¿Invierno con cortes de gas?
Energía

Las industrias entrerrianas siguen de cerca lo que sucede a nivel nacional con la provisión de gas a través de barcos de Gas Natural Licuado (GNL) para el invierno. Ante la mayor demanda doméstica, en días fríos, se pueden restringir los servicios a la industria o al GNC. Para evitar esto, la Argentina debe comprar como mínimo 56 barcos de GNL en un contexto de precios internacionales por las nubes. Hasta el momento, se aseguró 20 unidades.


El contexto internacional de la invasión de Rusia a Ucrania generó la suba de precios internacionales de los productos afectados por la guerra, principalmente cereales y energía. Esto complica a la Argentina porque por falta de inversiones sumadas a las políticas ineficaces en las últimas décadas, el país perdió su soberanía energética. Esto generó que en los últimos inviernos se deba recurrir a la importación de barcos de GNL para garantizar el servicio de gas. 

Al parecer, el suministro de Bolivia parece estar garantizado a partir de la firma de un convenio entre ambos países el mes pasado. Pero de los 56 barcos de GNL comprados en el 2021, hasta principios de abril sólo se habían comprado 8 barcos. Luego, se sumaron otros 12 barcos a fin de mes, por los que se pagaron 30 dólares el millón de BTU.

Como se observa en los gráficos, la demanda de gas en la Argentina está condicionada por el factor climático. “El problema de la demanda en la Argentina es que el consumo alto se da por picos, que suceden –obviamente- los días más fríos”, aseguran los especialistas.

“En la Secretaría de Energía de la Nación aseguraron que en Entre Ríos va a haber gas. Eso nos marcan desde Nación. En inviernos muy crudos se pueden cortar los contratos interrumpibles -por algo son así- pero no se van a dar cortes en las casas, sino que se piensa en el sector de industria o GNC”, afirman desde el gobierno de Entre Ríos.

“Es un contexto complejo. Algunos analistas hablan de un sobrecosto de 6.000 millones de dólares para el país, justificado por el precio del aumento de la energía. Pero falta ver cómo se va a comportar Europa en los meses estivales, si aumentarán o no su stock ante el escenario de guerra entre Rusia y Ucrania”, asegura Alberto Gutiérrez de Redengas.

Como antecedente, vale recordar que, en inviernos anteriores, se han cortado el suministro para centrales de generación de energía, industrias y grandes consumidores como aeropuertos y shoppings. Por eso este año, no es descabellado que se enciendan algunas luces de alarma.

Entre Ríos y Santa Fe tienen provisión de la red que viene de Neuquén, desde el norte y del sistema de gas inyectado por barcos de GNL de Zárate. Nuestra provincia cuenta con un solo ingreso por el Río Paraná a la altura de Aldea Brasilera, en un tramo que depende de TGN. La provincia tiene la infraestructura, a través de una empresa del Estado (Compañía Entrerriana de Gas) que le da la concesión a las empresas autorizadas para operar el servicio, como son TGN y Gasnea.



Las tarifas y su impacto

Con el precio de las tarifas muy por debajo de los costos de producción y transporte del gas, es complejo exigirles a las empresas que inviertan en el desarrollo de nuevas redes y gasoductos. En muchos casos, los gobiernos provinciales cumplen con ese rol, para poder extender el servicio en sus territorios.

Por distintas razones, desde abril de 2019 a la fecha, no hubo aumentos en el precio del gas para los usuarios. Esto en el contexto inflacionario argentino implica que sea el Estado el que deba cubrir a través de subsidios el costo real de la energía. 

Hoy la industria está negociando contratos con valores más cercanos al precio de mercado, aunque al doble de lo que se pagaba el año pasado. Las petroleras (YPF, PAE, TotalEnergies, Tecpetrol, Wintershall Dea, Pluspetrol y CGC, entre otras) aumentan su producción, aunque con limitantes en infraestructura.

“Todos los inviernos hay problemas de energía. Este no es el primero ni va a ser el último hasta que se hagan todas las obras de infraestructura y se sinceren todos los mecanismos de precios necesarios para que el mercado funcione de manera regular”, asegura Alberto Gutiérrez.




El tan ansiado gasoducto a Vaca Muerta

En el invierno de 2021, el gasoducto Centro Oeste (Transportadora Gas del Norte) ya funcionó al 100% de sus posibilidades. Según los expertos, esto genera que no se produzca más gas en Vaca Muerta por la imposibilidad de evacuar ese gas.
En este contexto, se dio a conocer la noticia del comienzo de la construcción del gasoducto “Néstor Kirchner” y encendió algunas esperanzas.
La idea de construir un gasoducto que conecte la localidad neuquina de Tratayén con la localidad bonaerense de Salliqueló es una de las soluciones a este problema. Publicada en marzo de 2019 por la gestión anterior, nunca se pudo concretar la licitación que, prórroga tras prórroga fue anunciada para mayo. Si se toman como referencia los plazos de construcción del Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA), es difícil creer que en esta oportunidad tendremos el sistema funcionando para el próximo invierno: la experiencia del noreste, nos recuerda que se anunció en 2007, se inició en febrero del 2015 y aun hoy está en construcción. 


Algunas deudas

Según los informes presentados por la empresa estatal IEASA (Integración Energética Argentina Sociedad Anónima), las distribuidoras le deben 1.500 millones de pesos. Esta empresa es la que debe comprar los barcos de GNL a proveedores internacionales y asegurar el pago en efectivo para que haya desembarco.

“Desde abril de 2019 a 2023 hubo un aumento autorizado por el gobierno del 50%, con una inflación en ese período del 200% como mínimo. Sucede algo similar con las distribuidoras eléctricas con CAMESSA, con medidas oficiales que llevan a que las empresas deban endeudarse con el Estado”, aseguran las mismas. Este escenario genera también un reclamo por vía administrativa por compensaciones ante el congelamiento, que en muchos casos terminan en juicios al Estado.

La deuda de las distribuidoras suma 14.974 millones de pesos. Según publica el sitio especializado en energía EconoJournal, el mayor deudor es Metrogas, distribuidora propiedad de YPF que a su vez es controlada por el Estado Nacional. La compañía que opera en el Área Metropolitana de Buenos Aires le debe a IEASA 5.269 millones de pesos, monto equivalente al 150% de lo que IEASA le facturó a lo largo del año pasado.

En segundo lugar, se ubica Camuzzi Gas del Sur con una deuda de 5.258 millones de pesos, aunque en este caso representa solo el 33% de lo que IEASA le facturó en 2021. El rojo acumulado por Metrogas y Camuzzi Gas del Sur equivale al 70% de todo lo que las distribuidoras le deben a IEASA.

El tercer lugar en el ranking de deudores lo ocupa Naturgy con 1.742 millones, cifra equivalente al 37% de lo que le facturó IEASA en 2021. Luego sigue Distrigas con 1.314 millones (el 160% de lo que le facturó IEASA el año pasado) y Camuzzi Gas Pampeana con 1.058 millones, apenas el 21% de lo que le facturó IEASA. Las cinco distribuidoras mencionadas acumulan el 97,7% de lo que se le debe a IEASA.

El fracaso de la clase política lo paga el ciudadano