“Las pymes no son dueñas de su política de recursos humanos”

Paraná / CCS

Fernando Mendiburo: Titular de Centro de la Construcción en Seco. Referente en el sistema de construcción en seco en la región con venta de insumos para el sector.

El 2021 representó un gran desafío para la empresa porque inauguramos un nuevo local y esto generó muchos cambios, algunos inesperados. Cumplimos 20 años y el grupo humano está consolidado, pero la pandemia nos complicó mucho: todos en algún momento cursamos la enfermedad. Fue un año positivo por el ejercicio de aprendizaje.

Tuvimos que modificar las políticas de manejo de stock, incorporar nuevas herramientas de gestión y logramos superar ese desafío. En las organizaciones, con la pandemia y tantos cambios generados, hemos desarrollado la capacidad de adaptación. Preocupa lo que puede pasar en 2022 con el virus, que parece superado y luego recrudece el panorama. Pese a este contexto, en nuestro espíritu sigue estando la voluntad de seguir creciendo y desarrollar nuevos mercados. En líneas generales el año fue bueno. Tuvimos mucho trabajo y se notó un crecimiento. El rubro de la construcción en seco se movió muy bien, si bien notamos una merma en los últimos meses, somos optimistas con lo que viene a futuro.

En relación a la planificación y abstraerse de la coyuntura, no fue un año fácil en ese sentido. Por lo que atravesamos como grupo de trabajo, es algo de lo que no logramos este año. Uno de los objetivos para el 2022 es lograr una programación más planificada, pero debemos reconocer que este año no pudimos lograrlo. Es fundamental atender la proyección del negocio, somos conscientes de la importancia de planificar, pero la coyuntura no lo permitió.

Tomamos nuevo personal, algo que siempre es necesario por la dinámica de la empresa. Pero el manejo de los recursos humanos es muy complejo en Argentina. El Estado no sólo es socio involuntario de las ganancias con impuestos y tasas, sino que también define las políticas de personal de las empresas. Es muy complejo trabajar con la imposibilidad de despidos. Nos pasó este año, que era necesario modificar el plantel de personal y no pudimos hacerlo ni pagando la doble indemnización por algunos fallos judiciales que sientan precedente de la obligatoriedad de restituir a la persona en su puesto. Nos dimos cuenta que las Pymes no son dueñas de sus propias políticas de personal. Y lo complejo de esto es que desalienta la toma de nuevos trabajadores. Nosotros necesitaríamos cuatro personas más, pero en este contexto uno lo piensa con cautela. 

Para 2022 preocupa lo que pueda pasar a nivel estatal: leyes, ingresos brutos, despidos, nuevos impuestos. Los temas que dependen de uno sabemos que los podemos solucionar. Pero las preocupaciones aparecen cuando pensamos que hay un tercero, nuestro socio involuntario, que sólo cambia e impone reglas sobre la marcha.

La solución a este problema es que el Estado promueva la producción. Que apoye la generación de empleo. Que los gobiernos no vean a las Pymes como un enemigo, sino como a un actor que deben apoyar. Como mínimo, el Estado debería brindar las herramientas o al menos liberar cargas que nos permitan crecer. Para eso se necesitan políticas a largo plazo, que otorguen previsibilidad y que no pase que cambia un gobierno y se modifica todo.

“Se necesita un plan económico integral que genere previsibilidad”