No queremos un país de subsidios, queremos un país de trabajo
Noemí Dellizzotti, Presidenta de Molinos San José

Paraná. Molinos San José es una fábrica de harina de trigo y fideos secos, presentes en el mercado bajo la marca Estrellas del Paraná. 


Por ser fabricantes de productos de primera necesidad seguimos operando en todo momento, y eso fue una gran tranquilidad. Si bien los costos fueron distintos, por las medidas que decidimos tomar para mantener la salud de todos nuestros empleados, los resultados lo justificaron. No tuvimos un solo contagio dentro de la empresa. En lo comercial, operamos más de lo normal. Nos cambió la venta, de presentaciones para industria a la demanda del hogar. Ahí tuvimos una ventaja porque teníamos un buen stock de paquetes de 1 Kg. Recién entre los meses de septiembre y noviembre bajo un poco la demanda debido a la cantidad de competidores informales que hay en el mercado con precios imposibles de igualar para quienes trabajamos con todo en regla. Con todo eso, creo que cerramos un buen año. 

Los cambios fueron más de funcionamiento y movimiento del personal dentro de la fábrica. Durante las horas de trabajo, y con el objetivo de cumplir todos los protocolos, adecuamos distintas áreas para que no haya concentración de personas. En nuestro staff tuvimos personal de riesgo, de los cuales algunos de ellos ya volvieron con un certificado que los autorizaba a volver. Otros –los mayores de 60 años- nos pidieron la autorización para volver, porque no querían seguir en sus casas sin trabajar. Evidentemente tenemos empleados con la camiseta puesta. 

Lo que más cambió fue el consumo. La gente volvió a cocinar y a consumir harina. Las panaderías se quejaron de las bajas ventas de facturas y confituras y eso es, precisamente lo que se cocinó en las casas. Se notó en la molinería de todo el país. Quienes pudimos atender la necesidad de góndola nos fue mejor que a quienes solo estaban preparados para abastecer a la industria. En los productos de primera necesidad no se darán cambios en los próximos años. La gente está cuidando mucho su bolsillo. Sabemos que la capacidad adquisitiva ha disminuido este año. 

Somos una empresa familiar y quienes se harán cargo en el futuro, se han estado preparando en la Dirección de la Empresa con postgrados en Alemania y Estados Unidos. Además de eso, las primeras líneas seguimos usando todos los medios informales que hoy nos proponen. Este año con el Zoom, tanto por las Cámaras como por los proveedores, hemos hecho mucho de comercialización, desarrollo tecnológico y finanzas, tratando de entender lo que viene en nuestro país y a nivel internacional.

Somos muy optimistas para el 2021. No hemos frenado las inversiones. Está llegando una nueva línea de pastas secas para fideos cortos (soperos y guiseros). Hoy tenemos una línea con capacidad de 1.000 Kg/hora y la nueva es de 2.200 Kg/hora; viene otra fraccionadora de harina de kilogramo que se suma a la que ya está en funcionamiento; incorporamos harinas leudantes y en los próximos meses lanzaremos las harinas especiales (pizzas, tortas fritas y otras). Para fines de 2021 esperamos poder llegar a lanzar harinas para bizcochuelo. Además, como este año el trigo en Entre Ríos fue de excelente calidad, hemos comprado mucho, al punto de estar casi completa nuestra capacidad de acopio que es de 80.000 toneladas. Eso nos deja tranquilos porque tenemos garantizada la materia prima para todo el año. Por eso, creo que el 2021 será muy bueno, y ojalá lo sea para todos.

La preocupación principal es que levante la economía para todos. El incremento de la pobreza y la pérdida del poder adquisitivo de la gente, nos preocupan. A todos nos debe ir bien. No sirve ser una mosca en la leche y para eso la economía se debe despertar. No podemos tener una Argentina que permanentemente deba repartir bolsones de comida. Se necesitan inversiones, sí o sí para generar más puestos de trabajo legítimos. No queremos un país de subsidios, queremos un país de trabajo. 

Además, nos preocupa la institucionalidad del país y la educación; un año sin clases presenciales fue una gran pérdida para todos y los más golpeados son los chicos humildes que no tienen una computadora para integrarse. Necesitamos un país educado, de otra manera, no hay salida. 

Hay que arreglar con el FMI lo antes posible y dedicarnos a nuestra economía
Alcides Bourdin, Presidente de Petropack