“Por cuarto año consecutivo duplicamos la producción”

Tomás Jaime, socio gerente de Herederos Gin

Herederos es una fábrica de gin con carácter cítrico que hoy se vende en todo el país y ahora buscarán ingresar en el Caribe y Unión Europea.


Realmente tuvimos un año excelente, mejor de lo que pensábamos. Veníamos de un 2021 muy bueno y este año queríamos volver a duplicar la producción anual. Trabajamos para eso, agrandando las instalaciones, incorporando más equipos, más gente y logramos nuevamente ese resultado. Hace 4 años que duplicamos las producciones anuales y cada vez son volúmenes más altos y lo logramos. Crecimos en los canales mayoristas con las cadenas de supermercados y sacamos un nuevo producto que nos dio un resultado increíble: El Gin Tonic “ready to drink”, ya listo para tomar en lata y sin azúcar. En el desarrollo del packaging tuvimos muchísima dedicación y el resultado está muy bien logrado, pero el producto que estás tomando, también está diez puntos. Desarrollamos un agua tónica propia, sin azúcar, que nos llevó 6 meses de desarrollo y es muy rica. Envasamos 40.000 unidades para una preventa y se vendieron todas en 3 días. Este no fue el único desarrollo, seguimos buscando productos más saludables; estamos haciendo otro “Gin light” con menos calorías y menos graduación alcohólica, y el año que viene estamos pensando productos sustentables con una botella eco friendly con vidrio reciclado, tinta orgánica para las etiquetas, papel reciclado y todo eso pensando en el lugar donde nos estamos por instalar en Paraná, que es al lado del río. Queremos manejar y promover el concepto de sustentabilidad. 

La nueva fábrica en Bajada Grande va de a poco, pero avanza; y en el parque industrial también vamos a montar otra planta industrial más, porque ya nos quedó chico el proyecto inicial. Bajada Grande quedará como “La Casa de Heredero”, más destinado al turismo. El parque industrial nos permite mejorar la logística y la producción. Ambas cosas se seguirán en forma paralela, pero en el parque todavía falta hasta nivelar el terreno. Crecer te lleva mucho dinero. Porque no son solo montar estas dos plantas. Nosotros invertimos en desarrollo, en nuevos lanzamientos, en la penetración de la marca... todo lleva dinero y financiación no es lo que sobra.

Además de todo eso, estamos armando otra fábrica, que no teníamos previsto, en Madrid, España. La idea era exportar directamente a Europa, pero los costos se iban muy altos por la logística principalmente, quedando fuera de precio. Con unos amigos argentinos que hacen cerveza allá comenzamos a conversar y surgió la posibilidad de que instalemos una fábrica directamente en Madrid, muy cerca del Aeropuerto de Barajas. Y ahí comenzamos a armarla. Madrid tiene una excelente calidad de agua, determinante para nuestro producto y estamos al lado de los principales cítricos de Europa. No teníamos ni papeles, ni residencia, ni permisos para la empresa... habíamos ido como turistas a explorar posibilidades comerciales. Bueno, en cinco meses logramos todo: papeles en regla, máquinas, proveedores, servicios, colaboradores... Hoy, entre dos personas estamos haciendo todo. Esta semana nos llegaron las botellas de China; en Barcelona desarrollamos la etiqueta con los colores correctos -porque nosotros le damos muchísima importancia a la marca-, así que es todo nuevo. Es una locura. Este mes hicimos las primeras pruebas y de hecho acabamos de tirar 6.000 litros porque la planta de agua tuvo una falla en uno de los filtros... estamos probando cómo llegar al exacto mismo producto que hacemos en Argentina. La idea es en febrero salir al mercado. Pero ahora viene el otro desafío: ¿cómo salir al mercado, haciendo la misma estrategia que hacemos cuando nos metemos en un nuevo mercado? No tenemos contactos, somos Latinos y Europa se está complicando para los extranjeros. No es fácil, pero absolutamente posible. 

Cada mes sumamos más gente. No se puede duplicar la producción cuatro años seguidos si no sumamos más personal y equipos paralelamente. 

Las preocupaciones son las de siempre, eso no cambia: las medidas que tome la política con la economía y el comercio exterior. Este año nos abrimos como marca al mundo, con una base logística en Panamá que va a llevar el gin a las islas del Caribe y nos preocupa cómo podamos trabajar. Queremos duplicar nuevamente la producción, pero necesitamos colocar después todo ese producto y eso significa exportar. Entrar en esos lugares requiere una gran inversión en logística, en marketing, en material de promoción, en vasos, copas y todo lo que ponemos cuando nosotros entramos en un mercado. ¿Cómo nos afectarán las políticas a nuestros planes?

Nosotros queremos entrar en mercados externos, pero posicionando la marca para hacer volúmenes genuinos. Entrar con un importador y unas pocas botellas es relativamente fácil, pero no es lo que buscamos. Nosotros no nos dedicamos a vender gin; el mercado está saturado de ese producto. Nosotros nos dedicamos a vender una marca y a generar experiencias. Hoy tenemos en Argentina una productora de eventos y nos dedicamos a organizar fiestas. El gin es un suplemento de lo que vendemos. La gente compra herederos porque compra lo que significa la marca, no un gin. 

“La penetración de la marca con la reputación que hemos logrado nos deja muy satisfechos y nos obliga a ir por más”