“Los problemas se repiten y no aparecen soluciones”

Paraná / DomínguezLab

Mario Domínguez: Presidente de DominguezLab. Empresa de investigación en estudios de bioequivalencias y bioexención farmacéutica.

El 2021 fue un año negativo en todos los sentidos. Particularmente nos impactó por el freno en las actividades que tuvimos con la pandemia en el 2020 y tuvimos que hacer frente a contratos con recursos erogados el año pasado. Lo único y más importante que tenemos para destacar de este año es nuestro personal. El equipo humano que tenemos fue el que sostuvo la actividad. 

Los problemas se repiten y no aparecen las soluciones, mientras nosotros nos seguimos perdiendo mercados y dejando de ser competitivos. La restricción cambiaria que tenemos nos impide exportar. Trabajamos con un dólar anticompetitivo y, encima de todo eso, tenemos dificultades para importar los insumos necesarios que nos permitan trabajar. 

La coyuntura y los problemas que nos traen medidas macroeconómicas en las cuales no podemos hacer nada, nos demandaron el 80% de nuestro tiempo. Así es imposible pensar en cómo sacar el negocio adelante o en continuar con inversiones. 

Nuestra capacidad operativa se ha incrementado en los últimos años por las inversiones que hicimos y por la gente que se sumó al equipo. Incluso en este 2021 tomamos más gente. Pero todo es a costa de resignar márgenes y perder rentabilidad. Si siguen estas condiciones el año que viene nos mantendremos estables, pero es una picardía porque con solo que se normalice la situación podríamos estar aumentando y volviendo a crecer rápidamente. 

Lamentablemente me parece que en 2022 se va a recrudecer la crisis económica. 

Y la salida a esta situación del país comienza por estabilizar el déficit fiscal que desencadena más emisión monetaria acelerando la inflación. Hay que reprogramar el pago de la deuda externa, vivir con lo nuestro y no con la ilusión de que somos un país rico. El país podrá tener riquezas, pero ya debemos más de lo que tenemos. Lamentablemente, tendremos que asumir la situación y prepararnos para vivir con mayor austeridad, que a nadie le gusta. 

“Salir de la queja y no quedarnos de brazos cruzados”