“Nuestro objetivo es crecer en el exterior, pero hoy es imposible con los costos internos”

Melina Kindsvater, Socio Gerente de Solcito

Solcito es una metalmecánica que fabrica reposeras y sillones playeros.


El balance general es relativamente bueno, con complicaciones para conseguir materias primas. Logramos cumplir las proyecciones que teníamos a principio de año. 

Tenemos materias primas importadas como en la tela, que tiene componentes que no son nacionales. Hace más de un mes que no nos entregan y ya nos avisaron que hasta marzo no habrá más. Tuvimos que suspender la producción de esa la línea de productos con tela. Este tipo de proveedores, además, nos pide los pagos de contado mientras que nuestros clientes pagan a plazo. Es terriblemente difícil funcionar así. 

Este año logramos mantener los volúmenes de demanda del mercado interno. El turismo ayudó a que se sostenga la producción y vender la mercadería. Eso marcó la diferencia en el 2022. Por otro lado, también concretamos la exportación a Uruguay, donde fue más complicado porque terminamos entregando la mercadería al costo, para sostener el cliente. El costo argentino y la inflación nos dejan fuera de competencia en el exterior. 

La planta trabaja al 60% de su capacidad instalada. Por un lado, nos falta gente calificada para ocupar esa parte ociosa, pero si lo hacemos, volvemos al tema de no disponer de materia prima. Es un techo que nos tiene frenado. Por eso, la planta de personal se mantiene igual.

En el 2021 comenzamos una inversión importante desarrollando una máquina a medida para nosotros. Es un transfer automático para tubos de metal. Fue con una línea de créditos del Fondep, cuya inversión se concretó a través del BICE. El problema es que la máquina debió ingresar en junio de este año. El fabricante de Brasil se atrasó con unos componentes que le llegaban de Japón y se venció la SIMI. En ese mes cambia la legislación para autorizar importaciones en Argentina. Desde hace dos meses la máquina está lista para que nos la envíen, pero hoy no nos sale la SIRA. Además, como si fuera poco, ahora ese equipo no tiene licencia automática. Queríamos tener esa máquina en marzo de este año. Este equipo nos incrementa notablemente la producción y reduce procesos, dándonos mayor eficiencia.

Las ganas emprendedoras están. Seguimos buscando nuevas tecnologías y pensando en lanzar más productos, pero es difícil llevarlo adelante en las condiciones que presenta el país. Nosotros tenemos por objetivo salir más allá del Mercosur, pero entre costos, inflación en dólares y trabas, hoy lo tenemos en espera.

Para 2023 nos preocupa el abastecimiento de materias primas. No tenemos idea de qué podremos conseguir. Planificaremos sobre volúmenes iguales a los de este año. La inflación es la otra gran preocupación. 

“No sé si ponerme contenta, pero las ganas emprendedoras están siempre vigentes”