El arbitraje se posiciona como la herramienta más confiable
Resolución de conflictos
Por Roberto Krochick. Abogado, Co-Fundador de IANA LAUDEM, Instituto Argentino de Negociación y Arbitraje.

Esta pandemia global que está provocando una impensada y enorme crisis económica, financiera, social, educativa y existencial, nos ha permitido repensar en algunos institutos  jurídicos que hasta la fecha, en nuestra República  Argentina, no habían sido puestos en práctica. Institutos jurídicos que, bien organizados, con la seriedad, responsabilidad, honestidad y transparencia sumados a la capacidad y eficiencia en su gestión, serán vectores que marcarán un hito histórico –un antes y un después- en la resolución de conflictos de índole patrimonial. 

El nuevo Código Civil y Comercial argentino da lugar a la implementación de un sistema de resolución de conflictos por la vía del Arbitraje Institucional. Nuestro Código Procesal Civil y  Comercial, en sus artículos 765 y siguientes, trata sobre el juicio arbitral. Admite que toda cuestión podrá ser sometida a la decisión de jueces árbitros (salvo cuestiones excluidas por no poder ser motivo de transacción), antes o después de haberse iniciado el juicio y en cualquier  estado en que éste se encuentre.

El Arbitraje de ningún modo es un instituto nuevo ni novedoso. El arbitraje es tan antiguo como el comercio mismo. En nuestro país, hasta la sanción de la ley 26994 de octubre de 2014 –Código Civil y Comercial que nos rige desde el 1º de agosto de 2015- sólo podía funcionar entre miembros de las Cámaras, Bolsas de Comercio o de Valores en aquellos casos que podían presentarse en el desarrollo de contratos con prestaciones escalonadas o periódicas. También era factible, pero sólo utilizado en casos muy excepcionales, en aquellas causas judiciales en  que se lo solicitaba expresamente.

He aquí la enorme diferencia entre el Código Civil anterior y el actual.

Ahora bien, atento a lo expresado y al advertir los beneficios que la puesta en funcionamiento de un Instituto de estas características puede traernos a los argentinos, sometiendo los   diferendos de orden patrimonial a un arbitraje de rápida, segura, honesta, imparcial y ecuánime resolución, hemos fundado IANA LAUDEM, Instituto Argentino de Negociación y Arbitraje, con la capacidad de actuación no sólo en todo el territorio de nuestra República, sino también internacionalmente.

La resolución de conflictos

Debemos decir que la negociación es una forma de interrelación para la resolución de conflictos entre las partes, con el fin de llegar a un acuerdo sobre el mismo. La negociación suele ser una  etapa previa al arbitraje, en la que se busca un acuerdo voluntario entre las partes. 

El Arbitraje, en cambio, es un mecanismo regulado, normado y preestablecido por el que las partes en conflicto acuerdan mediante un contrato, que un tercero a quien se designa con el nombre de “árbitro” (puede ser uno o en casos complejos, tres) resuelve/n de modo definitivo y sin posibilidad de ningún recurso sobre el caso en disputa, en mérito a los argumentos y pruebas de las partes y a lo que corresponda de acuerdo a la ley que los contendientes invocan.  

De acuerdo al nuevo Código Civil y Comercial, todas las personas, físicas y/o jurídicas pueden solicitar la intervención de un instituto de arbitraje para resolver los conflictos patrimoniales que mantiene con la otra parte.

El proceso arbitral

El procedimiento es sumamente simple y ágil. Una vez que se realiza la consulta de admisión del caso y el Instituto de Arbitraje acepta su intervención, se contacta directamente con la otra parte y se le informa de la posibilidad de que ese conflicto sea resuelto con el sistema de arbitraje institucional, sin la necesidad de recurrir a los tribunales del Estado. Si la parte requerida manifiesta su acuerdo, se convendrá en un contrato los puntos que deberán ser resueltos por los árbitros, las fechas de audiencias, dónde y cuándo se producirán las pruebas necesarias de cada parte y la discusión final, en la que cada involucrado expondrá sus fundamentos. 

Para llevar adelante el arbitraje, cada parte elegirá un Árbitro de la lista que le proporcionará el Instituto. Entre ambas podrán acordar la nominación de un tercero que, de no hacerlo, será designado por el propio instituto. Una vez definido los árbitros, se fija el monto en disputa.

Y es a partir de este momento cuando se aprecian las mayores ventajas del sistema de Arbitraje. Porque antes de comenzar, el Instituto establece un costo pre-establecido del servicio, junto a los honorarios totales a pagar por cada una de las partes y la fecha específica en que se dará a conocer el laudo, siendo ésta  la denominación que recibe la resolución a la que arribará el o los árbitros, según sea el caso.

En todo el transcurso del proceso, los abogados de las partes cumplen una función trascendental. El abogado intervendrá desde un inicio, formulando las pretensiones de su parte y conformando los puntos de decisión sobre los que deberá versar el arbitraje. Luego, deberá presentar las pruebas en que habrá de basarse y actuará en la audiencia para producirlas. Finalmente, deberá alegar y argumentar sobre ella para convencer a los árbitros, quienes dictarán el laudo conforme a derecho. 

Nuestros colegas podrán resolver los conflictos de sus clientes en un ámbito de absoluta privacidad, bajo reserva de confidencialidad y en un plazo previamente acordado, conociendo desde un comienzo el costo final del proceso, y en el que estarán también incluidos sus honorarios profesionales.

Todas estas ventajas comparativas son decisivas al momento de optar por ir a los tribunales  estatales o someter la causa a un arbitraje.

La legitimidad del laudo

El laudo es la resolución definitiva, y por tanto irrecurrible, que dictan los árbitros. Esto significa que con el laudo concluye el conflicto. No hay apelación posible. La única excepción que permitiría una apelación es la sospecha de amenazas o delitos que hayan quebrado la voluntad de los árbitros, como con cualquier magistrado estatal.   

Las partes podrán prever en el contrato la forma de asegurar el cumplimiento de las obligaciones que surjan del laudo y convenir la forma y el tiempo de pago mediante un seguro de caución tomado en una compañía de seguros. Si no lo hicieren, el cumplimiento es igualmente obligatorio como el de cualquier sentencia que emane de los tribunales del Estado y que haya quedado firme. Podrá ejecutarse como una sentencia judicial, tal como lo impone el Código Civil y Comercial Argentino. 

La ampliación del sistema de arbitraje se estableció para dar una nueva mirada y resolver conflictos de orden patrimonial, de una forma más rápida, efectiva, confiable y con previsibilidad de costos y tiempos. 

Crecimiento del sistema de arbitraje

Solamente la seriedad, responsabilidad, capacidad, idoneidad, ecuanimidad, rectitud, credibilidad, imparcialidad de todos y cada uno de los árbitros que integran los diversos Institutos, garantizarán el éxito del sistema y la aprobación de las personas o empresas que requieran de este servicio. 

La formación de una conciencia colectiva de que los laudos arbitrales son justos, ecuánimes, imparciales y dictados en el plazo originariamente previsto contractualmente, y los costos pactados no deparen sorpresas negativas, este sistema obtendrá la aprobación social necesaria para desarrollar todo su potencial.

En el caso específico de IANA LAUDEM, nuestros árbitros seleccionados son abogados titulares de estudios jurídicos con más de treinta años de experiencia profesional, y especializados en temas específicos, lo que les brinda una indiscutida idoneidad y prestigio profesional en lo que les toque laudar. El conocimiento de nuestros árbitros deriva no solo del saber legal, sino de la actuación profesional intensiva durante muchos años. 

Hoy, IANA LAUDEM ya está en funcionamiento y se encuentra celebrando convenios con diferentes instituciones, como cámaras empresariales o colegios profesionales, entre otras, para la aplicación del sistema de arbitraje entre sus asociados. 

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