Extra(ordinario)
BALANCE Y PERSPECTIVAS

Según la Real Academia Española, la palabra “extraordinario” significa “fuera de orden o regla natural o común”. A veces, recurrir al diccionario y al sentido original de cada vocablo, puede simplificar enormes explicaciones. El año que termina tiene, en esa sola palabra, la mejor de todas las explicaciones. El gran miedo que se presenta en estos días es si lo que vivimos en estos 366 días que terminan, no se convertirá en “ordinario” cuya acepción para la RAE es “común, regular, que sucede habitualmente”. 

En el uso cotidiano de la palabra, a “extraordinario” le damos un sentido positivo. “Fue un año extraordinario”, se dice elocuentemente cuando se desborda exultación. 

Y el 2020 que está terminando ha sido precisamente eso: “extraordinario” al extremo, pero por su verdadera etimología. 

Fue un año “fuera de lo común” por la aparición del gran “Cisne Negro” que fue el virus del COVID 19 y que trastocó (y trastoca todavía hoy) al mundo entero.

No hubo ni hay respuestas a la mayoría de las preguntas importantes. En un mundo que cada vez se acostumbra más a encontrar explicaciones a una diversidad enorme de interrogantes que han acompañado a la humanidad por siglos, en este tema no logra dar con ninguna certeza. En la era del conocimiento, la inteligencia artificial, las computadoras cuánticas, la explosión de las neurociencias y el avance profundo en edición génica y biociencias, no se logran resultados que permitan dar certezas sobre un virus gripal. 

Todos los recursos económicos están en una carrera tras la solución definitiva… y tampoco alcanza.

Y dentro de ese mapamundi se encuentra la Argentina. Que por momentos se aísla y por momentos quiere ser parte del mundo. Pero que siempre tiene sus particularidades y se distingue del resto de la humanidad. 

Si eso es un elogio o una crítica, va más allá de mi capacidad de análisis.

En el editorial de la revista anterior decíamos que el mundo se aterra ante el entorno VICA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo) del siglo 21. Mientras que para los argentinos, ese acrónimo es casi el ADN fundacional de nuestra patria. Y tal vez esa capacidad de adaptación a entornos VICA que tenemos sea lo que nos distingue en el mundo. Pero solamente cuando salimos al mundo, fuera de la Argentina. Porque acá, adentro de nuestras fronteras, somos incapaces de aprovechar todo el potencial que hemos desarrollado y transformarlo en algo positivo para toda nuestra sociedad. 

El COVID en Argentina

En los primeros meses del año era imposible que el virus llegue a la Argentina, tal cual lo declaraba por esos días el propio Ministro de salud de la Nación.

Además, teníamos “algunos” problemas con nuestra economía como para pensar en cosas de chinos. Veníamos de una década completa en caída libre y las empresas definían hasta cuándo podrían aguantar sus negocios. Se había terminado un mandato presidencial que transformó cualquier inversión productiva en timba financiera y arrancaba nuevamente otra forma de gobernar, más simpatizante de un Estado paternalista, que de promover el empleo genuino y los sectores productivos (estoy hablando de hechos, no de discursos).

Estado elefantiásico, déficit fiscal por donde se lo mire, deuda pública inmanejable y por negociar, y un aparato productivo flaco, exprimido, sin mercados y deteriorado por una carga impositiva que no para de ordeñar y pretende seguir creciendo. 

El panorama económico al jueves 19 de marzo no era alentador y no había arrancado la cuarentena (ahora sabemos que puede ser eterna), que se decretaría al día siguiente. 

Las calles completamente vacías del viernes 20 de marzo reflejaron la perplejidad, el miedo y la angustia de no tener idea de lo que podía pasar en los días siguientes. En todos los órdenes: en la salud, en la respuesta del sistema de salud, en la movilidad, en el encierro… y para quienes tienen la responsabilidad de dirigir una empresa con más de un empleado, la incertidumbre de cómo seguirá, qué pasaba con lo que se encontraba en producción, con la cadena de pagos, con los sueldos… la misma angustia vivió quien era dependiente de ese pequeño emprendimiento o gran empresa.

La historia posterior es conocida por todos. Lo que a nosotros nos importa, por el perfil de esta revista, es la actividad económica y productiva en Entre Ríos. Y el principal aspecto que debemos destacar es la división que se produjo entre quienes pudieron seguir trabajando y a quienes se le prohibieron sus actividades. Esa diferencia es determinante para entender los resultados que terminó arrojando el 2020 como balance, y que es el principal objetivo de esta edición. 

La cantidad de empresas, pymes y emprendimientos que quebraron durante 2020 se cuenta de a miles. El rubro turismo, servicios y comercios fueron los más castigados. Entre Ríos tiene la gran particularidad de poseer un entramado productivo muy ligado a los alimentos, por lo que la mayoría de las fábricas pudieron continuar con sus operaciones, unas antes y otras después, pero siguieron trabajando. Y eso hizo la diferencia.

En las próximas páginas tendremos la opinión particular de más de 60 empresarios de la mayoría de los rubros que componen las economías regionales entrerrianas y de tamaños diferentes. Cada uno expondrá su realidad y explicará cómo califica su balance de año y cuáles son sus perspectivas para el año próximo. El mayor número de ellos se encuentra en el grupo que pudo seguir trabajando. En sus argumentos, intentaremos comprender qué pasó, para que, en los meses más duros de la cuarentena, se haya quebrado la curva de caída en la economía y se haya generado un nivel de actividad que no sucedía desde hace varios años. 

¿Fue una burbuja de consumo? ¿Es la reactivación de la economía? Eso nos preguntamos hace cuatro meses y todavía no hay respuestas concretas a esas preguntas

Un buen año, en lo económico

“En enero pensábamos hasta cuándo íbamos a aguantar; en marzo nos cerraron por la cuarentena y a las pocas semanas empezaron los pedidos; en tres meses estábamos sobrevendidos. Hoy tenemos toda la producción comprometida hasta julio de 2021”. Las palabras pertenecen a Claudio Lambert (Lambert Hermanos) y demuestran lo vertiginoso que son los cambios en nuestro país. Situaciones similares se vivieron en la mayoría de las industrias, con las particularidades de cada rubro.

Como siempre aclaramos, las respuestas de cada uno de los empresarios, corresponden a su percepción de la realidad volcada en el devenir de sus negocios. Este año, más que nunca, hay múltiples miradas e interpretaciones de lo que ha sucedido y de lo que puede venir. Los resultados que mostraremos a continuación son simplemente el promedio de lo que se leerá y la radiografía que estos sectores hacen desde su propia visión. No es un estudio científico; es un simple sondeo de opiniones, pero creemos desde nuestra óptica que hay conceptos interesantes para ayudar a interpretar la complejidad de lo que hemos vivido, y lo que viene por delante. 

El primer resultado que puede asombrar es el balance que se hizo de este año (Gráfico 1). Para el 76% de los entrevistados fue entre “Bueno” y “Muy Bueno”, mientras que para el 5% fue Excelente. Esto significa que 8 de cada 10 dieron por aprobado –en lo económico- el año 2020. Para el 11% fue Regular y el 8% restante lo calificó como “Malo”. 

El año 2013 fue el último período en el que más del 80% de los encuestados aprobaba un año calendario. Y veníamos de un 2019 donde, a duras penas, solamente el 52% había quedado medianamente conforme.

Las explicaciones generales están dadas a partir de la pandemia, y las exploramos con más profundidad en la edición de agosto. Pero, en resumen, las restricciones de salidas, la imposibilidad de viajar de vacaciones y la pérdida acelerada de valor de la  moneda nacional, fueron los principales incentivos para transformar los pesos circulantes (que fueron muchos a partir de los diferentes subsidios que determinó el Estado Nacional) en consumo interno. Las familias descubrieron todos los problemas que tenían en sus viviendas y comenzaron las reformas que movilizo la industria de la construcción y sus producciones satélites, en un mercado informal de hogares sin obra pública que pudiera dinamizar aún más el sector. 

El ahorro y la estadía prolongada en los hogares, también se convirtió en mayor demanda de alimentos de primera necesidad. Ahí las empresas alimenticias de Entre Ríos tuvieron su repunte, previa adecuación de sus productos a la nueva demanda del mercado. Ejemplo, de elaborar quesos con alta demanda en servicios y restaurantes (Tybo y Mozzarella) a producir pensando en el hogar (Cremoso); o de envasar harina para panaderías e industria, a presentaciones de 1 Kg para el hogar. 

Con empresas ligadas a la construcción, industrias alimenticias trabajando y el campo que se sumó después de una campaña que fue ajustada, pero con precios de los cereales en suba, la demanda se trasladó a las productoras de bienes durables. Acoplados y remolques, camiones y vehículos y cualquier insumo o equipamiento que se necesitara para transformar esos pesos que ingresaron, en algo más duradero y que mantuviera el valor. 

La recuperación de la economía –o la burbuja del segundo semestre, todavía no está definido el tema- fue a costa de la moneda argentina y la disparada del dólar billete. Llegó a $ 190 la cotización y hoy se ubica en menos de $ 150. Para los más oficialistas puede ser un festejo. Para quienes preferimos los hechos de la realidad antes que las pseudo ideologías, es una brecha tremenda entre el oficial y el paralelo, que habrá que ver cómo se resuelve en 2021. 

Cambios y perspectivas.

Las empresas tuvieron que adaptarse en muy poco tiempo al contexto de la pandemia. Medidas sanitarias puerta adentro no trajeron grandes complicaciones, más allá de hábitos y costumbres. Puertas afuera, la logística y las diferentes interpretaciones que se hicieron en las Provincias y Municipios fueron una complicación para el transporte de mercaderías. 

Las plataformas digitales se impusieron en menos de un mes y pasamos todos de tratarnos personalmente a mirarnos por Zoom. Las pantallas fueron las protagonistas. Incluso de la comercialización. En todos los rubros las operaciones se dieron en forma electrónica, y quienes primero lo entendieron sacaron ventajas. Al igual que el comercio electrónico, muy retrasado en nuestra región. En un par de meses se avanzó lo que se pensaba hacer en cinco años. Todos esos cambios llegaron para quedarse. Y hay muy poca discusión al respecto.

Preguntamos también sobre la capacitación de las primeras líneas de la empresa, de los dueños y de los directores. Porque entendemos que los cambios que se están produciendo en el mundo, incluso previo a la pandemia, no tienen posibilidad de compararse a crisis anteriores. El fenómeno es único y nada será igual en los próximos años. Entonces, con la experiencia que cada uno haya adquirido anteriormente, o con las herramientas que se tengan de la profesión que se provenga, no alcanzará para entender el nuevo contexto. Ya no alcanzaba antes para entender a las nuevas generaciones, menos será suficiente ahora para entender el nuevo entramado social. Marcelo Agolti escribe, en las próximas páginas un artículo al respecto, así que no profundizaremos en ese tema. 

Las perspectivas de 2021 tienen que ver mucho más con el optimismo de quien es emprendedor que con datos específicos de la realidad. Como lo muestra el gráfico 2, el 92% de los empresarios quiere ser “optimista” con el año próximo. Algunos se conforman con que sea igual a 2020 (en cuanto al nivel de actividad económica); otros creen que será peor en ese aspecto, pero que alcanzará a ser satisfactorio. “Este año fue de 8 puntos; si me decís que el 2021 será de 7 puntos, te firmo ya”; ese tipo de expresiones las manifestaron el 20% de los entrevistados. 

Presión impositiva. Contratación de personal. Paridad cambiaria. Devaluación. Arreglo con el FMI. Medidas para apuntalar la macroeconomía. Déficit del Estado. Institucionalidad. Vacuna o pandemia. Burbuja o verdadera reactivación. Disponibilidad de materias primas. Importaciones. Tasas y créditos. 

Son las principales preocupaciones que fueron saliendo y muestran la gran cantidad y complejidad de temas por resolver que tiene el país (por no decir el Gobierno). 

Cualquier variable que se toque en cada uno de esos temas puede cambiar la situación de muchas Pymes, de un día para otro. 

Por eso, nos quedamos con un par de frases que pueden dar una idea de lo que significa ser emprendedor y tener la responsabilidad de dirigir una empresa, no importando el tamaño que sea. Antonio Bouzada (Eriochem) resume lo que siente hoy un emprendedor: “Si uno es empresario y tiene más de 20 años de actividad en este país, uno es un sobreviviente. Y un sobreviviente aprende a sobrevivir. Eso hicimos este año”. María Ana Aranguren (Papelera Entre Ríos) habló de la “montaña rusa Argentina y la flexibilidad que se necesita para superarla”; mientras que Julieta Gross (Acoplados Gross) definió al sector como “Ser empresario en Argentina es adaptarse a todos y todo”; para finalizar este resumen, lo que siempre se hablaba en privado, ahora está empezando, cada vez más, a aparecer en público y abiertamente: el cansancio con los funcionarios de turno. Sergio De Luca (Famet) dijo que “Este año mostraron lo vergonzoso que es no tener idea de lo que es la producción, de lo que es la responsabilidad de tener gente a cargo, de lo que es generar empleo… Se llenan la boca hablando de que van a dar soluciones, y todas las medidas, absolutamente todas las medidas que han tomado, han sido para destruir empleo, especialmente destruir la educación, que es lo más grave que pasó este año”. Lo dijo uno, lo pensamos la gran mayoría. 

Pandemia y Gobierno de Entre Ríos

Todos los años hacemos preguntas que no se incluyen en las respuestas individuales para dar la tranquilidad necesaria y tener la verdadera opinión. 

En esta oportunidad hicimos dos cuestionarios complementarios. 

El primero, respecto a la percepción de cómo actuaron las autoridades del gobierno de Entre Ríos frente a la pandemia. Todas las preguntas tenían una evaluación de 1 (malo) a 10 (excelente). A continuación, el promedio de los resultados.

De las 10 apreciaciones que pedimos, hubo una sola que aprobó con más de 6 puntos de promedio (6.18), y fue la “Atención en hospitales y centros de salud”. Básicamente, hay un reconocimiento a todo el personal sanitario que puso el hombro para sostener la atención de salud con los elementos que disponían, independientemente de las medidas que se fueron dando y sin ningún reconocimiento económico. No debemos olvidar que el sistema de salud pública entrerriano (y argentino, por qué no decirlo) estaba casi colapsado antes de la pandemia. Con inversiones mínimas, escasa infraestructura y sin decisiones (hace cinco años tenemos un hospital a estrenar en Paraná y los funcionarios de turno han sido incapaces de ponerlo en funcionamiento).

Después del único Aprobado que tiene la administración provincial, se ubican entre los 4 y 5 puntos de valoración promedio los siguientes aspectos: “Anticipación a los hechos”, “Capacidad de Toma de decisiones”, “Elaboración y claridad de los protocolos”, “Prevención, comunicación y estadísticas”, y “Capacidad de Adaptación y adecuación de los recursos”. 

Por último, los dos aspectos calificados como Malos: “Continuidad del Gobierno en otras áreas” y “Ejemplo Social de los funcionarios”. En el primer aspecto, pareció que hubo vacaciones durante una cantidad importante de meses o Entre Ríos no tiene otros problemas. Como ejemplo, en febrero se anunció el objetivo de tratar el tema de la Caja de Jubilaciones y termina el año sin siquiera un borrador al respecto. En cuanto al segundo punto, no hay mucho por agregar. Desde que las principales autoridades de gobierno fueron de las primeras en contagiarse, hasta pedir un esfuerzo a toda la población y ser incapaces de reducir los sueldos exorbitantes o, al menos, cumplir la promesa de adecuar todos los ingresos con el tope del sueldo de Gobernador. No mucho más por explicar, es innecesario. La política y el Estado nunca miran para adentro a la hora de ajustar. Se lidera con el ejemplo.

Imagen de sectores

El segundo cuestionario privado, del que hablaremos solo de los promedios, indagó sobre la imagen que tienen los empresarios sobre diferentes sectores y poderes de la sociedad. Los presentamos de menor a mayor. 

Empleo público: Con 2.98 de promedio, es la valoración más baja de todas. Puede ser lógica por el sesgo que poseemos quienes estamos en el sector privado. Pero también es determinante que durante este año, un muy alto porcentaje de la administración pública se quedó en sus hogares, no trabajó y tampoco se sintió en el funcionamiento del Estado esa ausencia. La mala imagen del sector parece no preocuparle ni a los propios sindicatos. 

Poder Legislativo y Oposición, comparten una valoración de 3.40. También comparten la repregunta que hacían nuestros entrevistados: “¿Existen?” Sí, y cobran.

Sindicatos. Con 3.67 de promedio, pero con una aclaración necesaria. Hubo muchas calificaciones positivas. Los sindicatos de actividades privadas han sido de los que más comprendieron esta crisis de pandemia y menos trabas pusieron para seguir funcionando. Privilegiaron la mantención del trabajo por sobre todo. Los sindicatos estatales ni siquiera son capaces de ponerse de acuerdo entre ellos. Mientras UPCN rechaza la Ley de Teletrabajo “porque las personas necesitan relacionarse”, AGMER argumentó que “no hay condiciones edilicias para volver”.

Poder Judicial. Con 4.29 sobre 10, la imagen de los jueces y demás integrantes del poder judicial, sigue cayendo en la sociedad. La Justicia es el último refugio para ordenar buena parte de los problemas que tenemos y quienes la integran no actúan a la altura de las circunstancias. La cantidad de días hábiles judiciales que hubo en el año eximen cualquier comentario. 

Docentes. Con 4.40 de valoración, el puntaje tiene una lectura que necesita explicación. Una cosa es la valoración del docente que se vio sorprendido por la pandemia e intentó, en forma solitaria y abandonado por el sistema, seguir con su vocación y los pocos recursos que disponía; y otra es el Gremio, que en ningún momento se preocupó por la continuidad de las clases y en todo momento sostuvo (y ya anuncia para el año que viene) el no retorno a las aulas. 

Poder Ejecutivo (Gestión Bordet). La valoración promedio fue de 5.04. Se destaca la intención de ordenar las cuentas públicas pero se reclama la falta de independencia de Nación y la lentitud para concretar las medidas que se anuncian. En la comparación con otras provincias durante la cuarentena de este 2020, se lo destaca por las pocas trabas que se pusieron a la circulación.

Medios de comunicación de Entre Ríos. Con 5.20 de valoración promedio tampoco alcanza para aprobar. La dependencia publicitaria casi exclusiva del Estado se nota demasiado en las líneas editoriales. La falta de profesionalismo y calidad, también. Es una luz de alerta para quienes hacemos periodismo, y un debate que se prefiere no dar. 

Empresarios y Productores agropecuarios. Con una valoración promedio de 6.57 y 6.85 respectivamente, son los dos únicos sectores que aprueban la calificación. Una primera lectura diría que es obvio el resultado porque son los propios empresarios calificándose a sí mismos. Pero el resultado final no es de 10 puntos. Hubo varias respuestas con un alto nivel de auto crítica y puntajes bajos. La mayor valoración se atribuye a lo que significa arriesgar, invertir y seguir produciendo en todas estas condiciones. 

Con los resultados en la mano, y tomando en cuenta muchos sesgos de quienes contestan (además de los propios personales), estamos ante un problema tremendamente complejo. Todos los sectores de la sociedad estamos cuestionados. Por lo tanto, la sociedad como tal está cuestionada. 

El problema de la Argentina no lo podrá resolver un Gobierno en particular. Lo debemos resolver todos los argentinos. Porque cada uno de nosotros es responsable de este descalabro desde su propio lugar. 

El primer paso para avanzar es personal. Y es haciendo bien lo que cada uno de nosotros debe hacer. No solo en lo laboral, sino también en lo comunitario. Se terminó el tiempo de ser habitantes de las ciudades. Debemos convertirnos en ciudadanos. Con derechos, pero también con obligaciones. 

No más palabras, lo verdaderamente importante y relevante viene en las próximas páginas. Múltiples miradas para un mundo cada vez más complejo. 

Que tengamos todos un excelente 2021 y que sea con salud. 

Llegó la hora de los moderados, tanto de derecha como de izquierda
Opinión política