“El sector biocombustibles quedó a la deriva cuando se venció la ley”

Nogoyá / BioNogoyá

Matías Bolzán: Presidente de BioNogoyá SA. Industria que produce biodiesel para el mercado interno e integra otra empresa que recupera la glicerina para el mercado externo.

En los últimos tres meses volvimos a producir, pero el resto del año fue con muchos altibajos. El sector esperaba la Ley de Biocombustibles a principios del año, pero todavía no se aplicó en su parte técnica. Es algo necesario para establecer los valores fijos para poder producir. No hay grandes cambios entre la ley que teníamos y la nueva, pero con las variaciones en el precio del petróleo cambia el corte de biodiesel que se aplica en los combustibles.

La ley regula los pisos y los cupos de la producción. Lo que complica es que se frene el sector como pasó durante el 2019 y gran parte del 2020. En lo personal, prefiero que bajen el cupo de producción pero que se pueda mover la planta. Hubo empresas que tuvieron que despedir a todo el personal por el freno al sector.

En el sector de biocombustibles quedamos a la deriva con el vencimiento de la ley anterior. Con el precio del petróleo bajo, los biocombustibles estaban más caros y por eso no se respetaba el corte en los combustibles. En la actualidad estamos manteniendo reuniones con la Secretaría de Energía para lograr consenso en los valores de biodiesel y bioetanol. Pero debería haber una fórmula polinómica que funcione de manera automática y que el Estado sólo regule el cupo, para darnos más previsibilidad a largo plazo.

En este contexto, le dedicamos un 80% de nuestro tiempo a la coyuntura y sólo el 20% a planificar nuevos negocios. Hoy estamos trabajando a un 50% de nuestra capacidad productiva, pero eso depende de factores externos, como la variación de precios del petróleo o del precio del combustible en surtidor.

En los últimos meses tomamos gente que estaba suspendida o contratados que se les venció el contrato. Con este nivel de actividad, volvimos al nivel de personal del año pasado, con perspectiva de tomar más gente en los próximos meses, si logramos que se sostengan las condiciones, tanto en lo administrativo como en lo productivo.

Esperamos un 2022 mejor que el actual, pero vemos con preocupación de lo que pueda pasar con el tipo de cambio. Si hay una devaluación brusca puede complicar a la industria que transforma dólares en pesos. La brecha entre el dólar oficial y el informal complica las exportaciones y las posibilidades de competir en el exterior, en nuestro caso con la línea de glicerina que también realizamos en la empresa. Hay que sincerar el funcionamiento del mercado de cambio.

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