, la industria está transformándose hacia una fabricación más “Responsable”, más “Sostenible” y de “Impacto”, en referencia al hecho de que existe un consenso sobre los grandes desafíos que tenemos como humanidad (bienestar, salud humana y medioambiental, equidad de género, energía limpia y un montón de etcéteras más), y la agenda de inversión que debe estar acompañada para lograr cumplir objetivos que nos lleven a un mundo mejor.

Mi reflexión final e invitación a pensar en conjunto es la siguiente: estamos en una realidad donde lo que observamos es la destrucción casi total de economías y sistemas productivos nacionales e internacionales, pérdida de empresas y empleo, deterioro de las condiciones de salud humana y ambiental. Vemos a actores públicos y privados anunciar y promover planes de contingencia social y económica para apuntalar la economía, lo cual está bien. Para acompañar y reducir la destrucción del presente, esto es necesario. Pero no suficiente. Tenemos la obligación de pensar en el día después, en el mañana, en nuestro futuro y es en este escenario donde me formulo la siguiente pregunta: 

Teniendo presente el impacto que puede generar la industria de VC/PE ¿no deberíamos estar poniendo en un lugar más importante y potenciándola como motor de impulso a la innovación, el crecimiento emprendedor y empresarial, a la puesta en valor de la ciencia y tecnología como solucionadoras de los grandes desafíos que tenemos como humanidad? ¿No deberíamos estar apoyando a la industria como verdadero catalizador de desarrollo económico de una región y en especial para nuestra región?

Los invito a compartir sus pensamientos y al debate constructivo: ¿Qué otros impactos y reacciones en cadena observan o creen que puede generar la industria del VC/PE? ¿Qué están haciendo sus representantes en el gobierno en esta línea de trabajo? ¿Qué podes hacer vos desde tu lugar?

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