Lo que viene es una Argentina muy pobre
Roxana Schmukler. Presidente de Marcos Schmukler SA

San Salvador. Marcos Schmukler es un molino arrocero e industrial que exporta el 50% de su producción y con el resto atiende el mercado interno con productos de alto valor agregado.

 

Como consecuencia del COVID cerramos un año que fue bueno respecto a la demanda y las ventas. Como todas las empresas alimenticias, tuvimos la suerte de seguir trabajando en todo momento y nuestros productos tuvieron una fuerte demanda, tanto en el mercado interno como en el externo. Fue un año bueno también en precios internacionales, de esos años que el sector arrocero tiene solo cada tanto. El otro análisis necesario es respecto a la pandemia en sí y lo que significó. Para nosotros fue todo complicaciones, hubo que reacomodar las formas de trabajar, tomar y concientizar sobre las medidas preventivas, dividir en grupos de trabajos más pequeños e implementar los diferentes protocolos. Fueron demasiadas sensaciones en lo humano que hubo que reacomodar. Nosotros tenemos logística propia por lo que se trabajó particularmente con nuestros camioneros que tenían temor de viajar a Buenos Aires. 

Con la pandemia el mercado cambió totalmente la forma de consumo. Durante cinco meses los restaurantes y cadenas hoteleras estuvieron cerrados, por lo que se cayeron los ingresos. El mercado cambio totalmente. También se desplomó la compra de arroz parboiled. Pero simultáneamente aumentó la venta para los hogares. El consumo de arroz (que siempre estuvo estancado en Argentina) subió muchísimo este año, al igual que en el resto de los países de Latinoamérica. Creo que, en el caso de nuestro país, se mantendrá este nivel, al menos un año más, por un tema de precios. Después, volveremos a los niveles históricos del producto, con precios bajos y poco volumen. La pandemia ayudó a todos los que producimos alimentos de la canasta básica. 

El próximo año será similar, pero no igual para nosotros. Estamos luchando con el precio que tiene el producto en góndola, que desde marzo está igual y todos los costos han subido muchísimo. Para nosotros, vendrá una argentina muy pobre y para eso nos estamos preparando.

Y la principal preocupación es precisamente esa… una Argentina empobrecida. No sabemos qué pasará ni cómo será. Después, la falta de financiación real y la necesidad de hacer inversiones con tasas productivas. Hace dos años hablamos de la locura que era el sistema financiero. Con la pandemia bajaron un poco las tasas, pero se escapa la brecha cambiaria y ningún banco aparece para dar crédito. 

Se llenan la boca hablando y todas las medidas que toman son para destruir el empleo privado
Sergio De Luca, Presidente de Famet SA