El campo paga los sueldos de todos los Estatales entrerrianos
Final de campaña

Terminó una nueva campaña agrícola que deja como resultado una facturación de casi 150.000 millones de pesos. Entre retenciones, diferencia cambiaria y la multitud de impuestos directos e indirectos, el Estado se queda con más del 70% de ese número, equivalentes a toda la masa salarial de los empleados y jubilados estatales entrerrianos de un año entero. 

Se cerró un nuevo año agrícola y los números fueron buenos en producción y mejores en precios. 

Con un total de 6,3 millones de toneladas de granos producida y un valor total de casi 150.000 millones de pesos, equivalentes a 1.500 millones de dólares, el campo entrerriano clausura una campaña donde demostró que la salida es siempre hacia adelante. 

Quedó demostrado que las utilidades del año anterior fueron reinvertidas en más producción, que se tradujo en mayor cantidad de hectáreas sembradas. Se llegaron a las 2.234.450 (+5%), produciendo la mayor ocupación de tierras del siglo.

Las reinversiones de las utilidades también estuvieron en más equipamiento en maquinaria e implementos, mejora en los sistemas productivos y mayor tecnología asociada a la agricultura de precisión.  

A estas inversiones, el empresario agrícola siguió eligiendo los cultivos de acuerdo a las necesidades de rotación de las tierras y las demandas regionales, por lo que el trigo y el maíz siguieron teniendo preferencias por sobre la soja. 

La oleaginosa, que fuera el principal cultivo de los campos argentinos hasta 2015, redujo el área en 5 puntos, ocupando solo el 48% de todas las hectáreas ocupadas y aportando apenas el 29% de las toneladas cosechadas. Por su parte, el maíz ocupó el 19% del área y aportó el 34% de las toneladas cosechadas, mientras que el trigo participó en el 24% de la ocupación de superficie y sumó el 22% de las toneladas obtenidas. El arroz utilizó el 3% del área y aportó el 8% de la producción, y el sorgo el 6% para el 7%, respectivamente. 


El valor del trabajo agrícola

Con estos resultados, y como hacemos todos los años, le ponemos el valor a los granos a partir del precio de pizarra en la fecha de finalización de cada uno de los cultivos. Con ese estimado, tenemos que la producción total que hicieron los empresarios agrícolas en la campaña 2020/2021 tuvo un valor en pesos de casi 150.000 millones, o su equivalente en dólares de casi 1.530 millones. 

Nos quedamos en la valoración de la moneda norteamericana para entender mejor cuál es el aporte en términos totales. La soja aportó U$S 601 millones, seguido por el maíz con U$S 431 millones y el trigo U$S 288 millones. El arroz sumó U$S 118 millones y entre sorgo, lino y girasol se agregan otros U$S 83 millones más. 

Los precios sostenidos y altos que tuvieron los granos en el último año permitieron un incremento en la facturación del sector en un 38% respecto de la campaña anterior. 

De esos 1.530 millones de dólares que obtuvo el sector agrícola, el Estado se queda casi con el 70%, a partir de impuestos directos e indirectos en toda la cadena, retenciones y diferencia cambiaria. 

Además –y no deberíamos olvidar ni pasar por alto- el campo a nivel nacional, le aportó 5.000 millones dólares más de lo que el Estado tenía presupuestado para el año, los cuales no tendrán un destino específico y nadie sabe cómo se gastarán. 

Para tener una idea de lo que significan estos números, ya en la provincia de Entre Ríos, lo que aportan los empresarios agrícolas equivale a pagar los sueldos de toda la administración pública, incluidos los jubilados provinciales, por un año completo, con aguinaldo incluido.

Entre Ríos hace una erogación de $8.000 millones mensuales, entre activos y pasivos. Los 13 sueldos anuales, equivalen a $104.000 millones, exactamente lo que dejó el campo a las arcas públicas al finalizar la campaña 2020/2021. 

Entendiendo ese dato elocuente, queda plasmada la importancia que tiene el sector para la economía provincial. Por lo tanto, es imperiosa la necesidad de generar desde el Estado, las mínimas inversiones necesarias para que la producción agrícola pueda sostenerse e incrementarse, en una Entre Ríos casi abandonada a su suerte en materia de obras públicas, caminos para la producción e infraestructura de comunicaciones. 

Pasa una campaña más y la provincia sigue careciendo de una política agropecuaria activa. El sector crece a pesar de cada gobierno de turno.


Los cultivos de invierno

El ciclo 2020/21 tuvo para el trigo una expansión del área con un crecimiento interanual del 18% y se convirtió en la mayor superficie implantada del cereal de los últimos 20 años, con 523.300 hectáreas.


El efecto de la sequía (fundamentalmente en el sector Suroeste) y las heladas tardías fueron los factores que generaron la pérdida de 2.700 ha, lo cual representó el 0,5% del área cultivada. 

El rendimiento promedio provincial experimentó una caída interanual del 3% y en relación al promedio del último lustro la merma fue del 14%, para terminar con una producción total de 10.357.100 toneladas, lo que implica un crecimiento interanual del 13 %, la segunda de mayor importancia en las últimas dos décadas.

El departamento Paraná tuvo la mayor área implantada con una participación del 14% sobre la superficie total, pero debido a los bajos rendimientos, se ubicó en el segundo lugar en relación a la producción, ya que aportó el 12 % de las toneladas totales. El segundo lugar en base al área cultivada fue para Gualeguaychú con una contribución del 13% y los buenos rendimientos le otorgaron el primer lugar en relación a la producción, debido a que abarcó el 14 %.

La superficie sembrada con lino en la campaña 2020/21 experimentó un crecimiento interanual del 72% y sumó 7.915 hectáreas. El rendimiento promedio provincial tuvo una disminución con respecto al año pasado del 11%, mientras que en comparación con el promedio del último lustro la caída fue del 22 %. El rendimiento promedio estuvo en los 838 kg/ha que dejaron una producción total de 7.915 toneladas (+53% interanual).


Se destaca el departamento La Paz que abarcó el 25 % del área cultivada y el 29 % de la producción. En segundo lugar, se ubicó Nogoyá que participó del 23 % de la superficie y con el 22 % de las toneladas totales.

Por su parte, la colza registró un crecimiento del área sembrada del 52% llegando a 6.000 hectáreas que tuvieron un rendimiento promedio provincial de 1.058 kg/ha, lo que implicó una caída interanual del 24% y totalizó una producción de 5.130 toneladas, un 7% menos que el ciclo agrícola anterior. 

Cabe destacar que, debido al déficit hídrico y a las intensas heladas, el rendimiento promedio del ciclo fue uno de los tres más bajo de los últimos nueve años.

Se destacó el departamento Victoria, que abarcó el 45% del área cultivada y participó del 51% de la producción.

Es importante mencionar que, del área total implantada no se cosecharon 1.150 ha, es decir el equivalente al 19%. Aproximadamente 500 ha se emplearon como cultivo de servicio, el resto se perdió por problemas de implantación asociado a déficit hídricos y bajas temperaturas.

 

Los primeros cultivos de verano

La superficie sembrada con girasol registró un crecimiento interanual del 521% y sumó un total de 5.900 hectáreas. El rendimiento promedio provincial tuvo un incremento interanual del 42% y del 12% en relación al promedio del último lustro, ubicándose en los 2.237 Kg/ha. Cabe destacar que fue el tercer mejor rendimiento promedio provincial de los últimos 21 años.


La producción del ciclo experimentó un crecimiento interanual de 1.095 % y totalizó 13.200 toneladas. El principal departamento productor fue La Paz con una amplia diferencia sobre el resto, debido a que abarcó el 43 % del área sembrada y el 46 % de la producción total. En un segundo plano quedó Villaguay con una participación del 21 % en ambos ítems.

A nivel de lote, los rendimientos más bajos oscilaron entre 1.000 y 1.700 kg/ha. Las causas de estos bajos valores se asociaron a problemas de implantación y, por lo tanto, baja densidad de plantas por hectárea, al marcado déficit hídrico en el sector Suroeste (departamento Gualeguaychú), a daños por granizo en lotes ubicados en el departamento Paraná, y a daños generados por palomas, con estimaciones de pérdidas de hasta el 30 % del rendimiento real. 

Por otra parte, es importante mencionar que las condiciones climáticas en general fueron muy propicias para la oleaginosa, ya que en la mayoría de los sitios los rendimientos se posicionaron entre 2.500 y 3.200 kg/ha.

En lo que respecta a sorgo, se produjo un crecimiento interanual del 106%, trepando a las 139.000 hectáreas sembradas. La causa del importante crecimiento se originó en la demanda por parte de China, que generó un alza en el precio del cereal y le otorgó un atractivo margen bruto.


Del área total cultivada, el 75% perteneció al sorgo granífero y el 25% restante fue ocupado por el tipo forrajero, silero o doble propósito. Es importante destacar que una parte del área con sorgo doble propósito fue cosechada para grano comercial y, por lo tanto, la superficie destinada a consumo animal se posicionó en 28.000 ha y representó el 20% del total cultivado.

El rendimiento promedio provincial resultó el cuarto más bajo desde el ciclo 2000/01 y se ubicó en 3.812 kg/ha, lo cual representó una caída interanual del 25% y del 17% con respecto al promedio del último lustro. La producción tuvo un incremento interanual del 87 % totalizando 424.160 toneladas.

A nivel de lote se registró un amplio rango de rendimientos, con mínimos de 600 kg/ha y máximos de hasta 8.500 kg/ha. Los bajos rendimientos estuvieron relacionados fundamentalmente con el déficit hídrico en el trimestre diciembre/febrero y los daños ocasionados por el “pulgón amarillo”. Debido a la gran población del insecto durante el verano, hubo lotes en los cuales se realizaron más de cuatro tratamientos para su control.

El arroz tuvo una muy buena campaña, empezando por el crecimiento interanual del 17% del área cultivada para llegar a las 63.500 hectáreas. Además, la provincia de Entre Ríos logró un nuevo rendimiento promedio récord, con un incremento interanual del 5 % y del 7% si lo comparamos con el último lustro, ubicándose en los 7.677 kg/ha. Con ese promedio, la producción total llegó a las 487.505 toneladas, que representaron un crecimiento interanual del 23 %.


El principal departamento productor de arroz fue Villaguay debido a que abarcó 28% del área implantada y 29% de la producción total. El segundo lugar lo ocupó el departamento San Salvador con una participación del 16% en el área y la producción.

A nivel de lote, los principales inconvenientes se relacionaron a problemas en la implantación, ya que hubo bajas densidades de plantas e incluso resiembras, pero posteriormente las excelentes condiciones climáticas favorecieron el desarrollo de un alto número de macollos y los problemas en el control de malezas (fundamentalmente gramíneas).

A pesar de los inconvenientes mencionados, el escenario climático durante el periodo crítico fue muy propicio para el cultivo de arroz, lo cual posibilitó que se obtuvieran rendimientos máximos de hasta 13.500 kg/ha.






El maíz, estratégico para Entre Ríos

La superficie sembrada con maíz en la campaña 2020/21 en la provincia de Entre Ríos se ubicó en 424.700 hectáreas, con un crecimiento interanual del 4%. El maíz de primera se posicionó en 396.500 ha y abarcó el 93 % del total implantado. Mientras que, el 7 % restante lo ocupó el maíz tardío o de segunda, que tuvo un área de 28.200 ha. Con respecto al año pasado, el maíz de primera tuvo un crecimiento del 4% y el tardío experimentó una caída del 18%. El departamento con mayor superficie sembrada fue Gualeguaychú con 62.200 ha, con el 15% del área total. El segundo lugar lo comparten: Paraná y Uruguay con 50.200 ha, es decir una participación del 12 % del área sembrada.


Vale aclarar que, al cierre del presente informe, solamente se tenían los datos publicados por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos respecto a la producción del maíz de primera, estando en pleno avance la cosecha del maíz de segunda. Por lo tanto, los datos finales de maíz son estimados, de acuerdo a los promedios registrados en los primeros lotes cosechados en maíz de segunda.

La variable superficie no cosechada de maíz de primera abarcó el 2 % del área sembrada y se asocia a lotes que se destinaron al consumo animal directo, ya sea como grano húmedo o bien para la elaboración de silo de planta entera. En el ciclo 2020/21 no se detectaron lotes perdidos por granizo.

El rendimiento promedio provincial registró una caída interanual del 24%, mientras que en comparación con el promedio del último lustro la merma fue del 23%. El rendimiento promedio de maíz de primera fue de 5.138 Kg/ha, y sumó un total de 1.993.980 toneladas. La mayor concentración de maíz se registró en la zona Sur (departamentos Tala, Uruguay, Gualeguay y Gualeguaychú), la cual abarcó el 41% del área total cultivada. En segundo lugar, se ubicó la zona Oeste (departamentos Diamante, Nogoyá, Victoria y Paraná), con una participación del 37%.

La distribución de las lluvias hacia el centro–Norte del territorio fue la causa de que la zona Norte (Federal, Feliciano, La Paz y Villaguay) alcanzara el rendimiento promedio más elevado con 6.483 kg/ha, mientras que el mínimo se ubicó en la zona Sur con 4.154 kg/ha.

A nivel departamental, los mayores rendimientos promedios fueron para: La Paz, Federación, Feliciano y Concordia. Por otra parte, los mínimos correspondieron a Gualeguaychú y Gualeguay.

Es importante destacar que, debido a la heterogénea distribución de las lluvias, a nivel de lote, se registraron una amplitud de rendimientos que oscilaron entre 2.000 a 9.000 kg/ha.

En relación a la producción, la zona Oeste aportó el 39 % (781.970 t) de las toneladas totales, mientras que, la zona Sur (que tuvo la mayor área cultivada) participó con el 34 %.

Si sumamos la producción total de maíz de primera con la estimación del maíz de segunda, estaríamos hablando de una producción total en torno a las 2.160.000 toneladas para la campaña agrícola 2020/2021, lo que implica una caída en la producción en torno al 19% respecto al año anterior.


La soja con malos rendimientos

En el ciclo 2020/21 el área cultivada con la oleaginosa experimentó una reducción de su superficie, para alcanzar 1.068.700 hectáreas sembradas (-7%). La razón estuvo en el incremento de preferencia por otros cultivos estivales, donde se destacó principalmente la fuerte expansión del sorgo y en menor medida un leve crecimiento del maíz.


La presencia de “La Niña” generó un marcado déficit hídrico en el primer trimestre del año, el cual fue la causa para que se pierdan 18.800 ha y de que el ciclo 2020/21 tuviera el tercer rinde promedio más bajo de las últimas dos décadas, alcanzando solamente los 1.758 Kg/Ha. El rendimiento promedio provincial registró una caída interanual del 15% y del 16%, si se lo compara con el promedio del último lustro.

Con estos resultados, la producción de soja tuvo una caída interanual del 23% y totalizó 1.845.930 toneladas. 

La soja de primera abarcó el 55% del área total implantada y aportó el 63% de las toneladas totales. El sector Sur (departamentos Gualeguay, Gualeguaychú, Tala y Uruguay), registraron el rendimiento promedio más bajo con 1.628 kg/ha, mientras que en los sectores Norte, Este y Oeste los promedios oscilaron entre 2.094 a 2.268 kg/ha.

Por su parte, la soja de segunda comprendió el 45 % de la superficie total cultivada y contribuyó con el 37 % de la producción. Es importante mencionar que el 3,9% de las hectáreas se perdieron como consecuencia de la sequía del verano.

El sector Sur (departamentos Gualeguay, Gualeguaychú, Tala y Uruguay) presentó el rendimiento promedio más bajo con 984 kg/ha. En contraste, en los sectores Norte, Este y Oeste, donde los promedios oscilaron entre 1.613 a 1.926 kg/ha.



Arrendamientos: ¿por qué chocamos con la misma piedra?
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