Necesitamos clientes que tengan posibilidades de comprar y de pagar
Alberto Gutierrez. Presidente de Redengas SA

Paraná. Es la empresa concesionaria de la distribución de gas natural en Paraná

 

Fue un año malo económicamente. La pandemia, más todas las crisis que trajo, complicaron mucho. Restricciones en la movilización, caída de trabajos… en el nivel de actividad nos impactó mucho en la cobranza. A pesar de esto, tuvimos muchas mejoras y nuestro personal demostró gran compromiso. Mejoramos significativamente la calidad de las comunicaciones dentro del grupo de trabajo. Por suerte, a la fecha solo tuvimos dos contagiados. En resumen, fue malo desde lo económico, pero bueno desde el lado de los recursos humanos.

Nosotros veníamos en un proceso de transformación digital de la empresa desde el año pasado y este año lo aceleramos. Salvo los primeros días de cuarenten, que la utilizamos para afinar esta estrategia de digitalización de acceso al servicio, el resto funcionamos implementando esos cambios que veníamos incorporando desde hace dos años. Hoy, con el fin del aislamiento, no tenemos la misma cantidad de gente que teníamos antes en las oficinas, pero sin embargo no cayó la atención de usuarios y matriculados, ni el pago a proveedores. Ganamos en atención remota y en la automatización de muchos procesos. 

Logramos monitorizar en línea y en forma remota las principales variables operativas. Presión de entrada y salida en la mayoría de las plantas, presión y odorización en 50 puntos distintos en toda la ciudad, su control en donde se inyectan gases en las principales plantas. Son una serie de datos de los que podemos inferir dónde hay pérdidas y dónde hay ilícitos. Gracias a esto, este año detectamos más de 60 conexiones clandestinas. Este proceso lo vamos a profundizar porque está transformando la empresa. Requiere inversión en el proceso: sensores, comunicaciones y capacidad de procesamiento, además de los recursos humanos. Trabajamos con un sistema de Business Intelligence que permite detectar desvíos y a partir de ahí aplicamos el Google Street View. Ahí consultamos imágenes anteriores para ver si hubo nichos y fueron tapados. Sólo después de ese trabajo previo realizado, mandamos un equipo con personal. Además, tenemos un sistema de detección de fugas regulado por la Municipalidad. Con los datos de diferencias de presión, balances y flujos, podemos detectar pérdidas al instante. Con esta tecnología tuvimos un salto de calidad muy importante.

En relación a la capacitación, este año hicimos cursos sobre criptomonedas, digitalización de procesos y las segundas líneas y área técnica, se capacitaron mucho en comunicación. Porque vamos hacia un escenario de medidores digitales, ya no más mecánicos. Para que eso funcione tenemos que contar con una red propia, y para armarla hay que conocer bien el diagrama de red. Por eso los ingenieros se preparan en comunicaciones.

Para el 2021 esperamos un pequeño aumento de tarifas, que sin duda no va a reconocer los acuerdos realizados en 2017 en el marco de las Audiencias Públicas por Regulación Tarifaria. Se va a tratar de compensar a las empresas para que no pierdan plata. Quizás hay algún reconocimiento extra destinado exclusivamente a obras, ya que las tarifas están congeladas desde abril del 2019. Nosotros le presentamos al ENARGAS un plan de obras por 600 millones de pesos, por el cual tuvimos el apoyo del gobierno municipal y provincial. Con eso cubriríamos la totalidad de la ciudad poblada. El 99% de los ciudadanos de Paraná tendría el gas pasando por delante de su casa. 

Las principales preocupaciones son el nivel de la tarifa y qué nivel de recuperación va a tener la economía del país. Dentro de la tarifa, la participación de Redengas, cada 100 pesos de factura, es de 9 pesos. Nosotros pagamos impuestos por las facturas emitidas, pero cobramos solo una parte. Por eso con un alto nivel de incobrabilidad el negocio no es viable. Con un 8% de facturas que no se pagan ya es inviable. Cuando el precio del gas es alto se reduce aún más la participación de la empresa en la factura. Esto genera una suba en la mora de los pagos y nos complica aún más. A comienzos de la pandemia, llegamos a niveles de morosidad del 14%. Ahora estamos en un 4%, cuando históricamente nos ubicamos en un 2%.

Todos los empresarios estamos atentos al nivel de recuperación y creación de empleo. Necesitamos clientes que tengan posibilidades de comprar y de pagar.

Preocupa la falta de certezas en la macroeconomía
Diego Beltrame - Best Ingeniería