“Me preocupa nuestro personal y cómo se recupera el poder adquisitivo”

Basavilbaso / Pastas Quiero

Valeria Betancourt: Socia Gerente de Alimentos BEN. Fábrica de pastas, tapas de empanadas y panificados ubicada en el parque industrial de Basavilbaso.

Terminamos un año muy difícil, más que los anteriores, y muy desgastante. Lo cerramos muy bien porque pudimos mantener el excelente crecimiento que habíamos logrado en 2020 con la pandemia. Haberlo logrado es una gran satisfacción, porque este año ingresaron a nuestros mercados competidores nacionales que antes no estaban presentes y pudimos sostener nuestros volúmenes. Y fue muy desgastante principalmente en lo humano. Los argentinos, en general, están pasando un mal momento, el sueldo no les alcanza, han perdido poder adquisitivo y demanda mucha más contención. Nuestra gente es muy importante para nosotros y tratamos de ayudar de todas las maneras posibles, pero hay una realidad que ya no depende de lo interno sino de la macro y eso se está sintiendo. Cambia el humor, las ganas de trabajar, la eficiencia. Repercute en todos lados y eso se nota. 

A nivel de productos fue el primer año que no pudimos lanzar nuevos desarrollos al mercado. Teníamos previsto el lanzamiento de un producto sin TACC, otro bajo en sodio y algo más para la línea de panificados. Todas esas cosas necesitan inversiones, tiempo, planificación que no se pudo hacer. De igual manera, para febrero creo que estaríamos haciendo uno de esos lanzamientos. 

El principal problema que tuvimos fue no poder trasladar a precios la suba constante de los costos. Perdimos rentabilidad. Ante eso, la solución es trabajar más fuerte todavía, en mejorar los procesos internos, en controlar más las pérdidas en producción, ser más eficientes y mantener un stock alto de insumos, como estrategia para compensar la baja de rentabilidad.

Con todo esto terminamos sumando algo más de personal en el año y con un nivel de producción cercano al 80% de nuestra capacidad. La tendencia es seguir creciendo e incorporando algo más de gente el año próximo. 

Fue un año en que la coyuntura nos absorbió por completo. Estuve todo el año resolviendo problemas y no pudimos dedicarnos a vender o desarrollar nuevos mercados y productos. Eso nos demoró los lanzamientos. No perdimos ni clientes ni distribuidores, pero no pudimos salir a buscar nuevos para concretar el plan de expansión hacia el norte del país que necesitamos. 

Jamás esperaría un año peor al que termina, porque iría en contra de nuestra filosofía y del optimismo constante que tiene todo emprendedor. No podría trabajar si fuera así. 2022 tiene que ser mejor y haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que así lo sea. Necesitamos que sea un año mejor.

Me sigue preocupando el personal y cómo se recupera su poder adquisitivo. Cómo tienen que vivir con los niveles de inflación que tenemos; nosotros podemos ayudar en lo que esté en nuestras posibilidades, pero no les alcanza. Porque no tiene que ver con medidas propias sino con el contexto general del país. Esto nos afecta a todos y a todo. Desde el humor con el que vienen a la fábrica hasta el rendimiento que tienen. Es fundamental que la gente esté bien y para nosotros es parte de nuestro trabajo que todos estemos bien. Además de eso, me preocupa que se dispare el costo de dos insumos fundamentales para nosotros: la harina y la margarina. Ambos impactan muy fuerte en nuestros productos. 

No soy economista, pero creo que la salida es con más producción. Esa es la manera de salir. El país y las pymes en particular, deben producir, pagar sus sueldos y para eso es necesario darles oxígeno. No se las puede seguir asfixiando. Cualquier Pyme quiere hacer todo y crecer. Si me flexibilizan un crédito, desde ya quiero comprar más equipos, hacer más inversiones y contratar más gente. Todo eso mueve la economía y genera reactivación. Y ese dinero se vuelca en la gente, que, si no gana bien, no puede comprar y retroalimentar al mercado. 

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