Nos siguen tomando el pelo
Sueldos y empleo público

¿Se nos ha vuelto una obsesión este tema? Es probable. Porque estamos cada año peor que el anterior y porque una cosa explica la otra. Los sueldos (y la poca exigencia laboral en el Estado) explican el desbalance del empleo público. Y si para nosotros se volvió un tema recurrente, para la clase política es cada vez más urticante. A diferencia de la publicación anterior de “Transparencia Ya”, en esta oportunidad sí sentimos la presión para “alivianar” la información que fuéramos a publicar. 

 Por Martin Oleinizak

Primero lo primero. Esta nota de opinión es la consecuencia de un excelente trabajo de investigación obstinada de Sebastián Martínez. Es un orgullo para mí (en lo personal y empresario) contar con un periodista y un valioso equipo de gente, tan comprometidos con su trabajo y profesión. 

Durante los 45 días que llevó armar y conseguir toda la información que se vuelca en la nota de Sueldos, hubo mucha discusión e intercambio de puntos de vistas, y siempre primó la responsabilidad y el criterio de quien la escribió, intentando ser lo más fiel posible a los datos que se iban consiguiendo, aún en contextos donde era obvio que la información brindada es totalmente incompleta hasta el grado de ridiculez, como el caso del Tribunal de Cuentas de Entre Ríos (precisamente el organismo que debería encargarse del control de las cuentas del Estado... así estamos).

 

Sutiles y fuertes presiones

Y, por otro lado –y a diferencia de la vez anterior- sentimos en carne propia lo que es la “sutil presión” de diferentes organismos y personas mediante preguntas -extremadamente amistosas- sobre la intención y profundidad de lo que queríamos contar sobre los “sueldos de los funcionarios”. Esa “amistosidad” (si existe la palabra) que tuvimos, se termina transformando en pauta publicitaria como medio de coerción. 

Esta revista, en sus 10 años y 60 ediciones, nunca fue tenida en cuenta para una pauta publicitaria del Gobierno de Entre Ríos o alguno de sus organismos o empresas dependientes. Han sido siempre honrosas excepciones en números aislados, o el caso particular de Vialidad durante los primeros tres años de nuestra existencia. Nada más. 

Tampoco nada lo obliga al Gobierno a pautar en este medio, que poco de importante y masivo tiene, para difundir sus extraordinarios mensajes a la población. 


Lo mismo sucede con las dos producciones televisivas que llevamos adelante. La pauta del Gobierno es insignificante y casi nula, comparado con el apoyo privado que tenemos. Tampoco “X-Más TV” ni “Proyectar” deben difundir contenidos importantes o interesantes, ni los debe ver público suficiente como para merecer esa pauta oficial.

Sin embargo, en esta edición particular, el Estado puso sus ojos en nosotros y cambió la estrategia de golpe. 

De estar totalmente relegados de la pauta oficial, “casualmente” comenzó en abril una pauta en X-Más televisión (que nos habían negado rotundamente a principio de año), y dos empresas autárquicas hicieron lo mismo en esta edición de la revista. ¿Será casualidad o es la forma que se maneja el gobierno con todo el sector del periodismo y los medios de comunicación? 

“Pero, ¿qué quieren realmente ustedes?”, me preguntó no hace tanto un amigo funcionario de un organismo recaudador, después de tomar un café. “Sabemos que fulano está enojado porque le sacamos la pauta fuerte; y que mengano con un carguito para la novia lo arreglamos... pero ustedes, ¿qué quieren?”, volvió a preguntar totalmente confundido. La respuesta fue ridícula para la ocasión y tampoco fue entendida: “que trabajen y cumplan su función por la cual cobran”.

La anécdota es intrascendente, si es que no fuera cierta la forma de pensar y las prácticas de quienes manejan (y han manejado) al Estado en todos estos años de democracia, acentuándose cada vez más el procedimiento. 

Lamentablemente hoy, más del 90% de los comunicadores o periodistas dependen de algún organismo del Estado. Esto puede ser por trabajo directo o por tener contratada una “pauta publicitaria” que le permita hacer su trabajo. Ambos métodos son los más eficientes para tener una prensa adicta y totalmente contenida, como la tenemos. Para detectarlo, simplemente basta ver quiénes son los auspiciantes, y listo.

Pero el problema no es solamente en el periodismo: también los abogados (por decir una profesión), están totalmente cooptados por el Estado. Según varios responsables de estudios jurídicos de Paraná, más del 80% de la matrícula tendría alguna relación laboral con algún organismo estatal, siendo la principal fuente de ingreso de los letrados.

  

Empleo público descontrolado

Y aquí nos metemos con el empleo público. 

¿Por qué la mayoría de los egresados tiene como primer objetivo de trabajo la administración pública? 

“Amiga, dejame que hable con Fulano que nos hace “entrar” en tal lugar... es ir de 8 a 13 y después hacemos lo que queremos... además, no nos van a romper las pelotas”. La frase entre comillas tiene nombre y apellido y no más de una semana de ser dicha. La edad de quien la dice es 25 años y está recientemente recibida de abogada. No importa el nombre; la frase se escucha más seguido de lo que nos gustaría.

El Estado garantiza “no romper las pelotas”. No hay “jefes”; No hay grandes responsabilidades. No hay grandes exigencias. No hay demasiada carga horaria. Pero sí hay garantía de cobrar a fin de mes. Sí hay seguridad de un trabajo de por vida. Sí hay certeza de una jubilación temprana. Sí hay tiempo libre para trabajar por la tarde. Sí hay disponibilidad horaria para moverse durante la mañana. Sí hay un montón más de beneficios...

Ante ese panorama, se explica claramente porqué muchas personas prefieren trabajar en el Estado, más que en el sector privado.

Y el problema lo tenemos como sociedad. 

Otro caso real: Zona rural de Victoria. Familia que toda la vida vivió “en” y “del” campo. Dueños de unas 300 hectáreas que cultivan, con algunas maquinas propias, huerta, frutales, gallinas, algunos cerdos... en fin, una típica familia rural de la campiña entrerriana. Uno de los hijos, ya casado, 30 años, trabajador de sol a sol desde los 10 (pero no explotado laboralmente, sino de los que siempre existieron ayudando en la familia y que así sacaron a nuestro país adelante); vino a Paraná a una capacitación para manejar máquinas viales y entrar a trabajar a vialidad por $50.000. “¿Para qué venís a buscar un trabajo así?, le preguntamos. “Y porque siempre los veo a los de vialidad allá por mi casa... pasan la máquina un ratito y paran a descansar debajo de los árboles el resto del tiempo... está bueno trabajar así”. 


La nota sobre los sueldos

La nota de opinión que escribimos en octubre de 2018, cuando hicimos el primer informe grande al respecto pidiendo TRANSPARENCIA YA, podríamos repetirla porque poco cambió. 

Después de esa publicación sucedió el desenganche del Poder Judicial entrerriano de los sueldos nacionales. Esperemos que esa medida no vuelva hacia atrás. 

El Gobernador Gustavo Bordet dijo que iba a revisar los sueldos y que “nadie iba a ganar más que el cargo más alto de la provincia”, que él ostenta. Hasta ahora, sigue siendo el del Gobernador uno de los cargos que menos gana en Entre Ríos, al igual que la Vicegobernadora. Al final, conviene ser Coordinador de prensa del Senado y ganar $221.027 brutos, que ser la presidenta de la Cámara de Senadores y recibir apenas $122.853 de bolsillo, contra los $455.889 brutos de los senadores provinciales que debe dirigir.

Perdón... ¿tendrán que ver algo los “Gastos Reservados” para compensar semejante ridiculez declarada? Con la sola existencia de “Gastos Reservados” -que no pueden auditarse y son de libre disponibilidad-, se cae todo el discurso de transparencia que se quiere pregonar.

¿Qué tan altos son los actuales sueldos del sector público? La inflación y la pérdida de valor de nuestra moneda que hemos tenido en Argentina, hacen que todos los sueldos hoy sean bajos. 

Pero es necesarios ponerlos en contexto con la realidad de Entre Ríos. 

Como explica claramente Sebastián Martínez en su nota, la masa salarial mensual es de $10.000 millones (activos y pasivos) que se pagan en varios tramos. 

Además de pagar esos sueldos y jubilaciones, ¿qué más puede hacer el Gobierno con los recursos que tiene? Miremos las noticias del gobierno del día en que estamos escribiendo esta nota y tendremos el botón de muestra:

  • Viernes 14 de mayo, 20.05 Hs. Gustavo Bordet: “Podemos hacer obras como ésta porque el presidente Alberto Fernández nos está financiando otras que hace que se liberen fondos para destinarlos a municipios como Aldea Brasilera”. Inauguración de obra básica y pavimento de 800 metros. “...es realmente importante, porque al asumir la gestión la habíamos comprometido y la estamos haciendo”.

  • Viernes 14 de mayo, 08.46 Hs. Título: “Entre Ríos tendrá un nuevo hospital modular en Santa Elena”. Bajada: “Estamos avanzando en frentes simultáneos de obra pública junto al gobierno nacional para sostener el empleo, dinamizar la economía y fortalecer la infraestructura vial, sanitaria y de agua potable en toda la provincia”, expresó el gobernador Gustavo Bordet. El cuerpo de la nota habla que “en 15 días se estará licitando el hospital modular de Santa Elena” y que “será similar al que se hizo en Colón”. No se habla de monto de inversión, ni que el de Colón todavía no está funcionando porque no tiene ni equipos ni personal. 

  • Viernes 14 de mayo, 08.51 Hs. Título: “Analizaron la marcha de las obras que se ejecutan en la red vial provincial” Bajada: “Con financiamiento provincial y a través de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), continúa la readecuación del camino Bovril – El Solar, en el departamento La Paz. Representa una inversión de más de $739 millones y el avance de la obra supera el 68%”. Cada 2% de avance de la obra de ripio, es una nueva noticia para el Gobierno. 

Estas tres informaciones del boletín -que produce eficientemente la Secretaría de Comunicación del Gobierno de Entre Ríos-, dan una acabada muestra de la realidad provincial. 

Se inauguran obras menores (800 metros de asfalto en Aldea Brasilera) con acto y participación de los principales actores (incluida la vicegobernadora, que nadie entiende qué tiene que hacer una persona que ocupa ese cargo recorriendo la Provincia en forma constante, con cámara, periodista y fotógrafo, además de secretarios y demás); o se anuncian obras futuras o que muestran avances “de más del 68%” (sería un 68,1%, porque de lo contrario diría 69%). En lo que va de 2021, se hicieron 4 publicaciones del camino de ripio Bovril - El Solar: el 22 de enero el avance de la obra era de “más del 50%” (podía ser del 68% también en ese momento).

Lo cierto es que los anuncios solo pueden ser títulos o a lo sumo obras que, expresadas en pesos argentinos, parecen millonarias (y no llegan ni al 1% de la masa salarial mensual), pero están lejos de serlo y no condicen con el tamaño y necesidad real de una provincia. 

Y eso es todo lo que se puede hacer cuando el presupuesto solo alcanza para pagar sueldos y gastos de mantenimiento. Ahora, si un Estado es incapaz de generar políticas activas para movilizar la economía, deberíamos preguntarnos para qué es semejante esfuerzo. 

 

Esto ya lo dijimos: ¡Transparencia Ya!

Es importante reconocer el cumplimiento que hubo, por parte de casi todos los organismos, de contestar los Pedidos de Acceso a la Información Pública. Todos, menos dos. 

El primero, es el Ministerio de Salud del Gobierno de Entre Ríos. En una nota a continuación, Sebastián Martínez contará la historia completa. Pero lo cierto es que las leyes han sido sancionadas por el propio Estado. Y debería ser el primero en cumplirla. Siempre. 

El segundo, el IOSPER. La Obra Social manejada por los “representantes” de los trabajadores. Otra Caja Negra que nunca se puede mirar. Los Sindicatos estatales manejan la Obra Social como caja propia. Lo que constantemente reclaman a los funcionarios, en la primera de cambio y cuando deberían dar el ejemplo de transparencia, son los primeros en mirar para otro lado y no brindar la información que por Ley es pública. 

Y lo que viene a continuación, ya lo escribimos hace 18 meses, y es lo que pensamos, pedimos y necesitamos respecto al empleo público y la labor de los funcionarios.

En toda esta nota –al igual que en la anterior-, no nos metimos con el tema de la honestidad. Ambos artículos hablan con el supuesto de que todas estas personas que ganan cifras siderales para la realidad entrerriana SON honestas. Ni siquiera quisimos preguntarnos por los ingresos que podrían tener aprovechando sus cargos para recibir ingresos por fuera del sistema. El “blanco” ya es escandaloso. No queremos imaginarnos si, además, alguno de todos estos 800 funcionarios sea infiel a su trabajo. No los son, ¿no?

Desde la omisión (o mejor dicho “tergiversación de la información” o “información incompleta”) que informa el Poder Judicial sin incluir el Código 010 (Antigüedad) y el Código 012 (Ley de Enganche) y que al menos duplica los ingresos publicados, hasta las omisiones “ofensivas” que nos informa el Tribunal de Cuentas, o la existencia de los “Gastos Reservados” que compensan el depreciado sueldo del Gobernador y la Vicegobernadora, o que el sueldo de los funcionarios de mayor jerarquía se completa con cargos en Entes descentralizados o sociedades anónimas del Estado.

La transparencia significa simplificar la información y dar datos ciertos. Es ilógico –y hasta una falta de respeto a la inteligencia de los ciudadanos- pensar que un Gobernador es el peor pago del Escalafón. No tiene sentido. Debe ser quien más gana. Porque, en definitiva, es quien acumula toda la responsabilidad de una gestión. Y así en el orden descendente. Un Ministro de Economía debe tener el sueldo que corresponde a su función y no sumar dos ingresos para llegar a ese monto. Eso también es falta de transparencia.

Desde ahí para abajo hay que revisar absolutamente todo. Cuando hablamos de reducir los gastos del Estado hablamos también de esto. Empezar a diferenciar al Estado de la política. A discutir cómo se financia la política y quién la financia. El Estado no puede financiar más la política. El Estado no puede ser un reservorio de ex funcionarios que se quedan sin trabajo y cobran porque sí.

Necesitamos recuperar la economía de Entre Ríos. Tenemos una Provincia con riquezas increíbles en decenas de actividades. Y para eso es indispensable un Estado que se ponga los pantalones largos, que empiece a trabajar en forma eficiente. Que forme y capacite al empleado público con las nuevas tecnologías. Funcionarios que metan a la Provincia en el nuevo milenio y las nuevas tendencias. Que trabajen y rindan cuentas de sus aciertos y errores. 

También la transparencia significa replantear viejos paradigmas. Es inconcebible en estos tiempos que quienes ingresen en la administración pública no puedan ser removidos si hacen mal su trabajo. ¿Qué privilegio tiene por sobre cualquier empleado que esté en el sector privado? ¿Qué privilegios tienen los Jueces para no pagar sus impuestos como el resto de los mortales? ¿Para qué sirven los diputados y senadores? ¿No sería conveniente pensar en la unicameralidad y bajar drásticamente la cantidad de cargos? ¿Por qué no fomentamos la carrera administrativa y limitamos los cargos políticos? 

Hay cientos de preguntas más. Estamos en épocas de profundos cambios. 

La realidad que se vive en la Casa Gris y a dos cuadras a la redonda está muy lejos de lo que sucede en la Provincia. Empezando por los sueldos como lo hemos demostrado.

También la sociedad en general debe despertarse y empezar a exigir cada uno desde su lugar. Los Pedidos de Acceso a la Información Pública es un camino que lo puede hacer cualquier ciudadano o institución no gubernamental. Por la salud, la institucionalidad y el futuro de Entre Ríos, deberíamos hacerlo constantemente.

Los cambios que necesitamos no son pocos y mucho menos, fáciles. 

Es hora de un Estadista, con mayúsculas, acompañado de personas lúcidas y probas. ¿Los tendremos alguna vez?


Altibajos de una pirámide despareja
Sueldos Públicos en Entre Ríos