Hay que estar loco para realizar inversiones productivas en Argentina
Germán Jorge, Presidente de DIMACO SA

Paraná. DIMACO es un distribuidor mayorista de materiales de la construcción para varias provincias del centro y norte del país.

 

Fue un año muy particular; después que inició la cuarentena y pudimos volver a operar, los corralones de la construcción trabajamos muy bien. Al no poder gastar el dinero en otras cuestiones y haber mayor nivel de subsidios del Estado, los corralones del interior de Entre Ríos y de Corrientes incrementaron el volumen de ventas. Por eso creció mucho la demanda de la bolsa de cemento. No pasó lo mismo con la obra pública, que cayó mucho y se reactivó recién un poco sobre el final del año.

Si bien vendimos a niveles similares del año pasado, por el clima social y todo lo que pasó con la pandemia, debemos hacer un balance apenas regular. En general, termina siendo algo mejor que 2019, donde la obra pública prácticamente se frenó a cero. También debemos sumar que hay una provisión deficiente en los insumos. Por ejemplo, hay stock de hierro grueso, que no tiene tanta demanda, pero faltante de hierro fino que es el más pedido en estos meses. La pandemia afectó mucho en la forma de trabajar. Hubo mayores costos, teletrabajo para todas las personas de riesgo o con hijos a cargo. Se complicó mucho la movilidad y el ingreso a algunas ciudades. 

En nuestro rubro prevemos que el 2021 va a ser un buen año, sobre todo impulsado por la obra pública. Vemos que la obra privada va a caer en los pequeños pueblos, pero va a crecer en las ciudades grandes, porque el costo de construcción está en valor dólar a un nivel muy bajo. Será un buen año para la construcción, con un 17,5% de crecimiento estimado.

Eso sí, estamos preocupados por la variación de precios. Nosotros estamos trabajando con un 5% de variaciones mensuales. Esto lo fijan las fábricas multinacionales. Luego, en la calle, es un poco más, porque al haber faltante se da una remarcación de algunos actores. Esta escasez de materiales acelera el proceso de cambio hacia otro tipo de tecnologías de construcción. En las grandes obras se está viendo, pero al pequeño albañil todavía le cuesta. 

En cuanto a capacitación, lo hacemos sobre la gestión de la empresa. Tenemos que aggiornarnos al nuevo tiempo. Las relaciones y la toma de decisiones van cambiando, y apostamos por la Economía de Comunión. También nos capacitamos en nuevos materiales, que casi siempre está a cargo de las fábricas que representamos. El año pasado hicimos una formación para empleados sobre manejo financiero, para evitar los problemas que continuamente tienen con bancos o mutuales.

A nivel general, el 2021 será un año difícil. Habrá crecimiento, pero será bajo y muy desparejo entre actividades. Algunos podrán crecer, pero no todos e incluso pueden seguir cayendo. No se ven condiciones para un crecimiento parejo y para todos. A ciertos sectores, como el turismo, le va a costar recuperarse.

Las principales preocupaciones en el corto plazo pasan por el tema social. Hay muchas complicaciones por los ingresos de las personas. No solo para los sectores más pobres sino también para los empleados registrados, que ven como pierden capacidad de consumo. En las empresas tenemos los problemas de la presión impositiva, mayores costos por la pandemia hacen que todos estemos muy apretados. Veo que a los trabajadores y a las clases más humildes se les está haciendo muy pesado. 

A futuro preocupa la pérdida de fuentes de trabajo. Realmente hay que estar loco para realizar inversiones productivas en la Argentina. Hay un desánimo general entre empresarios para reinvertir. Se ve al emprendedor como un especulador o un aprovechador. Si a esto le sumas que la actividad no da lo esperado, te ordeñan por todos lados y existe un riesgo muy alto, es muy complicado invertir en este país. Por ejemplo, si piensas en tomar a un nuevo empleado, debes pensar en doble indemnización y demás cuestiones, pasas a desconocer el pasivo oculto que le estás generando a tu empresa. 

Este panorama genera que se acentúe la concentración. Con semejante presión impositiva sumada a los altos costos financieros hacen que para funcionar necesites más rentabilidad. Y esto supone que queden menos jugadores, lo que genera más concentración.

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Antonio Bouzada, Presidente de Eriochem SA