La gran meta debería ser recuperar la Rentabilidad
Héctor Motta, Presidente de Grupo Motta

Estación Racedo. Grupo Motta está integrado por Feller, Calisa, Asado y Byprot, todas las empresas integran la cadena de la avicultura. 

 

Este 2020 hubo dos etapas fundamentales: el primer trimestre, donde veníamos con dificultades, pero creíamos que podíamos lograr una recuperación. En marzo llega la pandemia, se tomaron medidas muy rígidas, se impidió la movilidad de las personas y trabajamos por ser industria esencial. Fue difícil; a los protocolos habituales de una empresa alimenticia como la nuestra se agregaron más medidas para incrementar los cuidados. Somos 700 personas en el Grupo. Las personas de riesgo, más los mayores de 60 años tuvimos que irnos a nuestras casas. Quienes quedaron trabajando dieron una muestra extraordinaria de compromiso asumiendo tareas por encima de las exigencias que venían teniendo. 

El otro gran inconveniente fue la reposición genética que estábamos haciendo en esas semanas de marzo y abril. Tuvimos que sacrificar al 100% del embarque que llegaba de Estados Unidos porque no pudimos destrabar los trámites en Aduana. Pasaron demasiados días y las aves quedaron muy deterioradas. Nos tuvimos que reponer de esa pérdida y terminamos importando material genético con las mismas condiciones desde España, con una logística mucho más compleja, pero que nos permitió reponer la genética de este año en el mes de agosto. Con esas complicaciones –entre muchas más- cerramos un año complejo y desgastante. En el panorama general, con empresas que estuvieron mucho más afectadas que nosotros, podemos decir que alcanza a ser satisfactorio porque sorteamos todos los obstáculos. 

Los cambios fueron constantes. Primero, creamos turnos más pequeños en las diferentes plantas para rotarlos con mayor intensidad y minimizar los riesgos de contagio. Esto hoy se mantiene hasta tanto dispongamos de la vacuna para todo el personal, que será la solución definitiva. Segundo, el tema logística. Antes viajábamos con dos choferes y desde abril solo se pudo hacer con uno. Eso sobrecargó a la gente y nos obligó a tomar más personal, lo que nos llevó a incrementar entre un 5 y un 7% para buscar un reemplazo óptimo.

Y en los cambios a futuro hay dos elementos a destacar. Tenemos dos elementos de vanguardia: el huevo y el pollo. Argentina tenía un consumo de 270 huevos por habitante por año y hoy llegamos a los 306, posicionándonos entre los cinco países con mayor consumo del mundo. Y la carne aviar por primera vez equipara a la carne roja en consumo. De los 25/26 kilos que se consumían en el 2000, este año se superaron los 50 Kg por habitante y por año, igualando a la carne vacuna. Si vemos ese nivel de oferta, pone al negocio como suplidor de productos esenciales en el mercado interno. Entonces, todas las inversiones que tenemos en curso deben mirar a la exportación, para lo cual tenemos un dólar competitivo. Pero a pesar de eso somos caros en el mundo. Algo está descompuesto en nuestra economía. No logramos un plan económico que ponga en línea los satélites de la macroeconomía. Mientras no ordenemos la macro seguiremos con todas las dificultades. Necesitamos un horizonte claro para poder exportar; un tipo de cambio competitivo que permita ganar mercados y eso se logra con incentivos a las exportaciones, no con más impuestos que las castiguen. Entre carne aviar y ovoproductos, Argentina podría llegar en cinco años a una meta de 1.000 millones de dólares de exportaciones, mientras que hoy estamos en 400 millones.

El 2021 comenzará con muchas dificultades pero puede ser mejor que 2020. Primero, el gobierno debe lograr el acuerdo con el FMI. Superada esa gestión, se debe trabajar para alinear la macro, con un mayor nivel de sustentabilidad y orientada a la inversión y la producción. Si no se invierte, no se incrementa la producción y no se exportan productos al mundo. Esa cadena es indispensable para tener una balanza comercial positiva que brinde las divisas para cumplir las obligaciones a futuro. 

Venimos de un año donde se pasó de un cierre total a una apertura gradual. Y se mejorará hasta una apertura total a partir del segundo trimestre con la vacunación. Creemos que es posible recuperar la mitad de lo perdido y eso significa crecer entre un 5 y un 7% del PBI.

Hay dos o tres principales preocupaciones: la mayor es recuperar la rentabilidad, con mayúscula, porque es lo que le da sustentabilidad al negocio y la capacidad de reinversión. Es lo más genuino como meta y objetivo. Segundo, el tema impositivo. Necesitamos una reforma profunda. La simplificación de impuestos se amaga desde hace 10 años y está todavía muy lejos. Y tercero, es imprescindible hacer una nueva legislación para la contratación de más empleos. Hay que desenganchar la vieja Ley de Contrato Laboral que rige en argentina y mirar hacia el futuro con creatividad. Es fundamental actualizar de manera profunda un nuevo contrato laboral, más acorde a este siglo 21 que estamos viviendo.

No queremos un país de subsidios, queremos un país de trabajo
Noemí Dellizzotti, Presidenta de Molinos San José