“Fue un gran año, pero vemos complicado el futuro cercano”

Paraná / Johnson Acero

Gustavo Curi: Johnson Acero

Fue un muy buen año por el efecto de la pandemia en todo el sector de la construcción. Es lo que se conoce como “homing”: el vuelco de recursos de sectores medios y altos que no pudieron viajar, salir a comer, a recrearse y mejoraron los espacios en sus viviendas y las readaptaron al home office. Este flujo se canalizó mucho en nuestra marca, consolidada en el tiempo, con una fuerte impronta en el diseño y nos generó una demanda extraordinaria de manera homogénea en todo el país.

Este fenómeno del “homing” se vio mucho en Europa y en Estados Unidos. Esto trajo como consecuencias que todos los proveedores de la industria del mueble del mundo se vieron desbordados y no pudieron dar una respuesta en término a la alta demanda. Como Johnson Acero tiene muchos insumos de materia prima europea, se generó por primera vez un retraso en las entregas. Además, otro fenómeno novedoso en este sentido es que por la citada alta demanda de los insumos se vio una fuerte suba en los precios, por primera vez en muchos años se habla de inflación en algunos países europeos o en el propio Estados Unidos. 

Fue un muy buen año por el volumen vendido, pero hubo ciertos desvíos en los tiempos de fabricación y los plazos de entrega, porque tuvimos que readecuar la capacidad productiva. El principal problema del año, fue esa altísima demanda sostenida desde el segundo semestre del 2020 y las demoras de la materia prima que viene de Europa que nos generó demoras en producción y entrega.  A este panorama hay que sumarle la crisis naviera a nivel mundial. La escasez de barcos de ultramar complicó mucho. 

Si bien Johnson Acero pudo amortiguar parte de este faltante por al alto stock de materiales con el que trabajamos, la alta demanda nos complicó mucho, porque para nosotros, uno de los principales principios de la empresa es la entrega en tiempo y forma.

Con todos estos problemas, tenemos que reconocer que el año 2021 fue dedicado en un 100% a la coyuntura. Todos los días nos tocó resolver problemas nuevos, alguno de ellos muy complejos. La circunstancia nos afectó al corazón del negocio, por lo que no se pudo atender la planificación. En este contexto, cambiamos el sistema de producción, agregamos horas extras, comenzamos a trabajar los sábados por la mañana y a extender turnos. Además, salimos a tomar nuevo personal y capacitarlos rápidamente para aumentar la capacidad productiva. Y eso que incorporar nuevo personal es algo muy complejo en la Argentina, porque las leyes laborales e impositivas no colaboran para nada.

Con este proceso de incorporación de personal nuevo y extensión de turnos estamos pensando solucionar este problema para los primeros meses del 2022, porque logramos aumentar la capacidad productiva en un 25%.

A pesar de esto, si analizamos lo que pasa a nivel social en la Argentina, con un 40% de pobreza, complicaciones en los sectores medios y situación macroeconómica compleja podemos avizorar que nos acercamos a una gran crisis. Si bien Johnson está consolidado y tiene ciertas “barreras” para resguardarse ante una hipotética crisis, nos da cierta incertidumbre y temor porque vemos que nuestro público se achica mucho en estos contextos sociales. El 2022 va a ser muy diferente al 2020 y 2021, porque el proceso de alta demanda está llegando a su fin.

Mientras no tengamos una dirigencia acorde a la actual situación, con un plan económico que reordene los principios macroeconómicos que se han ido deteriorando, vamos a terminar chocando contra la pared. A nosotros nos resulta cada vez más difícil lograr que una familia del sector medio sea cliente nuestro porque la alta inflación durante tantos años ha destrozado a la clase media. Se necesita más flexibilidad laboral para posibilitarle a las empresas tomar con más naturalidad empleo registrado y para esto también debe disminuir la carga impositiva. 

“Este gobierno solo esconde la basura debajo de la alfombra y nada más”