Mujeres empresarias
Nuevos liderazgos

¿Qué pasa cuando las mujeres se empoderan y dirigen empresas? ¿Qué ha cambiado en el mundo de los negocios y cómo se adaptan los hombres a estos nuevos contextos? ¿Qué diferencias proponen a la hora de liderar? Cuatro mujeres que dirigen eficientemente empresas e instituciones -y que las posicionan como líderes en sus rubros- cuentan sus historias y puntos de vistas sobre el presente y futuro de la mujer en estos ámbitos, antes casi exclusivo de hombres.

Por Martin Oleinizak

Nos debíamos esta nota. Quienes tenemos la suerte de conocer desde hace tiempo el sector empresario entrerriano, hemos visto cómo las mujeres que participan en este ámbito han ido creciendo en cantidad, relevancia y participación. 

Entre Ríos tiene casos de excelentes mujeres empresarias que han sido pioneras en sus empresas y también en instituciones intermedias donde han participado (y participan) activamente con su tiempo, propuestas, ideas y compromiso. Es necesario recordar a algunas que marcan el camino como Silvia D’Agostino (Sanatorio La Entrerriana), Patricia Popelka (ENSA), Noelia Zapata (Cooperativa La Agrícola Regional) o Noemí Dellizzotti (Molinos San José). Mujeres que comparten una generación que debió hacer mucho para ganar esos espacios y demostrar (tal vez más que los hombres) que son más que capaces de dirigir sus empresas y tener roles preponderantes en las instituciones que participan.

En estas cuatro mujeres que nombramos como ejemplo (entre varias más de todo Entre Ríos), se encuentra la semilla que habilita y muestra el camino para las generaciones más jóvenes que ya ocupan lugares de poder, y están mostrando liderazgos innovadores en muchos casos. 

Cada época tiene su coyuntura y su explicación. Cada época moldea las necesidades para dirigir y formar los caracteres. Cada época exige diferente a las personas para lograr sus objetivos. Y en la época actual, cuando las mujeres están ocupando lugares que antes eran impensados y cumpliendo con sus funciones de manera similar a la de cualquier hombre, es necesario mirar con atención lo que pasa para entender lo que viene.

Con la excusa de acercarse el 8 de marzo convocamos a cuatro mujeres que se destacan hoy entre el empresariado entrerriano para hablar sobres sus experiencias y forma de ver las cosas; sobre el rol del género femenino y el aporte que pueden hacer desde una mirada que es diferente a la del hombre; y sobre la reacción del hombre ante mujeres empoderadas. 

Celeste Valenti es la socia gerente de Cremigal en la localidad de Galarza, una de las industrias lácteas más importantes de Entre Ríos con una producción de 280.000 litros diarios y un plantel de 150 personas en relación laboral directa.

Julieta Gross es la presidenta de Gross Remolques en la ciudad de General Ramírez, fabrican 42 unidades por mes con un plantel de 90 personas en forma directa. Además, es titular de Grossteiner en Santa Fe, una empresa de arquitectura en contenedores, un emprendimiento que está en pleno crecimiento y ya emplea a más de 25 personas. 

Valeria Bentancour es socia gerente de Alimentos Ben en Basavilbaso, la empresa que produce Pastas Quiero! En pocos años se han consolidado con varios productos en mercados importantes y hoy emplean a 24 personas.   

Laura Hereñú es la presidente de la Delegación Entre Ríos de la Cámara Argentina de la Construcción, entidad que nuclea a más de 100 socios de toda la provincia. Además, es socia gerente de OIC de San Benito, la empresa familiar dedicada a la construcción y especializada en infraestructura de telecomunicaciones. 

Con las cuatro nos sentamos en una charla (presencial y virtual, como corresponde a estos tiempos).

¿Es necesario hablar sobre el rol de la mujer y su participación en el ámbito de la dirección de empresas?


(Laura Hereñú - LH) En lo que respecta a nuestra Cámara (CAMARCO), hemos hablado y discutido mucho si es necesario o no generar los espacios y grupos que integren a las mujeres. Porque en realidad la mujer ha participado siempre en la historia de la cámara y de las empresas constructoras, pero tal vez con un rol diferente al que puede y debe ocupar en estos tiempos. Mi abuela trabajó a la par de mi abuelo cuando comenzaron la empresa, pero no tenía el espacio para dar su voz o aportar con una visión diferente. No existía el lugar para la voz y el voto. Solo trabajaba a la par acompañando a mi abuelo, al hombre. Entonces, creo que sí, es necesario e importante este tipo de notas. Se deben hacer porque las sociedades se construyen desde la diversidad y tienen mejores chances de evolucionar desde las diversidades. Y en ese sentido, las mujeres generalmente abarcamos miradas desde diferentes grupos, desde los jóvenes, los niños o las personas con discapacidades y las tenemos más en cuenta en nuestras empresas y podemos darles una mayor visibilidad. Lo veo acá en CAMARCO, un sector donde las mujeres hemos tenido que ganarnos la posibilidad de un lugar y una voz incluso, en algunos casos, hasta a la fuerza y pelearse con sus propios abuelos, padres o hermanos. Es una lucha que no debería ser necesaria si esta voz se hubiera puesto de manera más natural, si tuviéramos una visión de construir desde diferentes ópticas.  

(Celeste Valenti – CV) Sí, coincido. Es necesario este tipo de notas. Porque la palabra clave es “diversidad”. Porque no estamos acá como víctimas ni queremos decir que venimos a ocupar este espacio porque sí nomás. Simplemente porque tenemos la posibilidad y la capacidad para ocuparlo. La palabra “diversidad”, principalmente en equipos de trabajo, es fundamental. Es necesario que haya jóvenes, personas más grandes y con más experiencia, hombres y mujeres de diferentes profesiones. En la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER) hicimos un estudio desde la comisión de género que revela que el 9% de las industrias de nuestra provincia están lideradas por mujeres. Y que en la industria cada 10 empleados, solo 2 son mujeres. También tenemos que reflexionar sobre eso. Seguramente es un tema más cultural que otra cosa y viene cambiando bastante en estos últimos años. Por eso, es necesario visibilizar que hay mujeres al frente de las empresas, que pasan desafíos que por ahí los hombres no los pasan. Es importante transmitir eso para que cualquier mujer que se lo proponga se dé cuenta que lo puede hacer, porque hay otras que lo estamos haciendo. 

(Julieta Gross – JG) En lo personal no me suma. Pero es un buen recurso y muy necesario para decir que existimos y que podemos. En mi caso nunca busqué ni necesité el reconocimiento del otro. De todas formas, es innegable que en los últimos 10 años viene mejorando la visión que se tiene sobre la mujer en la dirección de las empresas. Y ya no es solo discurso. El propio gobierno incentiva la participación femenina beneficiando con cuestiones extras a las empresas dirigidas por mujeres. Para mí ha sido natural estar al frente de la empresa, nunca tuve dudas ni problemas. Pero creo que sí, es fundamental hablar y visibilizarlo más al tema, porque cuando vemos a quién le va a llegar esto, a qué personas, quién lo va a leer y a quién le interesa, creo que puede aportar a la confianza de muchas mujeres y las puede alentar a emprender y seguir adelante. Creo que es muy importante para dejar ese mensaje, para ayudarlas a que se animen. 

(Valeria Bentancour – VB) Yo no tengo una lucha interna respecto de ese tema. Soy la creadora de la empresa y nunca he tenido ningún problema en liderarla. Obviamente, como decía Celeste, la diversidad es fundamental. El liderazgo lo comparto con mi hija Laura y me siento muy cómoda haciéndolo. Y hacia afuera de la empresa, cuando he tenido que salir a trabajar, no he tenido problemas por ser mujer. Pero sé que otras mujeres han tenido inconvenientes. Y es verdad que hay pocas mujeres liderando empresas y pocas trabajando en el sector industrial. 

(JG) Para los mandos medios me gusta tomar mujeres. En los últimos meses ingresaron a la fábrica en Ramírez dos ingenieras, que no son argentinas, una venezolana y otra chilena. Ambas, en muy pocos meses y después de algunas evaluaciones, pasaron a ser Referentes de sus áreas. Estuvieron un mes y ahora serán las Encargadas de diferentes sectores de la planta. Antes de nombrarlas, reuní a los 85 operarios y les pregunté qué pensaban. Estuvieron de acuerdo y se generó un gran cambio. Con ambas chicas todos tienen una excelente relación y respeto, porque ellas se lo ganaron al demostrarles a todos que podían estar en ese lugar, trabajando de igual a igual con el resto. Se mejoró el clima laboral. Los hombres las escuchan y aceptan de buena manera ese liderazgo. Una es encargada del sector de pintura, porque las mujeres son mucho más detallistas a la hora de terminar un producto. Y la otra quedó al frente del área de servicio, siendo quien debe entregar las unidades a los choferes y clientes. Tienen una amabilidad distinta y en los conocimientos técnicos son muy solventes. 

LH: Hoy me doy cuenta que no debería haber pasado por algunas luchas innecesarias para llegar hasta acá. Tal vez hubiera sido más fácil si hubiera tenido esa voz del “se puede”, el estar al lado de personas que se mostraran y guiaran con su ejemplo. Creo que las mujeres trabajamos diferente, aportamos diferente. Aquí en la CAMARCO había mujeres que no se acercaban porque no tenían un lugar para expresarse y desarrollarse. Desde lo personal creo que es importante no callarse y que mostremos estos lugares que habilitan a poner voces distintas. Creo que no soy un “hombrecito” en la cámara, sino una voz diferente. Ni mejor ni peor, distinta, con otra visión del negocio y contemplando otros aspectos desde la toma de decisiones. Estas notas están buenas para mostrar a otras mujeres que se pueden animar. Antes teníamos mucho pudor de poder hablar y de hacernos escuchar.

(JG) Siempre pensé que lo importante era el producto que hacemos y no la empresaria. Y lo estoy viendo mucho a eso en Grossteiner. Le pongo mucha fuerza al producto, pero llega un momento en que se necesita una cara visible que lo avale. Me cuesta verme a mí como mujer importante, pero de repente es necesario que se sepa quién está detrás de cada producto.


(CV) Coincido con Valeria, nunca sentí que, por ser mujer, no iba a poder. En mi caso, a los 22 años falleció mi papá y yo me puse al frente de la empresa. Logramos salir adelante por el gran equipo de trabajo que él formó. En el camino nos encontramos con el desafío de generar confianza entre los proveedores, clientes y colaboradores. Fue difícil pero nunca viví situaciones de discriminación por ser mujer. Creo que la desconfianza fue más por mi edad que por mi género. 

Ahora, cuando participan en mesas de dirigencia institucional o reuniones con sindicatos, o la propia relación con proveedores y clientes en discusiones importantes que siempre aparecen... ¿Qué pasa con los hombres y la negociación o relación con ustedes en esos lugares o momentos?

CV: Hasta hace unos años algunos clientes me decían “como sos mujer tengo que guardar las formas”. Hoy ya no me pasa eso. Puede que prejuzguen, pero nunca nadie me falto el respeto. 

JG: Una vez que te conocen cómo trabajas, la verdad es que todo te cuesta menos siendo mujer. 

Bueno, precisamente creo que, en el caso de mujeres empoderadas como ustedes, hasta les es más fácil negociar, conseguir ventajas o disponer de privilegios que el hombre nunca podría conseguir...

CV: Sí, puede ser... Es una condición que puede ayudar, pero tiene que ir acompañada con saber negociar y tener claro el objetivo que queres lograr en cada caso.


VB: En mi caso, a l principio me costó insertarme en las reuniones con colegas dueños de las fábricas más grandes del país en mi rubro. Casi todos son hombres. Además, mi empresa es una hormiga al lado de ellos. Me ponía muy nerviosa y me sentía rara. Pero después, cuando tomé confianza, ni me importaba comerme las “s” en esas reuniones, y termino usando mi condición de mujer a mí favor. Estoy convencida de que es un beneficio ser mujer en mi negocio. 

JG: Mi papá también falleció de joven. Pasaron unos 12 años hasta que yo vuelvo y me hago cargo, en un momento en que la empresa estaba muy mal. Hubo tres gerentes de bancos que apostaron a que yo no iba a ser capaz de sacarla adelante y sólo decían cuánto tiempo iba a pasar hasta fundirnos. Creo que es más difícil ser joven que ser mujer en esos casos. Después del primer año, les mandé a los tres el balance con los resultados positivos que estábamos logrando, y les dije que desde ese momento tenían que darme varios puntos menos en la tasa de interés... y tuvieron que dármelos. 

Julieta toca el tema de la edad. Ahora, ¿ustedes ven diferencias con las generaciones de mujeres más grandes, que tuvieron que pasar por los lugares donde transitan ustedes ahora?


LH: Respecto a las generaciones más grandes, creo que hay que entender que uno es el producto del contexto en el que ha vivido y se ha tenido que desarrollar. Mi abuela tuvo SU contexto; ella era una revolucionaria socialista que andaba en moto cuando ninguna mujer andaba en moto. Y ese era su contexto. Después, la visión que cada uno pueda construir dependerá de su condición personal, de la confianza que se tenga y los objetivos que persiga. En nuestro caso, que trabajamos en instituciones, tratas de transmitir una imagen diferente, de confianza y credibilidad, sin una voz masculinizada en cuanto a mis opiniones y con una mirada integradora. Eso es lo que intento construir de mi persona y de mi imagen. 

CV: Es una época diferente a las anteriores y a las que vendrán. Nuestras hijas tendrán otros contextos y otros temas totalmente diferentes. Hay un montón de historias increíbles que son dignas de ser escuchadas, como la de Graciela Marsó (Las Camelias) y cómo salieron adelante y luchando muy fuerte. Seguro que para nosotros ha sido menos duras que para las generaciones que nos han precedido. Siempre el hijo varón era el que tenía que estar al frente de la empresa y, aunque la mujer hubiera tenido mejores cualidades para liderar, no lo podía hacer. 

LH: Es tremendo. Porque también sucedía que ese hijo varón quería ser médico, artista o bombero, pero le tocaba hacerse cargo de cosas que no quería y debían aceptar el “mandato”.

VB: Los mandatos familiares pasan de generación en generación y han arruinado muchas vidas. Y eso también está cambiando. Yo les digo a mis hijas que ellas tienen que hacer lo que las haga felices. Eso es lo que ayudará a que nuestros hijos cambien y evolucionen. Esto sucede cada vez más rápido. Tendremos hijos mejores que nosotras.

¿En qué cambia el liderazgo de las mujeres de los liderazgos de los hombres?

CV: La empatía. La capacidad que tenemos de ponernos rápidamente en el lugar de los otros. Es una de las mayores virtudes de las mujeres. 

VB: La característica principal de la mujer es ser empática. Tal vez antes de ver los problemas y entender el por qué. Esa empatía hace totalmente distinto el liderazgo. Tal vez por nuestra condición de poder ser madres nos pasa eso. 

 JG: Creo que otra aptitud distintiva para el liderazgo de la mujer es la comunicación. Es la posibilidad de ensamblar diferentes puntos de vista para resolver problemas. Ejemplo, nosotros todos los viernes generamos una mesa de trabajo donde integramos clientes, proveedores, encargados, referentes de la planta, alguien de la administración y planteamos las metas de la empresa y analizamos las oportunidades y amenazas desde distintos ángulos.

Estos lugares de dirección tienen muchas exigencias. Tal vez la mayor es la del tiempo. En el caso de las mujeres, deben integrar a todas sus cosas y a la familia. Tema que al hombre casi nunca se le exige en casos similares. ¿Cómo se hace para convivir todas esas necesidades, con la agenda del negocio, la agenda de la familia y las agendas personales o de pareja?

CV: La clave es la organización, como todo en la vida. Yo tengo un gran marido con el que nos dividimos muy bien el trabajo, y ambos nos vamos ayudando dependiendo de nuestros tiempos. Además, tengo una muy buena colaboradora que me cuida las “mellis” que tienen cinco años. Somos un gran equipo que hace que todo funcione bien, esa es la clave. La planta está a 50 kilómetros de donde vivo entonces es muy importante la coordinación. Al tener hijos chicos hay menos tiempo para una. Hoy, en esta etapa de mi vida, busco tiempo de calidad con mi familia sin descuidar el trabajo.

LH: Sin dudas que la clave es la organización. Es verdad que en algunos casos se postergan cosas, como las sociales. Uno primero debe cumplir con los compromisos y después el tiempo necesario con los hijos. Además, yo necesito tener también mis horas de sueño para estar bien. No sé si puedo hacer todo lo que quisiera, pero bueno, con chicos chiquitos que nos necesitan se hace lo que se puede. 

JG: También es la calidad del tiempo. En mi caso, que no tengo ni marido ni hijo, sí tengo una familia que es dependiente. Una mamá, hermano, abuelo, tías... y también tengo que viajar todos los días desde Santa Fe, donde vivo, a Ramírez o Rosario... todo se puede si uno se organiza bien. 

¿Qué pasaría si se revierten las condiciones y solo quedan conduciendo empresas e instituciones solo las mujeres?

LH: Estaríamos con el mismo problema que tenemos ahora, sin dudas. Lo que necesitamos son sociedades más plurales. Y si falta la voz masculina o el hombre no ocupa el lugar que debe ocupar, repetimos el problema. No es si hay más mujeres o más hombres, o más jóvenes o gente más grande. Nos pasó en la Cámara que la mayoría de la gente con muchísima experiencia dejaron de participar y se llenó de jóvenes con ganas, pero nos dimos cuenta de que estábamos perdiendo la mirada y aporte de esa experiencia que es tremendamente necesaria. 

CV: La palabra sigue siendo “diversidad”. Nada nuevo va a salir de grupos formados siempre por iguales. De los equipos de “distintos” se van a conseguir mejores resultados. 

VB: Si; diversidad. Lo vivo en mi propia empresa con mi hermano Andrés, que es mi socio hace 10 años y a quien admiro. Esa es la diversidad que permite la convivencia de distintas opiniones que suman para lograr los objetivos que nos hemos propuesto. 

CV: Ojo que también nosotros, como líderes, debemos darle esa confianza a nuestrosA propios equipos para que nos digan, cuando piensan diferente. Nosotras también debemos dejar que expresen lo que sienten, para que cada uno tenga la posibilidad de defender su postura. Porque nosotros también somos falibles y podemos equivocarnos. 


En la construcción, “CAMARCO Equidad”

La ingeniera Nancy Hornus representa a Entre Ríos a nivel nacional con esta temática. 

El programa tiene como objetivo sumar a las mujeres empresarias a los directorios de las empresas y a las cámaras empresariales, e incorporar a la mujer en el ámbito laboral de la construcción. 

La mirada de género en la industria de la construcción no responde a una cuestión política local coyuntural, sino que es un fenómeno global que se observa en los principales países del primer mundo. El año pasado se realizaron en Europa las jornadas de “Women in Construction” para impulsar la agenda de la mujer.

 En la Argentina, ya existen obras públicas con perspectivas de género en distintas provincias del país, lo que lleva a las políticas de género a la etapa de la acción concreta. En 2020 se planteó la visibilización del tema y en el 2021 la sensibilización de los actores creando conciencia de esta realidad. 

 En Entre Ríos se van a impulsar espacios para sumar una mirada de género en los distintos sectores de la industria, para acompañar diferentes líneas de acción, con capacitación directa, que se implementarán en forma conjunta entre las empresas y el gobierno.


Comisión de género y diversidad en la UIER

La Unión Industrial de Entre Ríos conformó en el último año una Comisión de Género y Diversidad, cuya misión es “Promover un espacio de encuentro que permita potenciar a las mujeres en el entramado productivo, a través del trabajo colaborativo y complementario para potenciar a los equipos de trabajo, aportando a la inclusión y equidad”. La visión de la comisión es “que represente a las mujeres industriales fomentando la incorporación de la temática basada en el consenso, la complementariedad y la articulación para fortalecer el rol de la mujer y generar cambios estructurales en la cultura organizacional”.

Entre los principales objetivos se busca “definir el desarrollo de estrategias para avanzar en la incorporación de género en las pymes industriales, cámaras y organizaciones de mujeres empresarias; Impulsar políticas de inclusión; Promover la inclusión para la igualdad de oportunidades, generando condiciones dentro de la industria para que las diferencias que aporta cada uno se puedan desarrollar y potenciar en el entorno laboral; Impulsar la creación de nuevas industrias lideradas o co-lideradas por mujeres; Fortalecer programas de igualdad con el sector público incorporando nuevos ejes temáticos”.

Es para adelante
Editorial