“No podemos quedarnos en la queja, es hora de que nos ocupemos”

General Ramírez / Gross

Julieta Gross: Directora de Gross. Fábrica de acoplados, semirremolques y carrocerías con sistema de gestión y calidad certificados.

Cerramos un muy buen año. Logramos duplicar la producción a partir de la ampliación de la fábrica, incorporamos tecnología con fondos propios y las ventas acompañaron todo ese crecimiento. Las inversiones son constantes en tecnología, este año sumamos una plegadora, una cortadora laser y una segunda llega en febrero. También pusimos en funcionamiento otra cabina de pintura. Al duplicar la producción desarrollamos dos líneas diferenciadas: la primera para fabricar una línea standard con medidas y colores unificados de 4 ejes barandas volcables, para tener en stock disponible siempre. Y la segunda es donde entran las tolvas, bateas, semirremolques barandas volcables, acoplados 4 ejes y demás pedidos que deben ajustarse en dimensiones, características y colores a lo que nos pida cada cliente. Con esta decisión ordenamos un poco más la demanda y el cumplimiento con los clientes. De la línea standard estamos trabajando con stock disponible, mientras que la línea de pedidos especiales, después del trigo, pasamos de una demora de 120 días a 180 días. Hoy estamos produciendo alrededor de 42 unidades por mes de promedio. Todo ese trabajo de producción ha sido acompañado en ventas constantes durante todo el año, lo que nos permite seguir pensando para adelante en más tecnología como, tal vez, incrementar nuevamente la producción con inversiones más importantes.  

Los problemas son los mismos de siempre y los de todas las industrias. La macroeconomía, la inflación, la suba de costos, la rentabilidad, algunos proveedores que se atrasan con las entregas de materia prima, el dólar… todas cuestiones recurrentes. Lo que sí hemos notado que se ha acentuado más este año es la falta de gente con oficios formados en escuelas técnicas. Cada vez es más difícil encontrar personal, contratarlo, retenerlo, incentivarlo. Por eso desarrollamos internamente todo un programa de comunicación e incentivos que nos está dando muy buenos resultados. A través de un bono de producción que alienta la calidad, no la cantidad, más todo un trabajo desarrollado por los ingenieros, al final de la línea se controla cada producto terminado y de acuerdo a las terminaciones se gana ese bono. Esto demanda mucha comunicación interna, reuniones periódicas explicando objetivos, metas y herramientas disponibles para conseguirlas. De esa manera hemos conseguido resultados muy buenos, porque cuando pagas un premio, la gente debe entender por qué lo cobra.

Y sí, la coyuntura absorbe el 70% del tiempo. La queja la sabemos todos y no sirve quedarnos ahí. Como empresarios debemos ir más allá de la queja. Hay cosas de las cuales no nos podemos ocupar o no dependen de nosotros, incluso aquellas que pueden perjudicar seriamente nuestros negocios. En nuestro rubro hay dos temas que dependen del Estado: el primero es el Régimen de Bono Fiscal para fabricantes de Bienes de Capital y el segundo es el Régimen de Devolución de Saldo Técnico (compramos los insumos al 21% y vendemos los productos al 10,5%). Antes de la pandemia ese trámite demoraba hasta dos años de promedio; hoy, ya estamos en casi tres años. Con una inflación anual del 50% estamos subsidiando constantemente a un sector público totalmente ineficiente que no nos brinda nada y los montos que se mueven ahí pueden poner en peligro a cualquier empresa que no tenga ordenadas sus finanzas. Entonces, no podemos quedarnos en la queja. Si no somos capaces como sector de exigir a la política que trabajen en serio, debemos concentrarnos lo más posible en lo que sí podemos hacer que es trabajar en nuestras empresas. Por nuestra parte, la meta es seguir fabricando los mejores productos del país, que el cliente que los compre quiera volver a comprarlos, que renueve su flota con nosotros, que hagamos un trabajo industrial honesto, tener el mejor servicio post venta; con nuestros trabajadores comunicar todas las semanas las metas y trabajar en equipo; con nuestros proveedores seguir cumpliendo en tiempo y forma, pero también exigirles la calidad que necesitamos. El tema es equilibrar todas esas cosas y para eso el escuchar y comunicar son las claves, además de predicar con entusiasmo y con el ejemplo. Quedarse en la queja no tiene sentido. 

El año próximo creo que será muy bueno. Al menos, es para lo que estamos trabajando. Nosotros dependemos del transportista y del campo. El productor tuvo un trigo excelente y ahora veremos lo que pasa con el maíz y la soja. La empresa está muy ordenada, sin deudas y hace años que venimos trabajando con todos los equipos de ingeniería de calidad, de procesos, de ventas, con referentes que tienen la camiseta puesta. En todo lo que depende de nosotros estamos listos para que sea un muy buen año. 

Y las preocupaciones se deben convertir en ocupaciones, donde podamos hacer algo. En la pérdida de oficios, cada máquina que renovamos con nuevos equipos, la donamos a las escuelas técnicas de la región para que puedan formar mejor a los estudiantes. Hemos firmado convenios con la Provincia y la Nación para traer capacitadores de diferentes oficios y así vamos ocupándonos cada vez más de algo que se está volviendo complejo. 

No veo una salida o solución posible en estos momentos. No hay plan, no hay camino. La dirigencia no está apuntando a un solo propósito. La clase política no tiene interés en solucionar nada, no entienden de la producción, no saben lo que es trabajar 15 horas al día, no conocen lo que es tener una camiseta puesta. Son ajenos a la realidad. Nunca estuvieron de este lado del mostrador. Hemos pasado todas las crisis y nunca aprenden nada. No se despiertan o no quieren despertarse. No saben cómo funciona la economía real. Evidentemente estamos hablando idiomas totalmente distintos. Entonces, cada uno debemos hacer lo que nos corresponde en nuestros lugares de la mejor manera posible. No podremos cambiar la realidad del país, pero sí hacer algo con quienes nos rodean. Nuestro granito de arena es aportar mejorando cada vez más lo que hacemos, lo que somos y con quienes estamos. 

“Con funcionarios incapaces, ni con un buen plan económico salimos”