“La mayor preocupación es la desfocalización”

Guillermo Müller, gerente general de Cartocor SA 

Cartocor es una fábrica de cartón corrugado con plantas en 9 provincias argentinas y el exterior. Es parte del Grupo Arcor.


Fue un año positivo para nosotros. En primer lugar y lo más importante fue que pudimos poner en marcha la fábrica de bolsas industriales en Misiones. Junto a eso, se siguieron las inversiones de actualización que estaban proyectadas en cada planta. En Paraná, el plan trienal se cumplió y se siguió modernizando la planta, incorporando nuevas tecnologías de avanzada. No olvidemos que esta planta tiene categoría World Class y es referente a nivel mundial.

Tuvimos un año de consumo sostenido y que en el último trimestre comenzó a estabilizarse, incluso con alguna tendencia a la baja. En el comercio exterior el freno sigue siendo el tipo de cambio. La falta de competitividad de las exportaciones. Tuvimos un crecimiento de costos a nivel inflación y una suba de la divisa por debajo de la misma, en un mercado cada vez más competitivo. Vamos a contramano. 

En el año, la planta de personal se mantuvo estable respecto a años anteriores y la rotación tampoco fue significativa. Estamos transcurriendo una nueva época donde las generaciones se superponen y conviven en un mismo lugar, donde los intereses pueden ser diferentes, pero los conceptos deben ser los mismos. Uno habla de las generaciones jóvenes, pero también tenemos que tener en cuenta los otros niveles etarios, donde hay que darle la atención a cada uno de esos grupos que lo componen. Y a eso, hay que agregar si tenés una persona de 25 años con familia o uno de 35 soltero. Las necesidades no son las mismas en esos casos. Es una cuestión de valores que hay que arreglar en cada compañía. Una expectativa de una persona de 25 años de hoy es distinta a lo que era 10 años atrás y mucho más diferente de lo que era hace 25 años. 

Las ganas emprendedoras hay que separarlas del contexto. Hay contextos que ayudan e inspiran y otros en que pone trabas y desanima. No es un momento ideal, con altos niveles de inflación y trabas en todos lados. Las ganas de emprender siempre deben estar vigentes en cualquier compañía. Ahora, más allá de la coyuntura, la pregunta que deberíamos hacernos es ¿cuánta gente emprendería si no habría tanto nivel de trabas y contingencias asociadas a cualquier emprendimiento? En esa distinción, una empresa en marcha -casi por obligación- tiene que seguir mirando para adelante y seguir emprendiendo. Por eso, la pregunta no es para los que están en marcha. La pregunta es ¿cuánta gente en este contexto tiene ganas de comenzar un emprendimiento? Al final, eso es lo que quita la verdadera posibilidad al país de crecer mucho más rápido y dar más posibilidades para todos.

La mayor preocupación es la desfocalización. Que tengamos que dedicarle más tiempo a sortear problemas que nunca deberíamos tener, que encargarnos de lo que realmente tenemos que hacer, que es pensar el negocio; o sea, encontrar soluciones de productos y servicios, hacerlos, venderlos y crecer. 

El 2023 lo encaramos en la planta de Paraná con un gran desafío por la tecnología que está incorporando. Después estamos sujetos a varias cuestiones como la posibilidad de acceso a las divisas. Los vaivenes actuales ralentizan los proyectos. Creemos que será un año en el que debería haber consumo, con menos restricciones. Elegimos ser optimistas. 


“Ahora hay que hacer muchas más cosas para lograr lo mismo que antes”