Galpones aviares calentados con chip de madera
Biomasa

La invención se refiere a calefactor de aire limpio, destinado a la calefacción de galpones avícolas, alimentado a chip de madera de eucaliptus con una humedad menor al 30% y un costo 7 veces menor que el GLP. 

Por Elbio Woeffray. Socio Gerente de Meyco SRL

Hoy, la calefacción de los galpones avícolas se logra mediante campanas infrarrojas de combustión a Gas Licuado de Petróleo (GLP). Dichas campanas irradian calor mediante ondas infrarrojas que son emitidas por el cono de combustión y reflejadas por una campana superior. 

La radiación infrarroja se emite en longitudes de ondas largas que solo calientan los animales vivos. La calefacción por conducción y convección en estos equipos es muy pobre y solo se logra al cabo de un tiempo prolongado.  

De esta manera, para que los pollitos logren una temperatura óptima, deben ubicarse debajo de dicho cono de radiación, lo que provoca que dentro de un mismo galpón existan espacios con temperaturas deseadas, otros con niveles muy altos (incluso hasta 20 grados más de lo necesario), y otros donde las temperaturas se ubican por debajo de los niveles óptimos. La aletatoriedad de la temperatura está dada dependiendo exclusivamente por la posición de dichas campanas.

Esto trae como consecuencia que los animales deban estar en movimiento para encontrar zonas de confort para su temperatura optima. Situación similar se da con la cama (soporte biológico donde caminan las aves, generalmente cascara de arroz o viruta de madera). Dicho soporte biológico no recibe temperatura suficiente como para mantenerse seco y está expuesto a las excretas de los animales. La consecuencia directa son altos niveles de humedad, lo que produce la descomposición de la materia orgánica formando amoniaco en un primer paso, y luego ácido sulfúrico. 

Dichos gases y ácidos agreden la superficie plantar de las aves formando callos que dificultan el caminar de las aves, haciendo que deban estar mucho tiempo acostadas sobre la pechuga, malogrando la piel de esta parte del cuerpo. Así se desmerece mucho la estética del ave, trayendo una importante desventaja comercial. 

La cama en esas condiciones de humedad debe ser cambiada constantemente, con el costo consecuente que trae aparejado. 


GLP versus chips de madera

Las campanas que se utilizan para calentar los galpones usan como combustible el GLP que se provee a granel, en unos tanques para tal propósito. En el momento actual y desde hace 30 años, el costo del kg. de GLP es de 0,6 U$S, con un PCI de 11.000 kcal/kg, lo que da un valor de referencia de 54 U$S el millón de Kcal.  

Por otro lado, en nuestra provincia de Entre Ríos, existen 100.000 hectáreas plantadas de eucaliptus, que son elaboradas en rollos en un 40% del volumen total y el resto es chipeado en trozos de 1 cm de lado. Dichos chips tienen un PCI de 2.000 kcal/kg en media, con una humedad menor al 30%, y un costo en un radio de 500 km de 14 U$S/tn, lo que da un coste de 7 U$S el millón de kcal. 

Una cuenta básica y simple demuestra que el costo es 7 veces menor. 

En un ámbito como Entre Ríos, donde se dispone de 10.000 galpones factibles de ser modificados, y tomando en cuenta un consumo medio anual de 0,2 kg/ave de GLP, y una cantidad de gas consumido anual de 12.000 tn/GLP, el ahorro que se podría estar dando por simplemente reemplazar el combustible es del orden de los 100 millones de dólares. 

En cambio, al pellet de madera hay que fabricarlo mediante prensado y es más difícil de conseguir, pero tiene como ventaja su humedad muy baja, menor al 10 %, y un PCI de 4500 kcal/kg. El costo depende mucho de la distancia, pero oscila en los 100 U$S/tn, esto es 22 dólares el millón de kcal, todavía un 50% menos que el GLP 


 Objeto de la invención

Para lograr solucionar estos problemas, es que se debe cambiar radicalmente la forma de calefacción de los galpones avícolas, ya no por radiación localizada sino por aire caliente forzado, con transmisión mediante conducción y convección. 

La idea es un calefactor externo al galpón que provee de aire caliente suficiente para elevar la temperatura interior a 32 grados máximo, mantener dicha temperatura compensando las pérdidas de calor al exterior, sin presencia de humos ni contaminantes, y con una humedad corregida acorde al diagrama de confort de las aves. 

Lograr eso permite una temperatura interior adecuada a cada etapa de la cría de las aves, con una humedad baja, que no dejara humedecer la cama y por lo tanto no se formará amoniaco ni ácidos que lesionen las aves, dando a la cama una vida útil de hasta 8 años sin recambios. Por otro lado, el cambio de matriz energética implicara un ahorro significativo en la actividad avícola.

Un calefactor de galpones avícolas por aire caliente a chip, a instalarse en el exterior del galpón, que comprende un cuerpo principal donde se produce la combustión del chip y/o pellet de madera y el intercambio de calor con el aire que empuja un ventilador que atraviesa el intercambiador humo-tubular y que se distribuye dentro del galpón. 

El chip y/o pellet de madera se almacena ean la tolva y por medio de un transporte helicoidal ingresa en la cámara de combustión y además incluye un sistema de programación para el accionamiento de alimentador acorde al diagrama de confort de las aves.   


One six, un rooftop bar como en las principales metrópolis del mundo
Arquitectura comercial