El 2021 es una incógnita, con pocas certezas
Patricia Popelka, Presidenta de ENSA

Paraná. ENSA es una industria que fabrica ascensores neumáticos, sistema que fue patentado y con el cual lidera su mercado en Argentina, USA y Europa.

 

El balance del año es muy bueno. A pesar de todas las dificultades pudimos cumplir con los objetivos de la planificación que realizamos el año pasado. Ahora ya lo estamos haciendo para el 2021. Cuando proyectamos en 2019 no existía la pandemia, ni los problemas del mercado producto de nuestra cuarentena, ni las condiciones en los otros países que son proveedores. Esto dificultó la logística. El esfuerzo ha tenido que ser mucho mayor, pero pudimos crecer un 20% con nuestra facturación en dólares.

Los principales cambios que tuvimos que hacer por la pandemia fueron en la línea de producción. NO pudimos hacer horas extras porque se desdoblaron los dos turnos. Hubo que rearmar el layout para coordinar las tareas entre estos grupos. En administración aplicamos el home office porque nuestras oficinas son chicas. Hasta hoy seguimos parcialmente con trabajo domiciliario, por lo que vamos a realizar una ampliación edilicia para poder trabajar bien de manera presencial. Además de los problemas de logística, se nos cayeron exponencialmente las ventas en el mercado local. Fue imposible circular por la Argentina y cruzar a otras provincias para instalar un ascensor. Pero por suerte, en los últimos meses se empezó a mover de nuevo y se concretaron buenas ventas. 

En cuanto a lo internacional, por la pandemia llegan menos buques a la Argentina, hay menos frecuencia a Estados Unidos, la reserva de los lugares en contenedores deben ser con más antelación. Trabajar con anticipación nos permitió saltear este problema, pero con los proveedores del exterior se complicó mucho. Nosotros tenemos actualmente dos proveedores de policarbonato, uno en Chile y otro en Israel. En febrero hicimos dos compras en Chile para ser entregadas en marzo. La segunda de esas compras aun no nos ha llegado. Es un tema de logística, de producción en las plantas y de mayor demanda de ese producto que se usa mucho para realizar mamparas de protección para el COVID. Hay que ingeniárselas, contando con más de un proveedor y con sobre stock para no perder operatividad.

La situación que hoy vivimos va a tener consecuencias a mediano y largo plazo. Hay sectores que no volverán a ser igual que antes de la pandemia, como el turismo o el transporte aéreo. La gente empezó a reformar sus viviendas y eso impactó también en la demanda de ascensores verticales. Al no viajar, vacacionar o salir a comer afuera, muchos empezaron a mejorar sus casas y pensaron también en ascensores.

En mi empresa, yo estoy fuera de los planes de capacitación, actúo como un respaldo, pero la línea de ingenieros de la planta sí está haciéndolo en diversas cuestiones. Sea de costos, de recursos humanos o de software para digitalizar la línea de producción y se han capacitado durante todo el año.

Las expectativas para el 2021 son de sostener el plan de crecimiento. Desde hace algunos años tenemos el objetivo de construir una nueva planta en Acceso Norte, pero con todos los avatares financieros, de cambio de gobierno y la incertidumbre del rol de la Argentina en el plano internacional, ha quedado en stand by. Para este tipo de inversiones se necesitan una previsibilidad de 5 a 10 años y líneas de financiamiento flexibles. Hoy en día, no existe ninguna de estas dos condiciones. Es un plan ambicioso, pero por ahora la vamos a postergar. Tendría un gran impacto en todos los proveedores del sector construcción que tienen un rol activo en el armado de una nueva planta. Más allá de frenar este proyecto, sí creemos que tenemos que ampliar la producción en la actual planta. Porque si el mercado demanda, o lo cubrimos nosotros o lo hace la competencia. Si el cliente necesita transporte vertical en sus viviendas, desde la empresa tenemos que responder a eso.

Lo que más preocupa de cara al futuro es que haya un desfasaje entre el dólar oficial y la inflación. Ya lo vivimos en el último gobierno kirchnerista, donde el dólar oficial se planchó durante varios años. Nosotros cobramos todo a ese dólar. Si el movimiento del dólar no acompaña la inflación, uno empieza a perder rentabilidad. Da la impresión que la actual gestión, de alguna manera, está atenta a este tema. Otra preocupación es poder contar con los insumos importados necesarios para fabricar los ascensores. 

Tiendo a tener una mirada optimista, pero veo mucha incertidumbre. Por eso, para mí el 2021 es una incógnita, con pocas certezas. Solo espero que se pueda trabajar y prevalezca el sentido común y la sensatez.

Cambió la forma de consumir alimentos. De eso ya no se vuelve
Eduardo Tonutti, Presidente de Lácteos Tonutti SA