“Necesitamos más gestión de proyectos”
CAMARCO Entre Ríos

Con empresas que han hecho malabares para sobrevivir los últimos años -acentuados en pandemia- hoy la industria de la construcción busca reconstruirse. La inflación destroza los presupuestos y el instrumento para la redeterminación de precios es crucial para poder avanzar. Bache de trabajo por falta de proyectos y la necesidad de mejorar la gestión ante Nación.

La conducción de la Delegación Entre Ríos de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) está en manos de una mujer. Laura Hereñú asumió el desafío y transita el segundo año al frente de una institución que tiene la responsabilidad de liderar la reconstrucción de una industria que puede ser estratégica para traccionar en la senda del crecimiento a muchos otros sectores más.

“Estamos viendo una lenta recuperación, con empresas chicas que están volviendo, pero todavía con poco personal registrado. Los últimos cinco años han sido muy duros para el sector en Entre Ríos, pero confiamos en que estamos dando la vuelta y lo que viene es recuperación”, explica Laura Hereñú con optimismo sobre el futuro.

“Hoy son dos grandes temas fundamentales que tenemos. El primero es encontrar una mejor forma para la redeterminación de precios. La inflación hace estragos con cualquier presupuesto, y si le sumamos la burocracia que demanda el actual decreto que regula el tema, hacen imposible cualquier obra; y el segundo tema es la falta de un banco de proyectos y su posterior gestión ante Nación”.

Mientras las tratativas avanzan en todas las áreas, la CAMARCO también prueba con otras herramientas para ayudar a los socios a dinamizarse y organizó para el 9 y 10 de noviembre la 1° Muestra de la Construcción, un espacio para volver a reunirse con todos los actores de la industria y mostrar tecnologías, tendencias y principalmente, hacer negocios.

En los números que muestra el IERIC se ve una pequeña recuperación de empresas. ¿Lo sienten en la Cámara? ¿Cómo estuvieron afectados los socios estos años?

Las empresas socias estuvieron muy complicadas en el último lustro y hubo muchas que tuvieron que cerrar. Entre la falta de obras y la pandemia se resintieron los planteles y el objetivo fundamental fue sobrevivir. Ahora, con la expectativa de la vuelta de la obra pública, comienzan a aparecer empresas, pero todavía con pocos empleados. El informe del IERIC marca claramente esta situación. En comparación con agosto del año pasado tenemos casi un 20% más de empresas y un incremento similar en la cantidad de trabajadores registrados en Entre Ríos. Superamos en julio a los 6.300 pero todavía estamos muy lejos de los 11.000 que supimos tener en 2013.

¿Y cuáles son los principales factores que están movilizando al sector hoy?

 Claramente la expectativa de la vuelta de la obra pública. Todavía tenemos un bache en varios sectores, que se ve claramente en los números del IERIC, porque reflejan cómo en otras jurisdicciones la actividad ya está más dinámica y en la provincia recién está comenzando. Cuando se dieron los anuncios el año pasado, Entre Ríos casi no tenía proyectos presentados. Entonces, el proceso de armado de esos proyectos, afectar los fondos, llamar a licitación y adjudicar las obras lleva su tiempo considerable. Incluso, las empresas están seleccionando muy bien las obras y, principalmente, ante qué organismo contratante se presentan. Hoy la inflación hace estragos en cualquier presupuesto. Y dependiendo de la burocracia de cada organismo. Es determinante el nivel de burocracia y la celeridad para liquidar los certificados. Hay reparticiones que han mejorado mucho su trabajo, como Arquitectura, pero también hay otras que es imposible trabajar. Ha habido licitaciones que han quedado desiertas por este motivo.

¿Cuánto y cómo afecta la inflación en las obras?

Es determinante. Imaginate que comienzas una obra a 18 meses con un presupuesto fijo determinado. Con una inflación que en muchos meses supera el 5% necesitas un proceso de redeterminación de precios que sea ágil y práctico. Por ejemplo, vos trabajas el primer mes y presentas el certificado de obra. En los tres primeros meses ya tenés una inflación acumulada de entre 12 y 15 puntos desde el primer día; van a pasar otros 60 a 90 días para que cobres ese certificado y otros 12 a 15 puntos más de inflación. Entonces, sin un mecanismo de redeterminación de precios automático es imposible trabajar. 

¿Cómo funciona hoy la redeterminación de los precios?

Te diría que es uno de los grandes problemas. Hasta 2015 en Entre Ríos funcionaba perfectamente, pero después se tomó de referencia un nuevo Decreto nacional y hoy es el 2715 el que regula el tema. Ese decreto prevé tiempos para la liquidación que el gobierno, en varias áreas, no está cumpliendo. Lleva implícito un circuito burocrático enorme que no aporta nada y complica todo el sistema. Para que te des una idea, en las obras más extensas un certificado puede ir acompañado de dos o hasta cuatro redeterminaciones, porque con el tiempo que demanda ya queda atrasado el precio y hay que comenzar nuevamente todo el proceso. Con este esquema es inviable cualquier obra cuando llevas en 15 meses un 73% de incremento en los costos de materiales.

¿Esto sucede en Entre Ríos o en el resto del país también?

Es un problema en todo el país. Si bien algunas provincias lo han solucionado parcialmente en forma interna, es un tema que se está discutiendo y próximamente debería haber una nueva reglamentación para mejorar este aspecto. Pero otra vez el tema tiempos es importante: hasta que Nación genere la nueva reglamentación y la Provincia la adapte, son varios meses que perdemos. En Entre Ríos tuvimos un sistema hasta 2015 que funcionaba muy bien, que podía mejorarse, pero funcionaba. 

¿Cuál es la solución?

Claramente una redeterminación automática. En esto va la eficiencia del personal y la eliminación de un proceso burocrático que no aporta nada. Incluso liberaría a buena parte del personal de las reparticiones para que puedan hacer el trabajo que es más valioso para la Provincia, la generación de nuevos proyectos y su posterior gestión ante Nación.

Usted dijo que hubo un bache importante en Entre Ríos en la reactivación de la obra pública por falta de proyectos…

Sí. Desde el momento en que la Nación puso en foco la obra pública aparecieron una cantidad de oportunidades que no hemos podido aprovecharlas por falta de proyectos. En la gran mayoría de los casos, los proyectos empezaron a armarse en ese momento. En los organismos que ya tenían las carpetas preparadas, se aprovechó la oportunidad y se pusieron en marcha inmediatamente. Este es el bache del que hablábamos. Nosotros veíamos que las empresas terminaban las obras en las que estaban y no podían continuar con otra porque no había.

Ahora, estos frenos y arranques permanentes, ¿en qué las afecta más a las empresas?

 En muchos aspectos. Principalmente en los antecedentes. En la región casi no se trabajó en los últimos 5 años, por lo tanto, cuando hay que presentar para una licitación el índice de liquidez de los últimos cinco años, o de solvencia o balances… ¿qué presentamos?, si prácticamente no hubo obras. Y no me pidas el balance del último año de pandemia… Habrá que rever los requisitos porque serán los menos quienes puedan presentarse y cumplir los requisitos. Es un tema importante para que todos puedan competir, tengan oportunidades reales y esto comience a caminar nuevamente. 

Siempre se habla de las obras nuevas que son necesarias, pero ¿qué pasa con el mantenimiento de lo que se termina o de lo que se posee? La CAMARCO también presentó un proyecto que tiene que ver con esto… ¿qué pasó?

Si. Es un problema que necesita una solución urgente y diferente a lo que existe, porque no está funcionando y representan gastos muy grandes sin sentido. Es más, la solución a esto puede ser determinante para la creación de más empresas y puestos de trabajos genuinos. Hoy, todo el tema de mantenimiento casi no tiene solución. Si una escuela se llueve después de una lluvia importante, puede pasar hasta un año para que ese establecimiento lo comunique, se haga un concurso de precios y se ejecute el arregla. En ese año que puede llevar todo el proceso, lo que era un problema pequeño de impermeabilización puede terminar con la necesidad de cambiar todo un techo y más. Nosotros proponemos la creación de cuadrillas o empresas que se dediquen exclusivamente a la reparación y mantenimiento de problemas menores. Habrá que ver la metodología de implementación, pero estamos seguro que puede ser una solución para que la infraestructura no se venga abajo, las soluciones lleguen a tiempo y podamos crear nuevas empresas calificadas y especializadas en esos temas, además de ser un ahorro más que importante para las arcas de la provincia.

¿Y a nivel tecnológico? ¿Cómo están las empresas?

Hace cinco años que no hay obras y que no se factura. Hasta 2015 veníamos en un proceso de trabajo e incorporación de tecnología. Esto se frenó de golpe e incluso retrocedió. Pero el mundo siguió avanzando y en la construcción se han sumado tecnologías que todavía no disponemos. Para representarlo con un ejemplo claro, en las empresas quedaron versiones de los softwares de esa época y hoy hay 6 o 7 versiones más avanzadas con todo lo que eso conlleva. Hay una cantidad de nuevas tecnologías, materiales y soluciones que aparecieron. Pero mientras la coyuntura y lo urgente nos insuma todo nuestro tiempo será difícil prestarle la debida atención a lo importante.


1ª Muestra de la Construcción

¿Por qué organizar esta primera muestra de la construcción?


El sector estaba necesitando volver a encontrarse, reunirse, conversar, intercambiar ideas y retomar vínculos comerciales. Generar un espacio para mostrarse y encontrarse con las nuevas tendencias, materiales y tecnologías. Es mostrar la inversión privada y vincularla entre sí. Después de tanto tiempo encerrados y reuniones virtuales, la propuesta es generar un espacio con presencialidad para multiplicar vínculos.

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