Expectativas y cambio en la tendencia
Sector arrocero

Después de cinco años de caída consecutiva en la cantidad de hectáreas sembradas con arroz, la campaña 2020/2021 revirtió la tendencia y recuperó casi 10.000 hectáreas para el cultivo. El crecimiento de la demanda por la pandemia y los buenos precios internacionales traccionaron el cambio.

Entre Ríos fue siempre una provincia arrocera. De hecho, la ciudad de San Salvador nuclea el principal polo industrial del producto. Durante las dos décadas del siglo XXI la retracción del cultivo, la falta de políticas e infraestructura y los altos costos de producción han hecho retroceder y migrar al cultivo a provincias vecinas, como Corrientes y Santa Fe, alejando la disponibilidad de la materia prima de la zona de industrialización. 

La producción de arroz en Argentina se concentra en el área Litoral, principalmente en las provincias de Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Formosa, Santa Fe y Misiones. Dentro del territorio entrerriano, los departamentos de Villaguay y San Salvador son los que mayor participación en sembrado tienen cada temporada.


Campaña 2020/2021

En lo que respecta al arroz y su industria, el año 2020 fue sumamente positivo, tanto en producción como en demanda. A nivel mundial, la pandemia incrementó la demanda debido al miedo de que exista un desabastecimiento, provocando así una suba de precios en los primeros meses y que posteriormente se supo mantener. 

La situación en Argentina siguió el patrón mundial y por primera vez se movió la aguja de consumo interno, creciendo 2 kg por encima del promedio, pasando de 9 a 11 kg de consumo por persona por año. De esta manera, se equiparó el nivel de consumo interno con el de exportación.

Del lado de la oferta, el panorama fue un poco más incierto. Esto tiene su fundamento en el clima poco alentador, comenzando con las sequias a inicios del año pasado. Con el inicio de la nueva campaña de siembra, las bajas temperaturas que se dieron en el mes de octubre retrasaron las labores de siembra y el crecimiento adecuado de los primeros lotes sembrados. 

En la campaña 2020/21, los productores entrerrianos quebraron la tendencia de pérdida de hectáreas sembradas que se venía dando en los últimos cinco años y lograron recuperar casi 10.000 hectáreas más para el arroz, con incremento interanual del 17% y un total de 63.500 hectáreas sembradas. 

Con la cosecha a punto de finalizar y casi sin excedentes de la campaña anterior, los productores e industriales se ponen optimistas. Por un lado, se espera que los precios se mantengan competitivos en el transcurso del año, y por otro, la mejoría en función de la baja de las retenciones a las economías regionales. Dichas variables permiten a los productores disminuir sus costos de producción y así poder plantearse objetivos a mediano y largo plazo. Esto seguramente redundará en un nuevo aumento del área implantada, para así seguir recuperando y acercando al volumen con el que se trabajaba a principios del siglo, los cuales eran aproximadamente 100.000 hectáreas.  

Otra noticia importante que tuvo el sector en este último año es la presentación de otro material genético. Se trata de una nueva variedad de arroz largo fino, desarrollado por el INTA Concepción del Uruguay, con el nombre de “Memby Porá”. Las características en las que más se destaca es la tolerancia al clima templado que posee, así como la mayor capacidad de adaptación y estabilidad de la semilla. Con este tipo de investigaciones se busca mermar la brecha entre el rendimiento potencial y el real.  

Una actividad casi ignorada por las políticas públicas
Sector arandanero