Ingresos récord que no quedanen el campo
Campaña agrícola 21/22

Con el final de una nueva campaña agrícola se analizan los resultados. Los números dicen una cosa, pero la realidad otra. Así como fue récord la producción de trigo en Entre Ríos, también lo fue la facturación de los cereales en su conjunto por los altos precios internacionales, pero también sucedió con los costos e impuestos. En definitiva, la renta pasó de manos, el productor se queda mirando y la provincia empobreciéndose.

Mirar los números fríos que deja el año agrícola no explica lo que vive el productor cada día. Y ni siquiera se acerca. 

Cómo explicar que, en volúmenes de granos, la campaña fue bastante buena, a pesar de las pérdidas millonarias que tuvo el maíz. Que todos los insumos, agroquímicos y fertilizantes comenzaron en julio de 2021 a un precio y que tres meses después trepaban –en dólares- a precios nunca antes vistos. Que la sequía de diciembre y enero afectó al maíz, pero que la soja se recuperaría mejor de lo previsto y se cosechó en un escenario complejo, donde la falta de gasoil -conseguiéndolo a precios exorbitantes- fue la constante.

Como todos los años, explicar lo que pasa en el campo y las producciones agropecuarias, es un desafío. Como todo lo referido a la supervivencia de productores, emprendedores y empresas en general, en Argentina.


11% Campaña 21/22

6.981.740 T
Volumen total de
la producción en ER

55% Precio por T

en $ Argentinos

$ 36.772

27% Precio por T en U$s

$ 301,6

- 10% Campaña 21/22

3.100 Kg/Ha
Rendimiento
total por Has.

71% Valor de la producción

total en millones

de $ Arg

$ 256.732

41% Valor de la producción

total en

millones de U$s

$ 2.105

Números fríos

La producción total de granos finalizó con 6.981.140 toneladas que se produjeron en 2.251.700 hectáreas sembradas. Comparada con el año anterior, la producción creció un 11% en Entre Ríos y arroja un promedio de 3.100 Kg por hectárea. 

El valor de esa producción la calculamos, como todos los años, con los precios de cada uno de los cereales al final de su ciclo de cosecha, tanto en pesos como en dólares. La sumatoria de todas esas toneladas producidas en Entre Ríos, arroja un valor de la producción de $256.732 millones, o pasado a dólares oficiales, estaríamos hablando de U$S 2.105,5 millones. Medida en pesos, la presente campaña dejó un 71% más que la anterior, pero medida en dólares, el incremento interanual fue del 41% y es la más alta de los últimos 15 años. El valor total más alto anterior, fue en la campaña 2012/2013, cuando con 1 millón menos de toneladas se lograron valores de casi 1.650 millones de dólares. 

También el récord en el valor de los granos es en el precio total por tonelada. Medida en dólares, la tonelada producida este año en Entre Ríos se ubicó en los U$S301,60 e implicó un crecimiento del 27% en relación al valor del año pasado. El monto más alto que se había obtenido en Entre Ríos fue en la campaña 20102/2013, cuando el valor de la tonelada se estableció en U$S267,05. 

Trigo récord

Como lo indica el informe del SIBER de la Bolsa de Cereales de Entre ríos, el ciclo 2021/22 presentó una leve reducción de la superficie en trigo del 1%, pero así mismo fue la segunda más importante de los últimos 20 años luego de lo registrado en el ciclo anterior, llegando a las 518.000 hectáreas sembradas con el cereal. Es importante destacar que las condiciones climáticas durante el desarrollo del cultivo fueron muy favorables, lo cual posibilitó lograr el tercer mejor rendimiento promedio provincial en los últimos 22 años, con un crecimiento del 40% comparado con el año anterior, alcanzando un rinde promedio de 3.649 Kg/Ha y una producción total de 1.890.320 toneladas. 


La combinación de los factores (gran superficie y altos rendimientos) fue la causa de un nuevo récord de producción de trigo, con un crecimiento interanual del 39% (533.220 t).

El principal departamento productor de trigo fue Paraná que tuvo una participación del 17 % de las toneladas totales. En segundo lugar, estuvieron Gualeguaychú y Victoria, con una contribución del 11% cada una. Es importante destacar que el rendimiento promedio de todos los departamentos se superó la barrera de los 3.000 kg/ha, con un valor máximo en Victoria con 4.450 kg/ha.

A nivel de lote, los rendimientos oscilaron entre 2.000 a 6.000 kg/ha. Los valores más bajos se asociaron a sitios con escasa fertilidad del suelo y bajos niveles de fertilización, aunque también hubo lotes afectados por heladas tardías.

Lino y colza completan el invierno

El otro cultivo de invierno fue el lino, otrora referente en nuestra provincia. El área dedicada a la siembra de la oleaginosa en el ciclo 2020/21 tuvo una caída interanual del 11% y totalizó 8.400 hectáreas. El rendimiento promedio provincial registró un incremento del 23% en relación al año pasado y se ubicó en el orden de las 1.079 toneladas por hectárea. La producción experimentó un aumento interanual del 9% y fue de 9.065 toneladas. Cabe mencionar que es la más alta de los últimos cinco años, aunque se mantiene en un nivel muy bajo debido a que no logra superar la barrera de las 10.000 t. La más alta de los últimos 22 años fue en el ciclo 2009/2010, donde se produjeron 48.771 toneladas. 



La producción de lino se concentró en tres departamentos (Nogoyá 25%, La Paz 18% y Villaguay 12%) que en conjunto abarcaron el 55 % de las toneladas totales.

Por último, la colza se hizo fuerte como alternativa de invierno y experimentó una expansión de la superficie implantada del 59% respecto al ciclo anterior con 9.550 hectáreas sembradas. Es importante destacar que el rendimiento promedio provincial fue el más elevado de los últimos 10 años y registró un incremento interanual del 74 % ubicándose en los 1.784 Kg/Ha. De esta manera, la producción de colza tuvo un aumento interanual del 243 % llegando a las 17.575 toneladas.



El principal departamento productor de colza fue Victoria, ya que concentró el 56 % del área implantada y el 58 % del total de las toneladas de la provincia. El segundo lugar, pero muy distante, correspondió a Gualeguay, que participó del 15 % de la superficie cultivada y del 16 % de la producción.

¿Vuelve el girasol?

De acuerdo a lo informado por el SIBER de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, el área con girasol en Entre Ríos experimentó una expansión del 75 %, lo cual significó volver a romper la barrera de las 10.000 hectáreas sembradas y llegar a 10.300 totales. Hacía una década exacta que no sucedía eso. La oleaginosa llegó a tener 72.695 hectáreas dedicadas en Entre Ríos en el año 2007/2008, pero la presencia cada vez mayor de palomas y los precios internacionales bajo sumados a los altos costos de los insumos, llevaron al cultivo hasta casi desaparecer de los campos entrerrianos en la campaña 2015/2016, cuando solo se produjeron 500 hectáreas.

El rendimiento promedio del girasol tuvo una caída interanual del 24% y se ubicó en los 1.695 Kg/Ha. Pero la mayor superficie destinada hizo crecer la producción total de la oleaginosa, que experimentó un incremento interanual del 32% y totalizó 17.455 toneladas. El departamento La Paz se destacó del resto, ya que abarcó el 48% del área implantada y de las toneladas totales.

La decepción del maíz

Si vamos al maíz, en lo que respecta a la siembra temprana o maíz de primera, el ciclo 2021/22 registró un incremento interanual del 16% y representó el 91 % de la superficie total implantada con el cereal que fue de 509.700 hectáreas.

El efecto de “La Niña”, cuyo epicentro fue en el mes de diciembre, obligó a los productores a incrementar el área destinada al consumo animal directo (elaboración de silos planta entera o bien la cosecha como grano húmedo). 

El rendimiento promedio provincial del maíz de primera registró una caída interanual del 37% y se ubicó tan solo en los 3.217 Kg/Ha y arrojó una producción total de maíz de primera de 1.438.795 toneladas. Durante el desarrollo de este informe todavía se está comenzando a cosechar el maíz de segunda, con mejores resultados que el de primera, y que dejarían una producción total superior a las 1.780.000 toneladas y un rendimiento provincial total que apenas podría alcanzar los 3.500 kg/hectárea. 

Las zonas oeste y sur de Entre Ríos abarcaron el 75 % de la producción de maíz de primera (departamentos Diamante, Nogoyá, Paraná, Victoria, Gualeguay, Gualeguaychú, Tala y Uruguay). Solamente los departamentos Diamante y Gualeguay tuvieron rendimientos que en promedio lograron superar la barrera de los 4.000 kg/ha, mientras que los valores más bajos (inferiores a 2.500 kg/ha) se registraron en San Salvador y Uruguay.

Arroz y otro buen año

La superficie destinada a la siembra de arroz registró un incremento interanual del 2% y llegó a las 65.000 hectáreas sembradas. Cabe destacar que, en los dos últimos ciclos agrícolas, el cereal ha ampliado su área, luego de haber experimentado cinco años consecutivos de una retracción de su superficie.

El escenario climático del verano (que estuvo bajo la influencia de un evento “La Niña”), resultó muy favorable al cultivo, a pesar de haber ocasionado la pérdida de 2.000 ha por problemas de riego en los departamentos: Concordia, Federación, Federal, Feliciano y La Paz. El rendimiento promedio provincial se posicionó en 7.931 kg/ha y es el máximo registro de los últimos 22 años y en relación al ciclo 2020/21 (segundo más alto), tuvo una variación interanual del 3%. La producción total de arroz logró un incremento interanual del 2% y totalizó 499.670 toneladas.

La mayor producción de arroz que tuvo Entre Ríos fue en la campaña 2010/2011, cuando se hicieron 712.217 toneladas en 99.608 hectáreas.

El principal departamento productor de arroz fue Villaguay y abarcó el 29% del área implantada y el 33% de la producción total. El segundo lugar lo ocupó el departamento San Salvador con una participación del 16% en el área y del 17% en la producción.

El evento denominado “La Niña” es el escenario que más beneficia al cereal, aunque es importante destacar que en este ciclo ocasionó serias dificultades en el riego (fundamentalmente en los departamentos Federación y La Paz), ya que las escasas precipitaciones del mes de diciembre, asociada a la elevada evapotranspiración, junto con la bajante del río Paraná y la faltante de agua en las represas obligó a los productores a abandonar el riego de hectáreas sembradas; también, en lotes puntuales hubo problemas en la implantación, lo cual repercutió en una densidad de plantas insuficiente para alcanzar el rendimiento potencial. No obstante, en el resto del área donde los productores lograron mantener un riego adecuado, se obtuvieron elevados rendimientos favorecidos por los altos niveles de radiación solar y las elevadas temperaturas durante el llenado de la panoja.

Soja, mejor de lo esperado

La superficie de soja en el ciclo 2021/22 experimentó un leve retroceso del 1% y totalizó 1.059.600 hectáreas sembradas. El rendimiento promedio provincial experimentó un crecimiento interanual del 35% y se ubicó en las 2.375 toneladas por hectárea. Con esos números de hectáreas y promedio, obtenemos la producción total que llegó a las 2.511.680 toneladas, que significan un crecimiento interanual del 36% lo cual es lógico, ya que no hubo una variación significativa en el área implantada, pero sí un alza importante en el rendimiento.

El sector Sur (departamentos Gualeguay, Gualeguaychú, Tala y Uruguay) registró el rendimiento promedio más alto con 2.858 kg/ha, ya que fue la región con mayor precipitación en el bimestre enero-febrero. 

Por último, según lo reportado por el Sistema de Información de Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), el avance de cosecha de sorgo sobre las 70.700 ha se ubicó a mediados de julio en un 89 %, con un rendimiento promedio provincial de 3.800 kg/ha. Con este rendimiento la producción total alcanzaría 269.000 t, 37% menos que la campaña anterior. En principio esta menor producción estaría explicada por una disminución en la superficie sembrada, ya que el rinde se mantiene cercano al obtenido en el ciclo 2020/21.

Rotación satisfactoria

Después de varios años donde la soja representaba el principal cultivo en Entre Ríos y había desplazado al resto de cereales y oleaginosas a volúmenes marginales, nuevamente en esta campaña la tendencia sigue revirtiéndose. Si bien la soja explica el 48% del área implantada, solo participa en el 29% de la producción total de granos de Entre Ríos.

El maíz es el cultivo estratégico para la provincia, ya que es la base para los alimentos balanceados que se transforman en proteína animal (ganado bovino, porcino y pollos). Desde la campaña 2015/2016 la superficie se ha ido recuperando y este año ya representó el 19% del total de hectáreas sembradas y fue, nuevamente y a pesar de los bajos rendimientos, el mayor aporte de toneladas totales con una de cada tres toneladas producidas, alcanzando el 34% del total.

El trigo también sostuvo el crecimiento que se viene dando desde 2016 y aportó el 24% del total de hectáreas y el 22% de las toneladas producidas. Mientras el sorgo se mantiene estable, el arroz con el 3% del área utilizada, aporta el 8% de los granos totales producidos. 

La realidad difiere de los números

En un país normal y con estos números, el sector agropecuario impulsaría rápidamente el crecimiento de su sector y de toda la región en la cual interviene. Se produciría una actualización de las maquinarias utilizadas, se ampliarían las capacidades de almacenamiento con nuevos silos, se incorporaría tecnología para eficientizar procesos y mejorar el cuidado del medio ambiente y se verían inversiones constantes que impulsarían otros sectores de la economía, como sucedió entre 2004 y 2007.

Pero esto no sucede. Porque todas estas mejoras que se logran año tras año nunca quedan en la región. A través de las retenciones y la altísima presión fiscal por parte de los gobiernos, todos esos recursos se transfieren a la Nación. Ni por asomo retornan a Entre Ríos esos montos. 


La destrucción y falta de mantenimiento de la red vial primaria es un pálido reflejo del mal estado de los caminos secundarios y terciarios. Transitar por los senderos de la producción es un desafío en los días buenos y una imposibilidad cuando llueve. 

Pensar en telecomunicaciones y conectividad fuera de las grandes ciudades es otra quimera. Cuando las reglamentaciones dictan la necesidad de confeccionar formularios on line para transitar o mover cereales o animales de un campo a otro, la falta de señal en los teléfonos lo imposibilita. 


El campo sigue siendo el principal motor de la economía de Entre Ríos. Por lejos. Sin embargo, las autoridades parecen ignorarlo y no mueven un solo dedo para defender o recuperar los recursos que transfiere Entre Ríos año tras año. 

Eso explica gran parte del empobrecimiento constante que estamos teniendo, en lo económico y en lo social. 

Educación superior
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