El valor de la camiseta se puso de manifiesto en este año
Federico Eberhardt, Gerente General de Banco BICA

Paraná y Santa Fe. Banco BICA es un banco regional que a través de la tecnología de punta y la cercanía con los clientes busca hacer la diferencia.

 

Desde el punto de vista del crecimiento y la evolución, fue un buen año. La pandemia nos dio la posibilidad de demostrar los servicios y la cercanía de nuestro banco para con los clientes. Y sí, eso fue una gran diferenciación que hicimos con el resto de nuestra competencia. Estoy convencido que hubo un redescubrimiento y reconocimiento por parte de quienes trabajan comercialmente con nosotros, porque fuimos los primeros en dar operaciones a quienes estaban en cuarentena y tenían que afrontar el pago de sueldos a fines de marzo, cuando el resto de los bancos estuvieron ausentes. Y en lo que queda del año, a través de los diferentes servicios, la gente sintió que estábamos cerca. 

El impacto de la cuarentena fue de un viernes para el lunes siguiente. En ese lapso extremadamente corto tuvimos a todos nuestros operarios y a toda nuestra casa central funcionando a distancia. Lo logramos de manera violenta, con el acompañamiento de todos nuestros colaboradores y sin ningún tipo de cuestionamiento. El valor de la camiseta y el sentido de pertenencia se puso de manifiesto este año, y tal vez lo logramos por ser un banco chico. Estoy convencido que se pudo hacer por la gente que integra nuestra organización. Fueron quienes nos ayudaron a reaccionar y cumplir los objetivos. La gente se puso el banco al hombro. Cada empleado cuidó su trabajo, a la compañía y se puso a su disposición. 

En nuestro rubro quedarán muchos de los cambios que se vieron este año. La atención programada quedará; la preparación del cliente; la aceleración de los procesos automáticos y remotos; el home banking…, todos los procesos que debían llevar un par de años para implementarse ya están hechos. El uso de los dispositivos móviles para acceder a los diferentes productos también quedará. Los bancos del futuro serán mucho menos presenciales. 

En materia de capacitación, el banco tiene cuestiones formales con procesos propios, que se suman a toda la normativa técnica que baja desde el BCRA. Luego, en lo que refiere a la inteligencia del negocio, es en gran medida informal y parte de la iniciativa de cada uno de nuestros colaboradores, que están constantemente buscando cursos, información o diferentes alternativas de formación que se comparten con el resto. 

Si el 2020 fue un año bisagra con desafíos que no estaban siquiera pensados, el 2021 será el año de consolidación de todos esos procesos y herramientas. Será el año de la formalización de los cambios tecnológicos.

La primera preocupación es lo que pasará con el país. Hoy estamos en una situación de erosión económica que demanda decisiones en varios aspectos y todos determinantes para el futuro. Qué pasará con las grandes cuestiones de la economía: la inflación, el tipo de cambio, el déficit fiscal, las tasas, la negociación con el FMI… todas repercuten de manera directa en cualquier operatoria financiera. El otro desafío que tenemos es cómo implementar toda la transformación tecnológica siendo un banco pequeño, y encontrar nuestros nichos de mercado con recursos menores al resto de los bancos. Por último, cómo será el país y el mundo, post pandemia. 

Tuvimos que adaptarnos al futuro en pocas semanas
Lucas Hillairet, Gerente de Dhinox