Hospital de la Baxada ¿La historia de nunca acabar?
Inversiones en salud

Con un 90% de las obras finalizadas, el hospital de la Baxada “Teresa Ratto” de Paraná fue la rueda de auxilio a la que acudió el gobierno provincial para dar una respuesta sanitaria ante la pandemia del COVID 19. Luego de cuatro años de parate, la Provincia decidió invertir 37 millones de pesos para garantizar la atención a pacientes con coronavirus. Objetivo cumplido, ¿y ahora?

Por Sebastián Martínez. Periodista y Lic. en Comunicación

La historia del Hospital de la Baxada no es tan diferente a lo que vemos a diario en la realidad argentina. 

Se licitó en 2011 con un plazo de ejecución de 24 meses y un presupuesto de casi $200 millones. Pero no se terminó a fines del 2013 o principios de 2014 como estaba proyectado. Tampoco antes del cambio de gobierno de 2015. Luego, durante la gestión macrista se frenó todo y los contratos pasaron “a revisión”. Más adelante hubo un acuerdo para que todo continúe, pero los fondos llegaron a cuentagotas y la obra solo avanzó hasta un 90 o 95% de finalización. En este contexto, los consultorios comenzaron a funcionar a muy buen ritmo, hasta que la llegada de la pandemia cambió todo.

Los años del macrismo en el poder nacional transcurrieron con la obra sin terminar, el hospital en funcionamiento con los consultorios y una nebulosa jurídica sobre qué podía hacer la Provincia al respecto. Durante ese primer mandato, Gustavo Bordet pidió a PAMI que termine la obra o que la ceda a la provincia. Pero nada de eso sucedió.

En los primeros meses de 2020, el hospital tenía en funcionamiento consultorios externos en todas las especialidades: desde clínicos, rehabilitación, neurología, hasta otorrinolaringología, dermatología, gastroenterología, odontología, pediatría, ginecología, laboratorios y cardiología, entre otros. De los pacientes que asistían, sólo el 20% eran afiliados de PAMI. Otro 10% eran de otras obras sociales y el 70% eran personas sin cobertura social. Mediante convenios, se les cobraba una suma fija al PAMI, las prestaciones a cada obra social y el resto se financiaba con fondos provinciales que pagaba por cada una de esas consultas, mediante un sistema similar al de las cápitas. 

Un dato llamativo es lo que sucede hasta hoy con el IOSPER, la obra social de los trabajadores activos y pasivos de la provincia, que nunca aceptó al Hospital de la Baxada como prestador.

En la actualidad, el nosocomio funciona con la figura de una Sociedad de Estado. Lo hace desde la sanción de un Decreto Provincial en el año 2015. En 2016 trabajaban en el hospital 120 personas, de las 700 que necesitan para funcionar en su plenitud. Hoy, con toda la atención destinada a los sectores COVID, los empleados son unos 290.


Pandemia y cambios

Con las obras por finalizar y el hospital funcionando parcialmente, la pandemia del COVID 19 llegó para cambiar todo. El gobierno provincial se decidió a tomar el toro por las astas y a avanzar en la concreción de obras y reformas para poder responder mejor ante la creciente demanda de atención que planteaba el coronavirus. Se dejaron dudas en relación al rol del PAMI –hasta hoy dueño de la obra- y se destinaron cerca de 37 millones de pesos para optimizar espacios.

Así, el sector de Guardia se reconvirtió en Terapia Intensiva: pasó de 8 camas a 18 unidades con oxígeno; se hicieron nuevos caminos internos y espacios de circulación para garantizar los protocolos de seguridad e higiene; se avanzó en el primer piso de internación y se terminaron las habitaciones. Aún quedan pendientes las cocinas y las habitaciones para los profesionales médicos. 

Según la necesidad de funcionamiento se les dio prioridad a unos sectores sobre otros. Por ejemplo: no se habilitaron los quirófanos, pero si todos los laboratorios. Sé postergó el sector para ambulancias, pero quedó operativo el playón para la logística de los tubos de oxígeno. 

Obvio que los cambios en los tiempos de obras proyectadas generaron también problemas en ciertas infraestructuras que estuvieron instaladas por muchos años, pero sin utilizarse. Eso sucedió con el sistema de calderas, que cuenta con tres unidades, que cuando se pusieron en funcionamiento rompieron varios caños que, ante el desgaste por el paso del tiempo, no soportaron la presión del agua. En este contexto, hubo un incidente que tuvo bastante gravedad: la rotura de un cabezal de cierre de una de las calderas hizo que 12.000 litros de agua cayeran tipo cascada desde el primer piso a la planta baja. Algunos de esos daños, están aún a la vista.

Con estos condicionantes, el hospital pudo ser una rueda de auxilio al sistema de salud provincial en la emergencia por el COVID 19. Se intensificaron la cantidad de camas de Unidad de Terapia Intensiva (UTI) y en Entre Ríos se pudo garantizar la atención de la salud en el pico de los casos. Para eso, el Hospital de la Baxada tuvo un rol central: se destinó toda su estructura para casos de COVID, pero se dejó de lado el funcionamiento de los consultorios externos. ¿Dónde se realizan esas consultas en la actualidad? Es una pregunta que no encuentra respuestas certeras.

Al presente faltan unos 150 millones de pesos para finalizar las obras civiles. No parece un número inalcanzable cuando el principal efector de la provincia, el Hospital San Martín, supone una inversión mensual de 180 millones de pesos para su funcionamiento.

De las 150 camas en total, hoy hay 120 disponibles para COVID 19 y otros 18 lugares en UTI. Hay una infraestructura acorde a estos tiempos, pero aún falta sumar personal. Por esto, los servicios de comida y de limpieza de todo el hospital se encuentran tercerizados. De todas formas, si se consiguen los fondos para finalizar obras civiles se deberá triplicar la inversión en personal que garantice un óptimo servicio. La discusión termina siendo siempre una cuestión de números. Y de prioridades.

La traba presupuestaria

Entre Ríos tuvo un 2020 atípico en cuanto a manejo de fondos. Con una caída de la recaudación a partir de abril pasado, en los últimos meses del año pudo recomponer la situación con la ayuda de los giros de Nación a las Provincias. Sin aumentar sueldos ni convocar a paritarias, Entre Ríos cerró el año con un leve superávit, pero en default con acreedores externos.

Luego de acordar el pago de la deuda, con algunas quitas y diferimiento de plazos, en el primer trimestre del año debe atender varios problemas pospuestos por la pandemia. El primero de ellos, la cuestión salarial.

En este marco, al Hospital de la Baxada le faltan solo 180 millones de pesos para obras civiles y, como dijimos antes, los fondos correspondientes para triplicar su planta de recursos humanos. Pero eso no sucederá este año, al menos si vemos la Ley de Presupuesto provincial: pasó de casi 262 millones de pesos en 2020 a sólo 212 millones en 2021. A primera vista, parece demasiado poco, comparado con los 2.300 millones de pesos anuales para el Hospital San Martín.

Si vemos todo el presupuesto provincial de Salud para este año y lo comparamos con el 2020 aparecen algunos datos interesantes. Si bien el del año pasado fue diseñado antes de la aparición de la pandemia (a fines del 2019), el del presente año ya tuvo ese condicionante durante el debate legislativo.

Hecha esta aclaración, si analizamos los dos primeros ítems relacionados a salud en los gastos por función vemos que en Medicina Preventiva la suba fue sólo del 25%, por debajo de la inflación proyectada, que según el propio Presupuesto es del 29% anual. En Medicina Asistencial, los fondos para el 2021 se incrementaron en un 31% y en Administración de la Salud se observa el gran salto: de 2.179 millones de pesos en 2020 se pasa a 4.983 millones para el 2021, un 129% más. Todos estos datos surgen de sumar los fondos del Tesoro Provincial y los de Otras Fuentes que incluyen fondos nacionales o asignados por ley a determinado programa.

Cabe aclarar que la comparación entre el proyectado para el año del inicio de la pandemia y para este es bastante cercana a lo que pasa en la realidad, ya que la Provincia ejecutó un 97% de lo presupuestado en 2020.

De esta rápida recorrida por los números del hospital de la Baxada y de su breve historia, surgen algunas preguntas para las cuales no encontramos respuestas: ¿Cuándo será habilitado en su totalidad?, ¿por qué el gobierno de la provincia esperó 4 años para involucrarse e invertir en la finalización de la obra?, ¿por qué la mayor obra social provincial no lo reconoce como prestador? 

Desinversión constante en salud 

Si consideramos las inversiones del gobierno de Entre Ríos en Bienes de Uso destinados a Salud vemos como, a precios constantes, no cambia mucho el panorama pese a la pandemia. Del pico de 992 millones de pesos invertidos en el año 2013, baja a 580 en el 2015, 498 millones en 2019 y 515 millones de pesos en el 2020, el año de la pandemia. Según este gráfico, basado en datos oficiales, para el 2021 se proyectan sólo 408 millones de pesos (Gráfico 1).


Si tomamos el informe realizado por una consultora privada, encargado por la sede local de la Cámara Argentina de la Construcción, que compara presupuestos y ejecuciones de obra pública entre el 2009 y el 2019, también se observa cómo los fondos destinados a salud fueron cayendo con el paso de los años y con un porcentaje de ejecución presupuestaria de apenas el 40% sobre lo Presupuestado.

De estos fondos, el 51% va para ampliación y remodelación; el 28% para reparación y mantenimiento y el 21% para obra nueva. Si tomamos el trienio 2012-2014 nos da un promedio de 844 millones de pesos invertidos en obras para salud. Si lo comparamos con el período 2017-2019, últimos años de la primera gestión de Bordet, el promedio baja a 482 millones de pesos. Una disminución considerable que se traduce en menos obras y en un servicio de salud más deficitario (Gráfico 2).


Como vimos antes, las prioridades en inversión y destino de los fondos es algo que no se piensa cambiar por este año: menos de 500 millones de pesos destinados a este fin. Si consideramos el costo del m2 construido de una vivienda familiar, ese monto es el equivalente a no más de 400 m2 por mes. 

Demasiado poco esfuerzo monetario para un sistema de salud pública que mostró respuestas, pero que fue exigido al máximo.

Si la segunda ola de COVID genera en nuestra provincia lo que generó en otras partes del mundo, estaremos nuevamente de cara a un problema grave.

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Ingresos provinciales