“La voracidad impositiva no te deja levantar los brazos.”

Paraná / Petropack SA

Alcides Bourdin: Presidente de Petropack SA. Fábrica de envases flexibles para la industria de la alimentación y el mercado de mascotas, entre otros.

Nuestra industria es indispensable en la economía. Contenemos alimentos y de acuerdo a cómo se comporte el consumo nosotros tenemos trabajo. Si miramos para los costados y vemos qué pasó con algunos colegas no deberíamos quejarnos y diría que estaríamos en un año de 7 puntos. Pero, si lo pensamos como empresa que somos y con nuestra forma de hacer las cosas, fue un año de muchísimo ruido y casi nada de nueces, por lo que no llega a más de 5 puntos. Promediemos en 6. 

No nos fue mal como empresa, pero ha sido un año tremendamente difícil para todos los que trabajamos ahí. El estrés que significó tener la producción en marcha todo el año, ver si conseguíamos y llegaban los insumos necesarios desde el exterior, si no se demoraba algún embarque, si conseguíamos que el BCRA nos autorice los pagos al exterior… todo eso complica extremadamente la forma de trabajar. 

Argentina no tiene crédito. No hay dólares. Y nosotros no podemos cumplir nuestros compromisos por los problemas del país. El BCRA no admite compras anticipadas y así se complica importar insumos o equipos y trabajar planificadamente. Vos imagínate que nuestra industria tiene cuatro procesos fundamentales: la extrusión, la impresión, la laminación y el corte para bolsas o para terminar la bovina. En los diferentes productos hay insumos que representan el 2 o el 3% del total, pero que si no se los tiene no se puede producir. Si esa materia prima no está disponible en tiempo y forma, hay que reprogramar la producción de toda una planta completa con las consecuencias que trae aparejado y los errores que se comienzan a cometer. Sinceramente, nunca vivimos estos niveles de estrés. 

Otro ejemplo de la locura que estamos viviendo y de lo difícil que es este momento: en diciembre no me dejaron pagar la cuota de unas máquinas que compramos en el exterior hace ya varios meses. ¿Cómo hago yo para recomponer ese crédito en el exterior, cuando esto pase? Tu proveedor de máquinas te quiere vender; el banco que financia, con un buen balance nuestro que tenemos, también acepta apoyar la operación; pero cuando llega al organismo internacional de reaseguro lo que mira es que la Argentina no tiene crédito y ahí se termina todo. 

Después, el otro problema serio es que con los controles de precios –o el nombre que tenga ahora-, a nuestros clientes (que son multinacionales alimentarias) no los dejan aumentar. Por ende, ellos no nos permiten tampoco subir los precios a nosotros. Y ahí comienzan negociaciones eternas, discusiones que casi terminan con rupturas de relaciones. Es pelear para arriba y para abajo de la cadena, porque nuestros proveedores también son multinacionales. Es muy difícil, somos el jamón del sándwich y el más chico de esas dos puntas. Poder arreglar, hablar y llegar a acuerdos se ha tornado en algo complejo. Demasiado manoseo, idas y vueltas que nunca antes hemos tenido. 

Con lo que te estoy diciendo, significa que solo el 30% de nuestro tiempo ha quedado para dedicarlo al negocio y el 70% restante para buscar soluciones a los problemas diarios. Somos una empresa acostumbrada a planificar a mediano y largo plazo. Además, los productos que elaboramos son trajes a medida. No tenemos productos standard. No puedo seguir produciendo mientras arreglo con cada cliente y me voy stockeando. 

Para 2022 daría cualquier cosa por tener la bola de cristal y ver qué va a pasar. Los productos que utilizan nuestros envases se seguirán vendiendo, por lo que nosotros seguiremos acompañando al ritmo que tenga el consumo. Lo otro es el desafío de mantener la rentabilidad. 

Por el lado del país, si no hay arreglo con el FMI no veo muchas mejoras, aunque no es lo único que se necesita. Nosotros no paramos nunca de crecer, a pesar de todas las complejidades. Nosotros seguimos haciendo inversiones y nada depende de nosotros. 

Este año estamos haciendo una planta de reciclado. Tenemos la máquina lista desde hace 6 meses y recién nos permitieron pagarla a fines de noviembre, por lo cual recién estará llegando a fines de febrero. O sea, todo lo que teníamos previsto que podría comenzar a mediados de 2021 recién lo estaremos montando en marzo venidero. Tenemos toda la infraestructura terminada, falta la instalación eléctrica que también demandó otra gran discusión con ENERSA por el tema de la energía, cómo llevarla a la planta, en qué te apoyan o qué les corresponde hacer a ellos… Cuando haces los números finos y metes todas estas complejidades, ves cómo los números se van para arriba y termina siendo una fortuna de dinero y tiempo. 

Cada vez soy más pesimista y creo desde los últimos 10 años que es muy difícil salir del atolladero en que estamos. Vivimos con un 45% de pobreza, la cantidad de gente que vive de planes sociales no para de crecer porque tampoco tienen posibilidades de ingresar al mercado laboral genuino. Decidir incorporar personal, sin una Ley que permita despedir y con indemnizaciones duplicadas, es muy difícil. No veo muchas salidas con este panorama. Todo es complejo y todo se soluciona con impuestos, impuestos y más impuestos. 

Uno pelea una operación con un proveedor por un dólar más o un dólar menos y de golpe en alguna provincia te quitan sin causa una exención de IIBB y te perciben 10 veces más que lo que estuviste negociando, para pasar varios meses hasta que se soluciona, pero no te devuelven lo que te sacaron. La voracidad impositiva no te deja levantar los brazos. 

Y si ves la política, ellos siguen con la discusión chiquita: reelecciones indefinidas, la grieta que no sabemos si es real o solo un argumento para burlarse de nosotros, porque cuando tienen que discutir algo para ellos no hay grieta que valga y consensuan absolutamente todo. Hasta que no arreglemos todas esas cosas, no creo que podamos salir. El presupuesto de este año en provincia de Buenos Aires conlleva a incorporar otras 26.000 personas más en el Estado. ¿Cómo hacemos para seguir así? ¿De dónde salen esos recursos? La respuesta es con nuevos impuestos.  

Todo esto lo hablo desde una empresa que tiene todavía algo de rentabilidad. No me imagino lo que puede pensar un empresario Pyme sin rentabilidad o con pérdidas. 


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