“El 2022 será una fotografía del que termina”

Paraná / Caballi SA

Miguel Marizza: Presidente de Caballi SA. Empresa constructora especializada en el desarrollo y construcción de grandes proyectos de viviendas y obras civiles.

El año fue mejor que el 2020 por no estar tan presente la pandemia. Nos ordenamos y pudimos trabajar más normalmente, lo que es un beneficio para las Pymes que no estamos endeudadas. Solo con ordenarse mejora la situación. 

La inflación es el principal problema y nos preparamos para el año que viene por el desafío que implica convivir con porcentajes del 50%. La inflación nos impacta en las compras y en las ventas tardías. Lo que gastamos hoy, nos lo reconocen recién dentro de seis meses, sobre todo en la obra pública. Los constructores estamos acostumbrado a ese desfasaje entre mi aumento de costos y cuándo cobro ese aumento de costos. El tema es que una inflación tan alta demanda un capital de rotación muy alto y eso hace que muchas empresas no tengan espaldas para poder soportarlo. Nuestro desafío de crecimiento es bancar ese proceso. Para las Pymes de la construcción el sector financiero no existe. Los bancos no tienen ni líneas de crédito ni fondeos para el sector. 

¿Cuánto dedicamos a la coyuntura y cuánto al negocio? Es una pregunta muy difícil; te diría que el 60% es coyuntura y 40% pensar el negocio. La inflación es un factor externo que modifica todos los días los precios y las condiciones. Hay que monitorear tanto los costos hacia la obra como financieramente la forma de bancar los aumentos. Para Caballi, con inflación del 15% anual tendríamos 4 o 5 obras más. 

En materia de personal estuvimos estable y estamos trabajando al 40% de nuestra capacidad. En 2016 ya hicimos la gran reducción de personal cuando vimos lo que se venía, para poder salvar la empresa. El año que viene será una fotografía de este y la perspectiva es mantener lo que tenemos. 

Las expectativas nuestras para 2022 son las mismas que este año, con el mínimo de obras que nos permite nuestro propio giro de capital. Si se llega a un acuerdo con el FMI dará un poco más de orden al desorden que estamos viviendo en el “Sin Plan”. Si todo anda medianamente bien, podemos tener un año de 7 puntos. Habrá muchas variables para manejar. No será como en 2021. 

Las preocupaciones giran en torno a que exista un PLAN. Sin plan es una locura. Los industriales no saben cuándo, cómo ni a qué costo te venden. Ojalá se ordene algo con una estructura económica. Hoy son tiros al aire para cada problema, no hay una ruta. En nuestro sector son 200 industrias que intervienen y necesitan medianamente un horizonte económico, financiero, impositivo que no lo tenés. Los bancos dicen que están súper líquidos, pero pedís un préstamo y no lo tenés. Los industriales no saben a qué precio te pueden vender porque si se les rompe una máquina y tienen que importar un repuesto les queda la máquina parada por tres meses porque alguien no le deja bajar el contenedor del puerto por los dólares que debe pagar. Es un sinsentido todo. Estamos tocando el fondo del tarro. Espero que tengan la inteligencia de arreglar con el FMI, poner tres o cuatro variables estratégicas y que digan que esto será así. Nos ayudarían a todos. 

La única salida que veo de la crisis, es que la clase política entienda que tiene que abrir las puertas, escuchar y acordar cuatro cosas básicas. No hay otra opción. Acordar entre gremios, bancos, industria y gobierno. Ponerlas en práctica por una cantidad de años suficiente y que eso no se toque más. Es una carrera de ratones dentro de una caja que cada vez se perfora más. Hay acuerdo entre los sectores, pero el gobierno no lo ve o no quiere verlo. La clase política en general no lo ve. 

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