“Hoy, la Justicia como está, no es una herramienta para resolver conflictos”
Colegio de Abogados de Entre Ríos

Mientras se produce un cambio tecnológico que amenaza a la profesión en los términos históricos que la conocemos, los abogados se debaten entre asesorar correctamente a sus clientes y una Justicia que cada vez cumple menos su rol, con tiempos y costos impredecibles. La pandemia agravó la situación y dejó a la luz todas las fallas del sistema más caro e ineficiente del Estado.

Alejandro Canavesio es el presidente del Colegio de Abogados de Entre Ríos y habló con “X-Más” de los dos principales temas que debe afrontar hoy la matrícula. El primero, es el habitual y el que todos los días sufren los matriculados, el ejercicio de su trabajo y la interrelación con el Poder Judicial; el segundo, está menos claro entre los profesionales y muchos todavía no se han percatado: el cambio y el avance de nuevas tecnologías garantizan un cambio rotundo en la profesión para los próximos años y para quienes no lo entiendan, podrían quedar fuera del sistema.

¿Cómo está afectando la pandemia al ejercicio de la profesión?

Con la pandemia y la nueva forma de trabajar se descubren las deficiencias que teníamos pero que no eran tan palpables: la mala conectividad que tenemos en el territorio provincial. Hace dos gobiernos atrás se extendió una red de fibra óptica subterránea que prometía poner a la provincia en la vanguardia de la conectividad. Yo me pregunto, ¿dónde quedó y por qué no la utilizamos? Hoy no podemos hablar de cambios de plataformas y eficiencia de la virtualidad hasta que no tengamos una verdadera conectividad en todos lados. Seguiremos siendo dependientes de ir a Tribunales o a cada juzgado.

Algunas cosas se han implementado, a pesar de la falta de conectividad general. 

Es como todo, al principio con resistencias y las normales autodefensas que tenemos todos ante los cambios. Pero con la pandemia estamos forzados a profundizar la transformación digital. Existe la pandemia. Existe la necesidad de aislamiento y distanciamiento social. Existen los protocolos y tendremos que aprender a convivir con todo eso. En Entre Ríos fuimos pioneros en establecer a la profesión como servicio esencial y al mes y doce días desde la declaración de cuarentena pudimos habilitar las primeras actividades para poco tiempo después seguir con las que nos faltaban. Es indiscutible que algunas pruebas y trámites deben hacerse de manera presencial, pero en el resto debemos adaptarnos. 

Una cosa es el ejercicio de la profesión y otra muy distinta es Tribunales, destino final del trabajo de los abogados. 

Sí. Por suerte ahora se dispuso que no habrá más recesos extraordinarios por pandemia en Entre Ríos. La cantidad de días inhábiles judiciales en el presente año es inaudito. Al 30 de septiembre (día 274 del año) llevamos solamente 97 días hábiles judiciales en Paraná, 98 en Gualeguaychú, 99 en Colón y 105 días hábiles en Diamante, por tomar algunos ejemplos. 

La situación de pandemia y los pocos días trabajados por la Justicia no fue excusa para suspender la tradicional Feria de Julio en el Poder Judicial entrerriano. 

Nuestra posición fue clara y pública, pidiéndole al Superior Tribunal que trasladara la Feria al 21 de diciembre y utilice esos días antes de las fiestas –como hace todos los años-. Pero no dieron lugar a nuestra solicitud y la Feria se hizo. La concepción original de la Feria Judicial no era para vacaciones. Se ideó para que los juzgados se pongan al día con sus causas y los abogados no presenten nuevos trámites. Ese momento lo tomábamos los abogados para nuestras vacaciones al no poder presentar nada. Pero con el tiempo se desvirtuó. No sé si habrá que discutir derechos no escritos sobre feria sí o feria no. Lo cierto es que este año necesitábamos una mayor celeridad por todo el tiempo perdido en el año. 

La celeridad se reclama en particular ante esta situación y la cantidad de días inhábiles que ha habido, pero en general, ¿la sociedad cada vez descree más e intenta evitar llegar a Tribunales? 

Hoy, la Justicia tradicional no es una herramienta eficiente para resolver conflictos. Las estadísticas del Instituto de Mediación son contundentes en este sentido. El sistema de mediación está vigente en nuestra provincia desde hace una década aproximadamente y es un paso obligatorio antes de un proceso de judicialización. Bueno, de todo lo que llega a mediación, solo el 30% avanza a tribunales. 7 de cada 10 casos se resuelven con negociación en esa etapa y se liberan los Juzgados Civiles y Comerciales. A la gente le asusta ingresar al sistema judicial por la imprevisibilidad de tiempos y costos que puede tener una causa. Se sabe cuándo empieza un juicio, pero nunca cuándo va a terminar.

Este dato que aporta el presidente del Colegio de Abogados de Entre Ríos es determinante para entender la ineficiencia del Poder Judicial entrerriano. En un razonamiento rápido y propio de legos, podemos deducir que si hace 10 años que existe el sistema de mediación y éste resuelve casi el 70% de los conflictos antes que lleguen a Tribunales, el Poder Judicial ha trabajado en la última década con un 30% de la carga habitual que tenía antes de la mediación. Por consiguiente, en los años subsiguientes a la implementación del sistema, habría podido trabajar más holgadamente y achicado los tiempos para la resolución de conflictos. Con 10 años acumulados, el servicio de justicia debería ya estar al día. Sin embargo, y a pesar de que los presupuestos siguen incrementándose para el proceso de Justicia, la situación es exactamente igual o peor que antes de implementarse la Mediación. ¿Por qué sucede esto? ¿Cuándo hablaremos y exigiremos verdaderamente “eficiencia”, al servicio más caro que presta el Estado provincial? 

¿Por estas causas es que también están apareciendo nuevas formas de resolver los conflictos sin llegar a tribunales, y ahora ya con el aval del Código Civil?

Efectivamente, la mediación y el arbitraje son instrumentos a los que el Código Civil les ha brindado nuevas herramientas para la resolución de conflictos. No sé si es un paso hacia una justicia privada que sea más eficiente, pero les permite a las personas resolver fehacientemente sus problemas dándole previsibilidad en los aspectos más importantes: tiempos, costos y legalidad. 

¿Son herramientas de posible aplicación en las actuales circunstancias? ¿Cuánto entienden y conocen los abogados de estos cambios?

Es una herramienta nueva, que deben conocer y entender la gente y los propios profesionales. En Paraná se está creando un Instituto con profesionales de renombre en la región que la están proponiendo. A título personal, y desde la visión de quienes trabajamos en el sector privado donde se busca resolver los conflictos lo más rápidamente posible a través de una negociación, creo que será un muy buen instrumento. 

La Mediación y el Arbitraje no son cosas nuevas y van a costar entenderse. Pero, ¿qué pasa con las verdaderas nuevas tecnologías que aparecen y avanzan a pasos muy rápidos, como la firma digital, los contratos inteligentes o la misma tecnología de blockchain?

En el corto plazo y en la región, la profesión no está amenazada. En el largo plazo, sí. Ya se están viendo sistemas informatizados o plataformas virtuales de resolución de conflictos, que más tarde o más temprano llegarán. Pero no somos primer mundo. Todavía el rol del abogado es determinante. Nosotros hablamos de “sin abogados no hay justicia”, porque es así. Por eso, en el corto plazo la profesión tal cual como la conocemos, seguirá funcionando como hasta ahora. Pero no podemos dejar de mirar estas innovaciones que están apareciendo y nos van a alcanzar. Estamos trabajando con la Federación Argentina de Colegios de Abogados (FACA) para aprender de estos temas. 

¿Cuánto conocen los abogados matriculados de estos temas?

La matrícula, en general, conoce poco de estos temas y ese es el rol de los dirigentes. Hay que incrementar e incentivar la capacitación hacia afuera. Incluso más allá de los temas del día a día. Es un objetivo proyectado para el año próximo. La firma digital es un ejemplo de lo que estamos trabajando. Todos vamos a estar interrelacionados, interconectados y nos vamos a manejar con las nuevas tecnologías que vienen. Y vamos a tener que entenderlas bien para nuestra protección, resguardo y conocimiento… sobre todo conocimiento. 

99 edificios que cambiaron la ciudad de Santa Fe